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Habéis lanzado recientemente la Cuenta Junior. ¿Qué acogida está teniendo entre las familias y cómo está estructurada para que los padres puedan construir un patrimonio o enseñar educación financiera práctica a sus hijos desde pequeños?
La Cuenta Junior está teniendo una acogida muy positiva porque responde a una necesidad muy concreta: muchos padres quieren empezar a invertir para el futuro de sus hijos, pero buscan una solución sencilla, flexible y que no les obligue a utilizar productos complejos concebidos originalmente para adultos.
Es importante explicar que funciona como una cuenta adicional vinculada a la cuenta principal del padre o de la madre. El adulto mantiene en todo momento la titularidad, la supervisión y el control de las operaciones. Puede asignarle como alias el nombre de su hijo para identificarla fácilmente y destinarla simbólicamente a su futuro, pero la cuenta no se transfiere automáticamente al menor cuando alcanza la mayoría de edad.
El proceso de apertura es muy sencillo: no es necesario volver a registrarse ni presentar de nuevo toda la documentación. Cada titular puede solicitar hasta cuatro cuentas adicionales, sin coste de apertura.
A partir de ahí, los padres pueden configurar aportaciones periódicas e inversiones automáticas en acciones o ETF. Las fracciones de acciones desempeñan un papel fundamental, ya que permiten invertir cualquier cantidad, aunque no coincida con el precio completo de una acción. De esta forma, es posible crear una cartera diversificada desde el primer euro, sin tener que esperar a acumular suficiente dinero para comprar títulos completos.
Además de ayudar a construir un patrimonio a largo plazo, esta estructura permite involucrar progresivamente a los hijos y explicarles conceptos como la inversión recurrente, la diversificación, el interés compuesto o la importancia de mantener una visión de largo plazo. La cuenta se convierte así en una herramienta tanto de ahorro como de educación financiera práctica.
Ante la incertidumbre sobre los sistemas públicos de pensiones en Europa, cada vez más inversores buscan alternativas autofinanciadas. Con vuestras soluciones de ahorro e inversión recurrente, ¿cómo estáis ayudando al cliente a planificar su jubilación frente a las limitaciones de los planes de pensiones tradicionales?
Cada vez observamos más clientes que quieren tomar el control de su ahorro a largo plazo y reducir su dependencia exclusiva del sistema público de pensiones o de los productos tradicionales, que en ocasiones presentan costes elevados, poca flexibilidad y un universo de inversión limitado.
La solución de MEXEM no es un plan de pensiones regulado tradicional, sino una herramienta de inversión más flexible. El cliente puede automatizar aportaciones diarias, semanales, mensuales o con la periodicidad que mejor se adapte a sus objetivos. Solo tiene que seleccionar los activos, determinar el importe y establecer la frecuencia. A partir de ese momento, el sistema ejecuta las inversiones de forma automática.
Las aportaciones pueden destinarse a acciones o ETF, permitiendo que el capital se mantenga invertido y que el interés compuesto actúe durante años o incluso décadas. Las fracciones de acciones son especialmente importantes, porque hacen posible invertir importes reducidos y distribuirlos entre distintos activos desde el primer momento.
Esto permite construir una cartera diversificada con prácticamente cualquier presupuesto, sin necesidad de esperar a reunir el precio completo de cada acción. Al combinar aportaciones automáticas, costes competitivos, fracciones de acciones y determinadas ventajas en la operativa con ETF, se facilita una planificación de largo plazo más transparente y adaptable que la de muchos productos tradicionales.
No se trata de sustituir necesariamente todas las soluciones de jubilación existentes, sino de proporcionar al inversor una herramienta adicional con mayor libertad para elegir activos, modificar aportaciones, ajustar su estrategia y mantener un control directo sobre su patrimonio.
Habéis creado un departamento dedicado en exclusiva a cuentas de empresa e institucionales. ¿Qué necesidades específicas habéis detectado en pymes, family offices o empresas para dar este paso, y qué ventajas operativas o fiscales buscan al gestionar su tesorería o capital a través de MEXEM?
Hemos detectado una necesidad muy clara entre autónomos, pequeñas y medianas empresas, sociedades, holdings y family offices. Estas organizaciones quieren gestionar su tesorería o su capital excedente con un nivel de sofisticación similar al de un inversor particular avanzado, pero manteniendo esa actividad completamente separada de las finanzas personales de sus socios o administradores.
Por este motivo hemos desarrollado un servicio específico para cuentas corporativas, dirigido a perfiles como autónomos y profesionales independientes, sociedades limitadas, holdings, sociedades de inversión, fundaciones, asociaciones y family offices.
Una de las ventajas más valoradas es la posibilidad de abrir una cuenta sin un depósito mínimo obligatorio. Esto permite comenzar a invertir desde cualquier importe y acceder a una diversificación global mediante acciones, bonos, ETF y otros instrumentos financieros.
