Añadir Estrategias de Inversión en Google
¿Cómo definiría la misión de Pangaea Oncology y cómo ha evolucionado en los últimos años?
Nuestra misión sigue siendo consolidar lo que denominamos una boutique de oncología de precisión, capaz de operar en distintos ámbitos. Por un lado, desarrollamos nuestra actividad asistencial en el entorno hospitalario, donde actualmente atendemos a un volumen muy significativo de pacientes. Por otro, compaginamos esta labor con la creación de tecnologías de diagnóstico y la prestación de servicios para la industria farmacéutica.
Todas estas líneas de actividad convergen en una única misión: mejorar el tratamiento del cáncer y, en consecuencia, la calidad de vida de nuestros pacientes.
¿Qué factores diferencian a Pangaea Oncology dentro de la oncología de precisión?
Creo que el modelo que estamos desarrollando en Pangaea Oncology es claramente diferencial porque integra tres ámbitos complementarios: la atención directa al paciente, el desarrollo de tecnología y la colaboración con la industria farmacéutica, especialmente con sus equipos de investigación y desarrollo.
Esta interacción nos permite poner a disposición de nuestros pacientes un amplio abanico de opciones terapéuticas, gracias a nuestra participación en más de 200 ensayos clínicos. Además, contamos con un volumen asistencial muy relevante: atendemos a más de 6.000 nuevos pacientes al año, de los cuales alrededor de 4.000 corresponden a tumores sólidos y 2.000 a hematooncología.
Todo ello nos permite trasladar el conocimiento generado en las distintas áreas de la compañía a la práctica clínica y ponerlo al servicio del paciente. Creo que esa capacidad de integrar asistencia, tecnología e investigación es uno de nuestros principales elementos diferenciales.
¿Cuáles serán los avances más relevantes de la medicina de precisión durante la próxima década?
Creo que los avances se concentrarán en dos grandes ámbitos. El primero será la forma en la que tratamos la enfermedad, mediante el desarrollo de nuevas familias de fármacos capaces de mejorar las tasas de respuesta y la supervivencia de los pacientes. El segundo será la aparición de tecnologías de diagnóstico que permitan anticipar la enfermedad y monitorizar con mayor precisión su evolución.
En la parte de los fármacos, en el año 2003 se terminó de descodificar todo el genoma humano. Eso permitió comenzar a desarrollar terapias orales menos tóxicas, dirigidas de manera muy selectiva contra alteraciones genéticas concretas, en lugar de utilizar la quimioterapia estándar.
Después, a partir de 2010, vimos la aparición de una nueva generación de familias de fármacos relacionadas con el mundo de la inmuno-oncología, que actualmente se utilizan de manera muy habitual.
Lo que vamos a ver en la próxima década es una nueva familia de fármacos llamados ADC, anticuerpos conjugados con fármacos. De una manera simple, son una especie de quimioterapia selectiva. La quimioterapia tradicional tenía como uno de sus principales inconvenientes, y como causa de su toxicidad, que afectaba tanto a las células malas como a las buenas. Eso hacía que fuera relativamente agresiva.
Ahora está llegando una nueva familia de fármacos —de hecho, ya se están utilizando de manera muy activa— que algunos oncólogos denominan «caballos de Troya». Son tratamientos de quimioterapia muy selectiva que, a través de un anticuerpo, permiten actuar directamente sobre las células malignas, con una actividad y unas tasas de respuesta muy importantes. Eso sería en la parte de los fármacos.
En el ámbito del diagnóstico, nosotros hemos sido una referencia en biopsia líquida desde hace muchísimos años. Llevamos más de 15 años realizando biopsias líquidas en pacientes. Diría que, dentro de la actividad del laboratorio, aproximadamente el 60 % corresponde a biopsia convencional y el 40 % a biopsia líquida.
Lo que estamos viendo ahora es la aparición de una nueva generación de técnicas de diagnóstico que no solo analizan la sangre como fluido biológico fundamental para diagnosticar a estos pacientes y observar la evolución de sus tumores, sino también otros tipos de fluidos biológicos.
Precisamente, nos han otorgado diferentes subvenciones de la Unión Europea para desarrollar este tipo de tecnologías. Pensamos que, claramente, las técnicas no invasivas y los ADC serán dos de los grandes temas de la próxima década, junto con la aplicación de la inteligencia artificial.
¿Qué papel desempeñan los biomarcadores moleculares en la mejora de los resultados clínicos?
Ya llevan desempeñando un papel fundamental. Gracias a su identificación, ya existen numerosas moléculas asociadas a marcadores concretos que permiten desarrollar fármacos orales menos tóxicos.
