No hay dudas. Desde que en noviembre Donald Trump se alzó con la presidencia de Estados Unidos hemos asistido a un éxtasis bursátil que parece no haber llegado a su fin. La música de la fiesta de los mercados permanece a medida que empiezan a florecer una mayor estabilidad a nivel mundial. Ni China asusta en los mismos términos que el año pasado, ni los temores geopolíticos son tomados como un factor determinante para el recorrido de los índices.

El arranque del año ha sido positivo como respuesta principal a un segundo mes del año que ha tenido un comportamiento imperiosamente alcista para las bolsas del Viejo Continente y de Estados Unidos. Marzo, por su parte, ha seguido esa misma dinámica, con revalorizaciones principalmente en el ámbito europeo. Pero, ahora, la incógnita subyace en el interrogante sobre si se va a proseguir con esa misma senda.

Para intentar averiguar cuál puede ser el rumbo que goza de más probabilidades basta con prestar atención a un histórico. Es decir, para ver cómo se mueven los mercados más importantes de nuestro entorno y del otro lado del Atlántico a nivel estacional en este periodo. Sobre todo teniendo en cuenta, efectivamente, las subidas que llevamos acumuladas hasta el momento.

Comenzando por el Ibex 35 los datos de los últimos 20 años reflejan un desempeño bastante claro. Y es que en doce ocasiones el comportamiento durante el mes de abril ha sido positivo, con unas revalorizaciones medias que ascienden hasta el 1,7%, con unas probabilidades de más del 60% de avances. De media, en la primavera, el Ibex se incrementa un 0,3%Dicho de otra manera, el cuarto mes del año, en esta serie histórica, es el segundo mes más alcista del selectivo español. Solo por detrás de octubre.

 

De manera generalizada cuando marzo se ha cerrado con alzas en la bolsa española –lo cual se ha producido en once de las veinte ocasiones–, según datos de esta misma muestra, en seis de las mismas las subidas se han ampliado en el mes siguiente. De hecho, es algo que ya vimos el año pasado, con un avance del 3,1% en marzo y del 3,5% en abril. Por eso, esta estación puede ajetrear aún más al mercado en base a la estadística.

Mayo sería el mes que empañaría el comportamiento alcista, como así se ha visualizado en las últimas dos décadas, puesto que promedia unos descensos del 1,2%. Este porcentaje justo coincide con el término “sell in may and go away”. Un patrón que se repite además en el resto de índices de Europa y de Estados Unidos.

El DAX, líder indiscutible

No obstante, si hay un índice que destaca por encima del resto en este periodo ese sin duda es el germano. Los números hablan por sí solos. La media de los últimos cuatro lustros así lo reflejan. Y es que entre marzo y mayo acumula una revalorización media del 1,7%, con unos repuntes en abril del 3,2%. Para ahondar más, en casi el 70% de las veces desempeña revalorizaciones en este periodo.

De cumplirse estas cifras, el DAX conquistaría con bastante solvencia nuevos máximos históricos y mantendría la estela marcada a partir de febrero de este 2017. Con todo, incluso en mayo mantendría la tendencia alcista si nos circunscribimos a la muestra estadística, dado que pone de manifiesto un aumento del 0,3%.

Y sin salir del ámbito europeo el CAC 40, índice de referencia del mercado francés, también evidencia lo alterada que suele estar la primavera en los mercados. En su caso en particular este año con mayor motivo, puesto que Francia se encuentra inmersa en un proceso electoral que se prolongará hasta el 7 de mayo, fecha en la que se celebrará la segunda vuelta de los comicios para elegir al nuevo presidente del país. 

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