El mercado bursátil chino vive un nuevo momento de efervescencia impulsado por el avance de la inteligencia artificial. Sin embargo, tras meses de fuerte actividad en los valores tecnológicos, los inversores locales han comenzado a concentrar su atención en un nuevo eje de crecimiento que combina automatización, monetización de datos y nuevas formas de interacción entre marcas y usuarios.
El resultado es una renovada oleada de inversión que está redefiniendo las prioridades del sector tecnológico en el país.
Este movimiento se produce en un contexto en el que los volúmenes de negociación en las bolsas continentales han alcanzado máximos recientes, con una presencia destacada de inversores minoristas.
El foco ya no está únicamente en la infraestructura o en los semiconductores, sino en el potencial económico de los modelos generativos, especialmente aquellos capaces de interactuar con los consumidores y guiar decisiones de compra.
En ese escenario emerge con fuerza el concepto de optimización para motores generativos, conocido como GEO, que está atrayendo capital y atención a gran velocidad.
El auge de los agentes inteligentes como motor del mercado
Uno de los elementos que explica este cambio de tendencia es el creciente interés por los agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas complejas de forma autónoma.
Estas herramientas, basadas en modelos generativos avanzados, pueden analizar información, tomar decisiones y ofrecer resultados útiles sin intervención humana constante.
Según expertos del sector, este tipo de soluciones representa el siguiente gran salto en la evolución de la IA aplicada a los negocios.
El interés inversor se ha intensificado tras conocerse operaciones estratégicas que refuerzan esta visión. La adquisición de la empresa Manus por parte de Meta (Facebook) a finales del año pasado fue interpretada como una señal clara del valor que tendrán estos sistemas en el corto plazo.
Manus había desarrollado en China soluciones orientadas a análisis de mercado y procesamiento de datos antes de trasladar su actividad a Singapur, lo que evidenció el potencial global de este tipo de tecnología.
Analistas de Bank of America han señalado que los agentes inteligentes y su capacidad de monetización podrían convertirse en el principal eje de inversión tecnológica en 2026. En su análisis destacan que los grandes ecosistemas digitales chinos parten con ventaja gracias a su base de usuarios, su volumen de datos y su integración vertical de servicios.
Alibaba, Tencent y ByteDance toman posiciones
Dentro de este escenario, Alibaba se perfila como uno de los principales beneficiarios. La compañía ha reforzado su apuesta por la inteligencia artificial a través de su plataforma Qwen, que ya permite a los usuarios realizar compras, pedir comida o efectuar pagos sin abandonar la interfaz del asistente.
Esta integración directa entre IA y comercio electrónico está marcando un punto de inflexión en la forma en que los consumidores interactúan con las marcas.
Qwen supera ya los cien millones de usuarios activos mensuales, una cifra que refuerza su papel como uno de los motores de crecimiento del grupo.
Para los analistas, esta capacidad de unir inteligencia artificial y servicios digitales convierte a Alibaba en un referente dentro del mercado chino, respaldado además por su sólida infraestructura en la nube.
Tencent, por su parte, avanza con una estrategia similar apoyándose en el enorme alcance de WeChat, una aplicación que reúne a más de 1.400 millones de usuarios.
La compañía ha desarrollado herramientas de IA aplicadas tanto a la publicidad como a los servicios financieros y al entretenimiento digital. Según Goldman Sachs, la integración de estas tecnologías está impulsando nuevas fases de crecimiento en todas sus líneas de negocio, desde los videojuegos hasta el comercio digital.
ByteDance completa el trío de grandes protagonistas. Aunque no cotiza en bolsa, la empresa está liderando la adopción de aplicaciones basadas en inteligencia artificial con Doubao, la herramienta de IA más popular del país.
La compañía ya experimenta con su integración directa en dispositivos móviles, lo que refuerza su posición como actor clave en la transformación del consumo digital.
El auge del GEO y el cambio en la inversión publicitaria
Uno de los efectos más visibles de esta evolución es el cambio en la forma en que las marcas asignan sus presupuestos publicitarios. Cada vez más empresas apuestan por aparecer en los resultados generados por sistemas de IA, en lugar de centrarse únicamente en el posicionamiento tradicional.
Este giro ha dado lugar al crecimiento del GEO, una disciplina que busca optimizar la presencia de las marcas dentro de los entornos conversacionales.
Las previsiones respaldan esta tendencia. Firmas de análisis estiman que el mercado chino de GEO podría alcanzar este año un valor cercano a los 3.000 millones de yuanes, con una proyección que apunta a los 9.000 millones en 2027.
Aunque esta cifra sigue siendo reducida frente al conjunto del mercado publicitario digital del país, el ritmo de crecimiento es notablemente superior.
Los analistas también prevén que esta evolución vaya acompañada de un cambio en los hábitos de los usuarios, con un mayor tiempo de interacción en plataformas impulsadas por asistentes inteligentes.
Este fenómeno podría modificar de forma estructural la forma en que se consume contenido y se toman decisiones de compra en el entorno digital.
Flujos de capital y protagonismo de Hong Kong
El entusiasmo por la inteligencia artificial no se limita a los mercados continentales. Parte del capital está fluyendo hacia valores cotizados en Hong Kong, donde empresas como Alibaba y Tencent concentran un volumen creciente de operaciones.
Según datos recientes, estas acciones se sitúan entre las más adquiridas por inversores procedentes de China continental.
Este movimiento está convirtiendo a Hong Kong en un punto clave para canalizar el interés por el sector tecnológico chino.
Los analistas destacan que estos flujos están influyendo de forma significativa en la formación de precios y refuerzan la posición de las grandes tecnológicas como referentes del nuevo ciclo de crecimiento basado en la inteligencia artificial.