Algunos de estos tratamientos llevan más de diez años comercializándose y han demostrado tasas de respuesta muy relevantes en los pacientes. Aun así, se estima que todavía queda alrededor de un 90 % por descubrir o desarrollar.
¿Cómo impactarán tecnologías como la secuenciación genómica, la biopsia líquida y la inteligencia artificial en la práctica oncológica? Y ¿Qué papel desempeñan los modelos preclínicos avanzados en el desarrollo de nuevas terapias?
Empezando por la última parte de la pregunta, desde que creamos la compañía hemos desarrollado más de 200 modelos preclínicos. Antes de que los fármacos lleguen a la fase experimental y a los ensayos clínicos en humanos, trabajamos para identificar a quienes podrían ser los superrespondedores y para perfilar o estratificar qué tipos de pacientes tendrán una mayor respuesta a los fármacos que nuestros clientes están desarrollando.
Por tanto, mejorar las tecnologías preclínicas es absolutamente necesario y en este ámbito se está produciendo una evolución fundamental.
En la práctica clínica, todas las tecnologías que permitan identificar mejor a los pacientes serán esenciales. La inteligencia artificial podría utilizarse como herramienta de cribado para diagnosticar casos con mayor rapidez. En aquellos en los que exista una mayor discrepancia, los especialistas y líderes de opinión podrán intervenir para valorar los casos dudosos.
La aplicación de la inteligencia artificial será muy clara tanto en el ámbito preclínico como en el desarrollo de modelos diferenciales. También acabaremos disponiendo de modelos de inferencia en investigación clínica. Sin embargo, trabajamos en un sector altamente regulado, por lo que la incorporación de la inteligencia artificial será mucho más lenta que en herramientas convencionales como ChatGPT o en otros modelos de uso cotidiano, cuya aplicación no es comparable con la del ámbito sanitario.
¿Cuáles son los principales retos que afronta actualmente la investigación clínica en oncología?
Tanto en oncología como en cualquier otra área terapéutica, los desarrollos farmacéuticos continúan requiriendo plazos de inversión muy largos. Estamos hablando de aproximadamente cinco años de desarrollo preclínico y de entre cinco y siete años para completar las tres principales fases clínicas.
En la primera fase se analizan la toxicidad y la escala de dosis; en la segunda, la actividad del tratamiento; y en la tercera, su actividad comparativa. En conjunto, el desarrollo clínico puede prolongarse alrededor de siete años.
Esperamos que la inteligencia artificial contribuya a hacer los ensayos clínicos más dinámicos. Ya estamos observando cambios en la forma en la que se diseñan algunos estudios. La convergencia entre las tecnologías de inteligencia artificial y la investigación clínica podría acelerar unos tiempos de ejecución que, actualmente, siguen siendo muy largos.
¿Cómo puede la integración de datos clínicos y moleculares mejorar el diseño de los ensayos clínicos?
En realidad, ya lo está haciendo. Los ensayos clínicos se diseñan con parámetros muy definidos, entre los que se encuentran los denominados criterios de inclusión.
Dentro de estos criterios, los marcadores tumorales desempeñan un papel fundamental. Cuando un fármaco actúa sobre una diana concreta o está asociado a un determinado biomarcador, su presencia permite establecer si un paciente puede ser incluido en el ensayo clínico.
Por tanto, las características moleculares y el perfil genético del paciente son elementos clave en el desarrollo de estos estudios y forman parte habitual de los parámetros con los que se define un ensayo clínico.
¿Cuáles son actualmente las principales líneas de crecimiento de Pangaea Oncology?
Pangaea Oncology ha atravesado varias etapas de crecimiento. La primera, desarrollada entre 2020 y 2024, estuvo centrada en reunir una masa crítica relevante dentro de la oncología médica privada en Barcelona.
Los principales actores del sector oncológico privado decidimos unirnos porque identificamos importantes sinergias. Pangaea Oncology funciona como una sociedad holding que integra distintas compañías dedicadas a la atención de pacientes, entre ellas el Instituto Oncológico Baselga, el Instituto Oncológico Dr. Rosell y el International Breast Cancer Center. Todas ellas están dirigidas por especialistas de reconocido prestigio internacional.
Esta integración nos ha permitido alcanzar un volumen de actividad muy significativo: cerca de 6.000 pacientes nuevos al año, más de 80.000 visitas anuales y alrededor de 200 ensayos clínicos.