También resulta fundamental la separación clara entre el patrimonio empresarial y el personal. Esta diferenciación facilita la trazabilidad de las operaciones, la contabilidad y el cumplimiento de las normas de gobierno corporativo. Más que una ventaja fiscal automática, lo que muchas empresas buscan es una estructura ordenada, transparente y compatible con sus obligaciones contables y tributarias.
Además, las compañías pueden automatizar la inversión periódica de una parte de su tesorería excedente. En lugar de mantener todo el capital inmovilizado en una cuenta corriente sin rentabilidad, pueden aplicar una estrategia de inversión gradual y de largo plazo, siempre de acuerdo con su política de riesgos y sus necesidades de liquidez.
El proceso de apertura de una cuenta empresarial suele ser más complejo que el de una cuenta particular. Por eso contamos con un equipo especializado que acompaña al cliente durante la verificación documental y le ayuda con requisitos técnicos como la obtención del código LEI —Legal Entity Identifier—, necesario para que determinadas personas jurídicas puedan operar con instrumentos financieros dentro del marco normativo europeo.
Para poner en contexto a la audiencia: operáis bajo la potencia global de Interactive Brokers, pero con una capa propia de atención y servicios locales. Para un cliente particular o de empresa, ¿cuál es la ventaja clave de abrir la cuenta a través de MEXEM frente a hacerlo directamente con IBKR?
Nuestro modelo se puede entender como una estructura de dos capas complementarias.
Interactive Brokers aporta la infraestructura tecnológica, la ejecución y compensación de las operaciones, la custodia de los activos y el acceso a más de 170 mercados internacionales. MEXEM, por su parte, se ocupa de la relación comercial con el cliente, el proceso de apertura, el soporte multilingüe, la asistencia local y una estructura de servicios adaptada a cada mercado.
La principal ventaja es que el cliente obtiene la solidez, la seguridad y la capacidad tecnológica de una infraestructura global como la de Interactive Brokers, pero acompañadas de una atención más cercana y personalizada en su propio idioma.
Esto cobra especial importancia cuando surgen dudas durante el alta, problemas documentales, consultas sobre la plataforma o necesidades específicas de una cuenta empresarial. Una plataforma global y estandarizada no siempre puede ofrecer el mismo nivel de proximidad o adaptación local.
En España, además, ofrecemos apoyo específico en materia de información fiscal. Colaboramos con un proveedor especializado para facilitar gratuitamente a nuestros clientes la reelaboración de sus datos y la preparación de información útil para declaraciones como el modelo 100 o el modelo 720.
MEXEM es una entidad regulada de manera independiente y autorizada por la CySEC de Chipre. También está registrada ante la FCA británica y la CNMV española, y opera bajo el marco normativo europeo establecido, entre otras disposiciones, por MiFID II. Esto añade una capa de supervisión y acompañamiento europeo a la relación comercial con el cliente.
En definitiva, el cliente no tiene que elegir entre potencia tecnológica y atención personalizada: accede a la infraestructura de un bróker global, pero con un interlocutor local que conoce su mercado y puede acompañarlo durante todo el proceso.
Tenéis herramientas profesionales muy avanzadas, como TWS o las API, junto con plataformas más intuitivas como MEXEM Desktop y las aplicaciones móviles. ¿Cómo lográis equilibrar esa máxima potencia técnica con una experiencia accesible tanto para un inversor principiante como para una cuenta corporativa?
La clave está en no obligar a todos los clientes a utilizar la misma herramienta. Ofrecemos diferentes puertas de entrada, desde soluciones muy intuitivas hasta plataformas profesionales de máxima capacidad.
Un inversor que está dando sus primeros pasos puede abrir una cuenta de forma ágil y gestionar sus inversiones desde el móvil, el Client Portal o una interfaz visual como MEXEM Desktop. Estas soluciones permiten consultar la cartera, realizar operaciones y controlar la cuenta sin necesidad de enfrentarse desde el principio a herramientas excesivamente complejas.
Para usuarios más avanzados ofrecemos Trader Workstation, conocida como TWS, una plataforma profesional de escritorio con más de cien tipos de órdenes, herramientas de análisis y posibilidades de ejecución algorítmica.
También contamos con aplicaciones móviles para iOS y Android y con acceso mediante API para integraciones personalizadas. Los traders profesionales, las cuentas corporativas, los asesores o los family offices pueden conectar sus propios sistemas, automatizar estrategias y, en determinadas estructuras, gestionar varias cuentas desde un único acceso.
Esta capacidad de evolucionar desde una experiencia sencilla hasta una operativa altamente sofisticada, sin cambiar de proveedor ni trasladar los activos a otra infraestructura, es uno de nuestros principales elementos diferenciales.
Así podemos atender dentro de un mismo ecosistema tanto a una persona que realiza su primera inversión como a un family office, una empresa o una institución con necesidades tecnológicas y operativas mucho más exigentes.

