Una posibilidad aportada por Bloomberg, que de confirmarse supondría un giro significativo en el mix energético de Estados Unidos y supondría un cambio estratégico frente a los movimientos de su antecesor, Joe Biden
El mercado inmobiliario chino afronta un nuevo giro a la baja cuando apenas ha comenzado 2026. Lejos de estabilizarse, la crisis del ladrillo amenaza con intensificarse y prolongar una recesión que ya ha cambiado el equilibrio de la segunda economía del mundo.
Amazon prevé elevar su inversión en capital hasta los 200.000 millones de dólares en 2026, una cifra que supone un incremento muy significativo respecto a los niveles actuales.
Rusia va a por todas en el complicado tablero energético global actual. Moscú ha optado por rebajar aún más el precio de su crudo para mantener a India como uno de sus grandes compradores.
El viejo continente parece ser uno de los nuevos talones de Aquiles para la marca de vehículos eléctricos de Elon Musk, donde triunfan los coches chinos cada vez con más fuerza, a pesar de que durante año fue uno de los exponentes claros de su crecimiento.
Las etiquetas que utilizan los grandes inversores internacionales no son meramente descriptivas. Determinan flujos de capital, condiciones de financiación y la posición relativa de un país en los mercados globales.
¿Se encuentra Rusia verdaderamente entre las cuerdas? Hace pocos días, se ha identificado un volumen creciente de crudo ruso almacenado en buques en el mar sin un comprador claro.
La reciente firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea e India es un pacto largamente esperado que llega en un contexto de reconfiguración de las alianzas globales.
El mercado bursátil chino vive un nuevo momento de efervescencia con una renovada ola de inversión con el foco puesto en una vuelta de tuerca más sobre la IA, la inteligencia artificial generativa.
La economía china atraviesa una fase de desaceleración más profunda de lo previsto, marcada por el debilitamiento de uno de sus principales motores históricos: la inversión. El retroceso en el flujo de capital hacia infraestructuras, vivienda y proyectos productivos está empezando a generar tensiones en el sistema financiero, con efectos visibles sobre empresas constructoras, entidades bancarias y administraciones locales.