José Luis Cava plantea dos preguntas: si “han saltado las alarmas” o si estamos “ante una oportunidad de compra”, y cómo afectará a los mercados la nominación del nuevo presidente de la Fed. Para responder, recurre a los fundamentos y recuerda que “la bolsa es un juego de sentimientos”, como decía José de la Vega.
En cuanto al sentimiento del mercado, observa “mucho miedo”, especialmente en Bitcoin, con “lecturas de extremo miedo” similares a abril de 2025. El RSI diario de 14 está “por debajo de 24”, nivel no visto desde 2022, y se ha producido “una caída del 6%” en un contexto de baja liquidez. Reconoce que él mismo ha comprado Bitcoin y que su intención es venderlo “en la zona de 79.500”, aclarando que lo hace con su dinero.
Ante el pánico, insiste en que “tiene que primar la razón”. En los mercados monetarios, la diferencia entre repos a un día y el tipo efectivo de los fondos federales “tiende a cero”, lo que indica que “no hay tensiones”.
En renta fija, los bonos de alto rendimiento “no caen” y se mantienen en un “movimiento lateral dentro de una tendencia alcista”. El índice MOVE está en “tendencia bajista” y el índice de condiciones financieras de Chicago se sitúa “por debajo de cero”. Además, la rentabilidad de las notas a dos años está “en zona de soporte” y no ha superado ni la directriz bajista ni el “3,5”, lo que le lleva a concluir que esto es “ruido, puro ruido”.
Bitcoin presenta “tendencia corto plazo bajista”, pero ha alcanzado “esa recta que lo cambió todo”, donde se ha producido un barrido de largos y un rebote. A medio y largo plazo, no ve un cambio de tendencia.
Sobre la economía estadounidense, señala que la curva de tipos tiene “pendiente positiva” y que la economía “está creciendo con fuerza”, en un “auge económico”, lo que permitiría que los beneficios empresariales crezcan “al 10, al 15%”. El único problema a corto plazo es el aumento de la cuenta del Tesoro en la Fed, que supone una “detracción de liquidez”, por lo que considera que estamos ante “una mera fase correctiva de corto plazo”.
Respecto al oro, atribuye la caída a “un exceso de euforia” y al comportamiento de los dealers en opciones, y cree que “ya hemos visto los mínimos”. Sobre la Fed, el mercado de notas a dos años descuenta bajadas de tipos. Con déficit público del “6–7%” y deuda de “40 billones y creciendo”, afirma que “la degradación monetaria va a continuar”, por lo que los activos duros y de riesgo tienen una tendencia “alcista” a medio y largo plazo. Por eso concluye que lo ve “como una oportunidad de compra”.