Hace unos días comentábamos que Europa, y en concreto Alemania, ofrecía oportunidades interesantes. ¿Sigue siendo Alemania una apuesta atractiva dentro de la región europea?

Victoria Torre:  Sí, efectivamente. Este año mantenemos una visión positiva sobre Europa y, dentro de la región, ponemos el foco especialmente en Alemania por varios factores. Se espera un relanzamiento de su economía, con un crecimiento apoyado en la mejora de los resultados empresariales. Esto viene impulsado, entre otras cosas, por la aceleración de los planes de estímulo en infraestructuras y defensa, así como por unos menores costes energéticos.

Además, el índice alemán presenta una composición sectorial más diversificada que otros mercados europeos. Tiene menos peso del sector bancario y mayor exposición a sectores cíclicos, industriales y tecnológicos, lo que lo hace especialmente atractivo en un contexto de recuperación económica.

También esperamos que las empresas alemanas lideren el crecimiento de beneficios dentro de Europa. De aquí a 2029, se estima un crecimiento de ingresos superior al 5% y de beneficios cercano al 12,6%, lo que ayuda a justificar unas valoraciones algo más exigentes. A esto se suma una estructura financiera sólida, con ratios deuda/EBITDA más favorables que en otros mercados.

En el mercado español no abundan los fondos centrados exclusivamente en Alemania, pero vosotros contáis con el Fidelity Germany. ¿Qué os llevó a lanzar este producto?

Silvia Merino: El Fidelity Germany no responde a una moda pasajera. Es un fondo que lanzamos en 1990 para dar respuesta a una demanda estructural de los inversores interesados en este mercado. Forma parte de nuestra gama de fondos de renta variable país, junto a estrategias como Iberia o Italia.

En el caso de Alemania, contamos con una cobertura analítica muy sólida. Para Fidelity, el equipo de analistas es clave: disponemos de profesionales tanto en Alemania como en el resto de Europa, con unos 40 analistas dedicados específicamente a esta región. Creemos firmemente en la gestión activa como generadora de alfa a largo plazo, especialmente en un mercado como el alemán, donde el análisis fundamental y el stock picking son determinantes.

Con el contexto macroeconómico actual que comentaba Victoria, ¿creéis que este fondo puede tener especial interés este año?

Silvia Merino:  Sin duda. A los factores mencionados —como los estímulos fiscales y las reformas en digitalización, transición energética e infraestructuras— se suma una notable solidez fiscal. Alemania tiene una deuda pública sobre PIB que le permite aplicar políticas expansivas de forma más flexible que otros países.

Desde el punto de vista de valoración, Alemania sigue siendo atractiva en comparación con otras regiones como Estados Unidos. Además, los indicadores de confianza empresarial, como los IFO o los PMI, reflejan un entorno favorable. Todo ello apunta a un crecimiento de beneficios interesante y, además, permite al inversor diversificar su exposición geográfica de cara a 2026.

¿Cómo está construida la cartera del Fidelity Germany para afrontar los retos actuales del mercado?

Silvia Merino: La cartera se construye a partir de un análisis fundamental bottom-up, con foco en la calidad, las valoraciones y el crecimiento. Buscamos identificar a los ganadores del mercado alemán, pero también evitar los perdedores, algo clave desde el punto de vista de la rentabilidad ajustada al riesgo.

Es una cartera relativamente concentrada, con entre 30 y 50 posiciones; actualmente contamos con 44 compañías. Sectorialmente, estamos sobreponderados en industria, sanidad y tecnología, e infraponderados en el sector financiero. Entre las principales posiciones destacan compañías como SAP, BMW, Allianz, Deutsche Telekom y Siemens.

Victoria, comentabais recientemente que estáis infraponderados en Estados Unidos. ¿Eso significa reducirlo de forma significativa en cartera?

Victoria Torre:  No, en absoluto. Estados Unidos sigue siendo el principal mercado del mundo y es imprescindible tener exposición a él. Infraponderar significa simplemente asignarle menos peso del que tendría en un índice global. Actualmente, en lugar de representar alrededor del 67%, tiene un peso cercano al 44% en nuestras carteras.

La razón principal es que, tras varios años muy positivos, gran parte del crecimiento esperado ya está descontado en las valoraciones. Aunque el escenario central sigue siendo de crecimiento de beneficios, existen riesgos importantes, especialmente en torno a la inteligencia artificial: desde una posible falta de monetización hasta impactos negativos en empleo o productividad.

Además, con una prima de riesgo en mínimos de los últimos 25 años y el bono a 10 años en torno al 4,10%, vemos limitado el potencial alcista. Por eso apostamos por una exposición selectiva y una gestión muy activa en este mercado.

El debate sobre Estados Unidos y la tecnología sigue muy vivo. ¿Cómo lo veis desde Amundi?

Loreto Benito:  Estados Unidos es clave en un índice global, especialmente por su liderazgo en sectores como la inteligencia artificial, los semiconductores, la energía o la electrificación. Somos positivos en términos de crecimiento económico, apoyados por un consumo interno sólido y por determinadas medidas fiscales.

Eso sí, coincidimos en que las valoraciones exigen mucha prudencia. Muchas compañías cotizan a PERs muy superiores a su media histórica y existe una elevada concentración en los índices, como ocurre en el S&P 500. Por eso es fundamental ser muy selectivos.

Nosotros hablamos de la “IA 2.0”, que es la aplicación real y rentable de la inteligencia artificial: empresas que ya generan beneficios y logran mejorar productividad y reducir costes. Estamos aún en una fase de construcción de esta revolución tecnológica, similar a lo que ocurrió con el ferrocarril o la aviación en sus inicios.

 ¿Y cómo afronta el Amundi US Pioneer este escenario de cara a 2026?

Loreto Benito: Es un fondo con más de 96 años de historia y un track record muy sólido, además de ser pionero en la integración de criterios sostenibles. En entornos de volatilidad, los gestores aprovechan las correcciones para ajustar la cartera con disciplina.

Actualmente, la estrategia se apoya en tres grandes pilares. El primero es la inteligencia artificial, entendida de forma amplia: empresas que la desarrollan, que facilitan su implementación y que la adoptan. El segundo es la electrificación, muy ligada al aumento de la demanda energética que genera la IA. Y el tercero es la robótica, clave para mejorar la eficiencia en un contexto de envejecimiento poblacional.

Estos tres pilares están interconectados y constituyen el núcleo de la cartera, mientras que mantenemos una menor exposición a sectores como salud o financieros.