José Luis Cava comienza destacando que el oro subió “casi un 6,5% prácticamente en un día”, algo que califica como “una barbaridad” y que refleja “pánico” y búsqueda de refugio. Considera como escenario más probable que “en el oro ha habido un éxtasis comprador” y que, tras acercarse a “la zona de los 2.000 dólares la onza”, lo normal a corto plazo es que se detenga.
El miedo, explica, proviene del mercado de deuda japonés. La rentabilidad del bono japonés a 10 años está “por encima de los máximos de los últimos 18 años” y la del bono a 40 años “por encima del 4%”. El elemento nuevo es la aceleración de la subida, que ha generado temor a un contagio hacia Estados Unidos. Este temor se intensifica porque el bono americano a 10 años ha superado “la resistencia de la zona 4,19” y se ha dirigido hacia “la zona de 4,3”.
Sin embargo, al analizar indicadores clave, el experto resta gravedad a la situación. El índice MOVE ha subido, pero “la tendencia sigue siendo bajista”. Las primas de riesgo de los bonos basura no muestran un deterioro y el VIX, aunque al alza, “está claramente por debajo de los máximos de octubre”. Por ello concluye que el movimiento del oro “es exagerado”.
Cava descarta que la causa sea Groenlandia: “el tema de Groenlandia está cerrado”. Señala que habrá inversiones, aumento de gasto y deuda para infraestructuras civiles y militares, lo que “favorecería la subida de las bolsas”.
Respecto al bono japonés, recuerda que Bessent pidió en Davos medidas para evitar el contagio a Estados Unidos. Esto implicaría que el Banco de Japón vuelva a “tomar el control de la curva” e “inyectar liquidez en el sistema”.
Concluye que, dado que los indicadores de riesgo no se han deteriorado y que la política monetaria japonesa será “algo más laxa”, la caída fue “una mera corrección, un susto”, y que “la tendencia alcista de las bolsas puede continuar”.