La siguiente etapa, correspondiente a 2025 y a la primera mitad de 2026, está marcada por una fuerte inversión en dos áreas principales. La primera es la capacidad tecnológica, tanto mediante la incorporación de nuevas herramientas como a través de servicios de consultoría especializada. La segunda es el desarrollo de negocio, con el objetivo de preparar a la compañía para afrontar un crecimiento orgánico importante durante los próximos años.
Ahora entramos en una fase de optimización. Tras las inversiones realizadas y el aumento del volumen de actividad, queremos identificar qué áreas aportan mayor valor a corto plazo, en términos de ingresos y rentabilidad, y cuáles pueden generar valor a largo plazo desde el punto de vista tecnológico.
Por tanto, durante la segunda mitad de 2026 y a lo largo de 2027 y 2028, las principales líneas de trabajo serán la optimización del grupo y el crecimiento orgánico.
¿Qué ventajas competitivas permiten a la compañía combinar excelencia científica y crecimiento empresarial?
Nuestra principal ventaja competitiva es que trabajamos con el paciente en el día a día. No somos únicamente una compañía tecnológica que desarrolla un producto y depende de que este supere o no un proceso regulatorio, con un resultado prácticamente binario que determina el valor de la empresa.
Combinamos una práctica médica de máximo nivel con la generación de tecnología en el laboratorio y la prestación de servicios a la industria farmacéutica. Consideramos que la integración de estas tres áreas constituye nuestra mayor ventaja competitiva y, al mismo tiempo, una importante barrera de entrada frente a otros grupos.
La clave está en mantenernos siempre cerca del paciente, con un volumen asistencial muy significativo y con capacidad para generar tecnología aplicada directamente a sus necesidades y a su enfermedad.
¿Cómo imagina la oncología dentro de diez años?
La oncología es un sector tecnológico muy cambiante. Desde la perspectiva de Pangaea Oncology, nuestra intención es continuar con el crecimiento orgánico de la compañía. Consideramos que contamos con los elementos necesarios para mantener, como mínimo durante los próximos ejercicios, un crecimiento de doble dígito. Tenemos un volumen asistencial relevante y, actualmente, la línea de servicios vinculados a ensayos clínicos es la principal fuente de ingresos de la compañía. En el futuro también esperamos incorporar productos tecnológicos propios.
Actuar antes permitirá mejorar la supervivencia de los pacientes y aumentar su respuesta a las nuevas tecnologías y a los fármacos que vayan apareciendo.
¿Dónde espera situar a Pangaea Oncology dentro del ecosistema internacional de innovación oncológica en los próximos cinco años?
Nuestro objetivo es seguir consolidando una masa crítica relevante en el mercado asistencial local y defender la importante cuota de mercado que ya tenemos. Al mismo tiempo, queremos impulsar distintas vías para atraer pacientes a nuestras consultas, porque contamos con equipos médicos de máximo nivel.
La compañía también estará muy enfocada en la generación de productos tecnológicos: soluciones de diagnóstico, herramientas de inferencia y tecnologías de detección precoz.
Además, queremos seguir ayudando a nuestros clientes de la industria farmacéutica en el desarrollo de sus programas de investigación, aportando valor en la identificación de los pacientes con mayores probabilidades de beneficiarse de los fármacos que se encuentran en desarrollo.
Si conseguimos integrar todos estos elementos para mejorar la vida de los pacientes y avanzar hacia la cronificación de la enfermedad, habremos cumplido los objetivos empresariales y estratégicos de la compañía.
¿Cuáles son los próximos objetivos estratégicos de Pangaea Oncology?
En línea con lo comentado anteriormente, nuestros próximos objetivos estratégicos son aumentar el volumen de pacientes, incrementar el número de ensayos clínicos y ampliar la cartera de contratos con la industria farmacéutica.
También queremos desarrollar nuevas tecnologías de detección precoz y de diagnóstico de la enfermedad mediante biopsia líquida, todo ello acompañado por tecnologías emergentes relacionadas con el análisis y la gestión de datos.
¿Qué legado aspira a dejar la compañía en la lucha contra el cáncer?
El principal legado que queremos dejar es contribuir a cambiar la historia natural de la enfermedad. Las tasas de curación están mejorando gracias a la aparición de tecnologías y fármacos cada vez más innovadores, pero también porque somos capaces de detectar el cáncer de forma más precoz.
Ese diagnóstico temprano nos permite actuar antes e incluso intervenir quirúrgicamente sobre la enfermedad. Nuestro objetivo fundamental es mejorar la vida de los pacientes, lograr que puedan vivir con una buena calidad de vida y avanzar, siempre que sea posible, hacia la colonización del cáncer.

