Según el acuerdo, Grupo Carso  adquirirá -mediante su subsidiaria Zamajal- el 100% de Fieldwood México, filial de Lukoil, por 270 millones de dólares, además de liquidar 330 millones de dólares de la deuda de Fieldwood con su empresa matriz, indicó Carso en un comunicado sobre la operación, un paso más de Slim para tomar un papel cada vez más relevante en el sector petrolero del país, cuyo Gobierno batalla para mantener la producción de hidrocarburos de la endeudada estatal Pemex. “Con esta transacción, Grupo Carso consolida su participación mayoritaria y operativa en dicho campo, reafirmando su compromiso en el sector de extracción de hidrocarburos en México”, ha indicado el conglomerado mexicano en su anuncio en la Bolsa Mexicana de Valores.

Fieldwood México es la entidad "operadora" y titular del 50% de participación en los campos Ichalkil & Pokoch ("Área Contractual 4"), ubicada frente a la Costa de Campeche.  De acuerdo con las cifras oficiales, estos yacimientos tienen una extensión total de 58 kilómetros cuadrados frente a la costa de Campeche y extraen un promedio de 8.300 barriles por día de petróleo y 15 millones de pies cúbicos diarios de gas natural.

En 2015, Fieldwood México y Petrobal resultaron ganadores de estos campos durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Años después, en 2022, la petrolera rusa Lukoil compró por 435 millones de dólares el 50% de la participación de Fieldwood, mientras que en 2024 Grupo Carso compró por 530 millones de dólares a Petrobal y así obtuvo el 50% de participación de los campos. Ahora, el anuncio de la millonaria transacción ocurre meses después de que el Departamento del Tesoro de EE UU sancionara a las petroleras rusas Rosneft y Lukoil por su “falta de compromiso serio a un proceso de paz para poner fin a la guerra en Ucrania”. Las sanciones suponen un bloqueo a la financiación internacional, porque les impiden cobrar en dólares. Frente a estas medidas, Lukoil anunció en octubre pasado que pondría en venta sus activos en el extranjero.

La transacción entre Zamajal y Fieldwood México aún debe contar con el visto bueno de la Comisión Nacional Antimonopolio y de la Secretaría de Energía en México, además de la autorización expresa y específica de la transacción por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de los Estados Unidos.