“Just do it”. O “simplemente hazlo”, en español. Es uno de los lemas de la compañía con sede en Oregón que parece que con escrupulosa paciencia se ha inculcado para sí misma. Los años a sus espaldas en los que ha hecho expandir su negocio a lo largo del mundo le han llevado a que, finalmente, haya cotizado en el principal índice industrial de Estados Unidos.

Esa consolidación de su modelo empresarial se ha visto reflejada en su evolución en la bolsa estadounidense. En el último año las acciones de la compañía han repuntado más de un 23%. Sin embargo, esa subida se vio recortada una vez que la firma deportiva presentara los resultados de su último trimestre fiscal, aunque fueran mejores de lo previsto.
Desde entonces el valor ha retrocedido más de un 7%.



El beneficio neto de Nike en el segundo trimestre fue de 2.002 millones de dólares, o lo que es lo mismo, un 21% más con respecto al mismo periodo del año anterior. El nivel de ventas llegó a los 20.374 millones de dólares, un 14% más, mientras que el beneficio por título se situó en los 2,20 dólares. Así, fueron unas cuentas que estuvieron por encima de las expectativas de los analistas, además de la compañía mejoró sus estimaciones para los pedidos de entre marzo y julio al considerar que aumentarán un 12% a nivel global.


Aún con todo, mucho queda por cambiar para seguir creciendo a nivel de beneficios y surgen las dudas ¿Por qué? Bien es cierto que el balance anual es positivo, pero Nike espera que su vuelo sea aún más alto en los próximos años con dos factores principales de los que esperan una importante rentabilidad: El próximo mundial de fútbol en Brasil y los Juegos Olímpicos de 2016. Son dos fechas clave para el fabricante de ropa deportiva y se juega mucho su devenir de los próximos años.

Una buena facturación gracias a dos de los eventos más importantes del mundo le daría un enorme rebufo de oxígeno para poder seguir expandiéndose cada vez más a otras áreas geográficas. Los números que ha generado hasta la fecha, deben respaldarse con buenos movimientos a partir de ahora.

Sin ir más lejos, Nike ha superado al S&P 500 por 800 puntos básicos en torno a los grandes acontecimientos deportivos mundiales recientes. Es decir, ha sabido sacar partido de las celebraciones más importantes. Es justo lo mismo que tiene que hacer de cara a los siguientes trimestres. Sin ir más lejos, los analistas de Morgan Stanley esperan que “la demanda de sus productos aumente en cuanto se vaya acercando más el verano y es por eso por lo que se espera que el cuatro periodo de 2014 sea muy satisfactorio”.



En efecto, después de que Nike batiera al consenso de mercado, mejoró sus expectativas en su guidance para el conjunto de 2015, centrándose, eso sí, en la celebración de los acontecimientos de tamaña dimensión. Sin ir más lejos, los analistas de la entidad financiera estadounidense prevén unas ganancias que sean un 20% superior en este año en relación al pasado ejercicio.

De hecho, la misma empresa confirma que esperan que sus ingresos se disparen en todas las áreas de golpe de aquí al 2015. Como base, ya se ha visto, sin ir más lejos, el incremento de más del 57% de la facturación de las tiendas electrónicas en comparación con 12 meses atrás.

Por el contrario, uno de los catalizadores que podría tener en contra son los cambios desfavorables que están teniendo las divisas, principalmente la de los mercados emergentes. En este sentido, Morgan Stanley movieron su pronóstico a la baja en estas regiones hasta los 3,40 dólares por acción.

Así pues, la mayoría de los bróker recomienda sobreponderar los títulos de Nike en un 55%, mientras que el otro 45% restante prefiere mantener las acciones en cartera. Además, los expertos de la citada entidad financiera norteamericana prevén una rentabilidad en el tiempo del valor de más del 10%.