Desde hace unos (pocos, muy pocos) años estamos escuchando que Europa está reindustrializándose, reforzando su seguridad energética y tomándose en serio su defensa y autonomía tecnológica. Efectivamente, es una transformación estructural que ya vamos viendo en medidas concretas. Y los inversores nos podemos beneficiar.
El Nordea 1 – Empower Europe Fund es una estrategia de renta variable europea que apuesta por una Europa que quiere volver a ser protagonista. Y, para bien o para mal, el momento es ahora. La oportunidad no espera.
Europa está canalizando más de 1,1 billones de euros hacia sectores estratégicos: desde la independencia energética hasta la ciberseguridad. Y Nordea ha sacado este fondo para aprovechar un momento de posibles rentabilidades más que buenas.
Este flujo de inversión europea se está haciendo con dinero público, sí —el famoso REPowerEU, el Chips Act europeo, el plan ReArm— pero también con inversión privada que se está reposicionando hacia empresas clave en estas temáticas.
Es, literalmente (como se dice ahora), el momento de construir. Y el fondo de Nordea se sitúa ahí, donde la inversión pública, la innovación privada y las necesidades geopolíticas se cruzan. No en vano el fondo tiene más del 50% en el sector industrial y más del 20% en tecnología…
La estrategia se estructura en torno a tres grandes pilares.
1. La independencia energética como activo estratégico
La crisis energética europea —acelerada por la guerra de Ucrania y la volatilidad del gas— ha sido un punto de inflexión. Europa no puede seguir dependiendo del exterior para algo tan básico como la energía.
Aquí entran en juego compañías como Nexans, clave en el despliegue de redes eléctricas para energías renovables y electrificación; o Saint-Gobain, que está transformando los materiales de construcción para mejorar la eficiencia energética de edificios e industria
No se trata solo de descarbonizar, sino de reforzar la autonomía estratégica europea. Y son estas empresas las que están captando una parte creciente de la inversión.
2. Reindustrialización: automatización, relocalización y chips
El segundo gran eje es la reconstrucción del músculo productivo europeo. Se acabó delegar toda la manufactura en Asia. La robótica, la automatización y la fabricación avanzada son ya políticas de Estado. Y no lo digo por decir; fijaos en Alemania.
Aquí sobresalen compañías como Siemens, referencia en digitalización industrial, automatización y software para fábricas inteligentes; Infineon, uno de los grandes en semiconductores de potencia, fundamentales para el coche eléctrico, la industria energética y la eficiencia industrial; o ASML, probablemente la empresa más estratégica del continente, imprescindible para fabricar los chips más avanzados del mundo.
3. Defensa y ciberseguridad
La defensa ha vuelto al primer plano. Pero no solo aviones, tanques, o submarinos. El campo de batalla también es digital (solo hace falta haber visto una sola vez las noticias en el último año), y la seguridad pasa por redes, protección de datos y tecnología. Y cada vez más.
En este tercer apartado, el fondo invierte en empresas como MilDef, especializada en sistemas informáticos para operaciones militares en entornos extremos; Kongsberg, con una fuerte presencia en sistemas de defensa avanzados, misiles y tecnología marítima; Theon International, líder en sistemas optoelectrónicos y visión nocturna; y Beazley, con una posición destacada en seguros de ciberseguridad y riesgos digitales. Son nombres menos conocidos que los gigantes armamentísticos clásicos, pero con un perfil mucho más adaptable al nuevo entorno de amenazas híbridas. Y, por cierto, no tan revalorizados como algunos de ellos, lo que les da una capacidad de rentabilidad mucho mayor.
El fondo no busca exposición genérica a Europa. Se centra en 50-70 compañías con un posicionamiento claro en los 3 pilares estratégicos (30-50% en energía, 30-50% en el industrial y 20-30% en defensa). Es una cartera de convicción, y con sesgo hacia las small y mid caps (46%), esas que decía que suelen pasar desapercibidas pero que concentran gran parte del dinamismo innovador y de la rentabilidad que viene.
Algunos ejemplos son CTP o MilDef, que no suelen estar en el radar del gran inversor institucional. Y estas se combinan con grandes como ASML, Siemens o Saint-Gobain, que aportan estabilidad y visibilidad a largo plazo.
Este fondo no es para quien quiera un poco de exposición europea por si acaso. Es para quien piensa que estamos ante un cambio de paradigma, y quiere posicionarse desde el principio en las compañías que están construyendo la Europa que puede salir de esto.