El nexo de unión de todo lo anterior son las expectativas sobre subidas de tipos por parte de la Reserva Federal este año combinado con la difícil situación económica por la que pasan todos los productores de crudo.
 

Los dos puntos anteriores tienen una difícil mezcla porque están conectados entre sí y un mal paso de uno de los dos repercute en el otro.
 
Recordemos la situación del crudo:
 
La explosión de nuevas tecnologías en países productores fuera de la OPEP ha llevado a aumentar la producción hasta tal punto en donde Estados Unidos se ha convertido en exportador neto, amenazando la supremacía del cártel de la OPEP y reduciendo el precio de la gasolina, algo que llegó a preocupar mucho en Estados Unidos por reducir de manera considerable los ingresos disponibles de la ciudadanía, afectando a la recuperación económica.
 

Arabia Saudita aceptó el órdago anterior y empezó a aumentar la producción, hundiendo el barril de crudo hasta un punto en donde los pequeños productores con tecnologías alternativas vieran amenazado su negocio. Sin embargo, la producción se mantuvo alta en esos productores y esa guerra de producción ha llevado al crudo a caer por debajo de los 30 $. Nadie tiene claro qué es lo que va pasar porque algunos países del golfo están empezando a hacer cambios presupuestarios y legislativos para aumentar los ingresos y así poder compensar de alguna manera la caída de los mismos por el precio del crudo. Esto hace que haya un ambiente de resistencia en el largo plazo que ponía un panorama de mantenimiento de la alta producción.
 
Ahora la situación del USD:
 
Sin embargo, el crudo cotiza en dólares y la situación del billete verde corresponde a la política monetaria de la Reserva Federal. El dólar se ha revalorizado primero por la finalización del programa cuantitativo y segundo por las expectativas de aquella primera subida de tipos que tuvo lugar en diciembre. La Reserva Federal ha mantenido su intención de tener hasta cuatro subidas de tipos en 2016, lo que ha hecho que el dólar se fortalezca en los últimos tiempos y un dólar más alto hace que haya menos poder de compra de un producto que cotiza en dólares desde monedas foráneas, por lo que las materias primas son menos atractivas al tener menor valor intrínseco.
 
De un tiempo a esta parte hemos estado viendo cómo hay numerosos datos macroeconómicos en Estados Unidos que apuntan a que el producto interior bruto del primer trimestre pudiera ser bastante peor de lo esperado, por lo que se amontonan las muestras que hacen pensar a más de uno y de dos que la Reserva Federal se precipitó subiendo los tipos en diciembre. El último de esos datos fue el ISM de servicios y no manufacturas peor de lo esperado, mucho peor de lo esperado, por lo que supuso una especie de puntilla a la idea de que pudiéramos tener alguna otra subida de tipos este año, y más con los comentarios de Fischer acerca de que a lo mejor el mercado acaba teniendo razón y no se pueden subir los tipos más en 2016.
 
Ya vimos ayer cómo los futuros sobre fondos federales ya no descontaban ninguna subida de tipos en todo 2016. Por lo tanto, el USD Index tuvo un desplome considerable que hace que estemos vigilando de forma intensiva las correlaciones del mismo con los diferentes activos.
 
Para comenzar, el más obvio ya que hemos estado enseñando durante mucho tiempo, el NYSE con el Dollar Index.
 
Como se puede ver en el gráfico adjunto a semanas, tenemos que en el momento en que el dólar index superó la directriz bajista en 2014 que viene desde los máximos de 2010, la bolsa americana creó un techo que ha sido imposible de superar, mostrando claramente que la ventaja la tenía la cesta de divisas en esa fuerza comparada que perdió su directriz alcista desde nada menos que 2009 en la parte final de 2014.
 
El canal bajista es extraordinariamente claro y bien marcado y como vemos con el descenso de la divisa de ayer, se ha apoyado justo la directriz alcista desde el último giro de 2014, debemos estar pendientes de mayores problemas en la moneda por ir poco a poco eliminando la perspectiva de las subidas de tipos de interés, por lo que, según esta relación, las bolsas podrían tener apoyo, o por lo menos eso es lo que debemos estar vigilando.
 

 
En el apartado de materias primas, la debilidad del dólar aumenta el valor intrínseco de todas las materias primas, así que si se fijan en el gráfico adjunto en donde comparamos el dólar index con el precio del crudo y del oro, verán que estamos muy cerca de esa directriz bajista que se inició en el crudo en 2014 cuando el Dollar index giró al alza.
 
Hay que reconocer que el oro es un mercado distinto porque tiene otra utilización de cobertura contra la inflación pero es que además tiene un fuerte componente refugio y la situación con China está haciendo que se vea todavía más apoyado, pero su mejora con un dólar más débil es más que evidente.
 
Si se fijan, los coeficientes de correlación tanto del oro como del crudo con respecto a la moneda están en terreno negativo, por lo que cuando el dólar sube ellos bajan y, casualmente, la relación está más acusada en los últimos tiempos.
 

 
Parece que la situación está clara, pero en realidad no lo está porque si la situación del dólar puede favorecer movimientos alcistas en los activos que acabamos de ver, hay otro factor importante en el crudo que es el de la producción.
 
Dando un vistazo a los dos últimos comunicados de la Reserva Federal da la sensación de que han hecho una especie de clara apuesta porque los efectos negativos para la inflación de los bajos precios del crudo son temporales, siendo conscientes de que se puede llegar a un punto en donde los productores no puedan aguantar un precio tan bajo, y empiecen a hacer movimientos para recortar la producción.
 
En las últimas ocasiones que el precio del crudo ha caído por debajo de los 30 $ ya hemos visto el interés de Rusia por crear bulos que representen intervenciones verbales para hacer rebotar el precio, algo que se está consiguiendo. Por lo tanto, debemos tener mucho cuidado con lo que pueda hacer la OPEP porque si se llega a un acuerdo para reducir la producción, el precio del crudo podría empezar a subir lo suficiente como para que la apuesta de la Reserva Federal tenga éxito, la presión sobre la inflación que viene de los carburantes empiece a subir otra vez y se recuperen las perspectivas de subidas de tipos de interés, por lo que las correlaciones que hemos visto con la moneda no salgan, pues al recuperarse las perspectivas de subidas de tipos de interés el dólar empezará fortalecerse otra vez.
 
En resumidas cuentas, dos factores que tienen un timing relacionado pero al mismo tiempo distinto, así que hay que vigilar los dos muy de cerca.

Luis Javier Diez.