De cumpleaños está el Euro en estos días en el que la celebración oficial en el edificio del BCE alcanzará hasta el próximo día 9, aunque no se ha celebrado en los 19 países que componen la Eurozona con grandes fastos, en estos tiempos de Covid y variante ómicron. Y es que con la normalidad de la adopción es de tal calibre, que ya nadie piensa en pesetas y serán muchos los que no se acuerden de este cruce entre las dos divisas: las 166,366 pesetas que valía inicialmente un Euro.

Sigue en directo la cotización de Euro Dólar

20 años superados en el caso de unos mercados financieros que lo adoptaron antes, en el periodo de transición, al igual que la relación con el dólar, que del inicial cambio con la moneda en circulación de 0,8892 dólares y que llegó a marcar los 1,58 dólares en el boyante 2008, hasta la caída del 6% de este último año. En total una revalorización del 27% en estos 20 años de moneda corriente.

Desde Bruselas nos recuerdan los datos oficiales con la mirada actual: el Euro lo compartimos 340 millones de euros europeos en 19 países como avanzadilla de los 60 países y territorios que lo hacen fuera de la Eurozona y que representan a 175 millones de personas. Se ha convertido, tras el dólar, en la segunda moneda de pagos internacionales, transacciones, préstamos y reservas del Banco Central. Y como no, con la sostenibilidad por bandera: Más de la mitad de los bonos verdes del planeta, están denominados en euros.

Si echamos la vista atrás nos encontramos con la macrocrisis derivada de la financiera y que terminó en la Eurozona en la crisis de deuda soberana que estuvo a punto de dar al traste con el proyecto, con Grecia especialmente en el alero y España con primas de riesgo por encima de los 700 puntos básicos pagando rentabilidades de locura por financiarse en los mercados financieros.

Pero ahí estaba Mario Draghi, ahora primer ministro italiano y posible futuro presidente de la República, que, como presidente del BCE lanzó su “haré todo lo que sea necesario” ese “do whatever it takes” para preservar el euro, que todavía se recuerda en inglés del célebre 26 de julio de 2012. 

Un proyecto salvado que en el caso de España supuso su verdadero entronque comunitario para colocarse como uno de los actores fundamentales en materia financiera, a pesar de los pesares. Ahora toda mirar al futuro. Ese horizonte en el que casi desaparecen los billetes de 500 para evitar el fraude y casi ningún ciudadano comunitario ha tenido nunca en sus manos. Aunque lo cierto es que en España siguen siendo 15,2 millones, a pesar de que no se emiten desde hace dos años.

Por cierto, que nuestros billetes de euro cambiarán de diseño en 2024, por primera vez desde su emisión. Ahora mismo hay abierto un periodo de consultas con opción para que los ciudadanos votemos sobre las temáticas que deben contener. Después se creará un concurso para elegirlos y en dos años estarán listos.

Pero el verdadero euro que está por llegar se asemeja más al que cotizaba en los mercados antes de su inclusión como moneda física. Hablamos claro del euro digital, al que le queda un largo camino por recorrer. Se espera que pueda estar operativo en 2025 sobre todo para subsanar cualquier adaptación necesaria a los aspectos más controvertidos que se puedan presentar: desde la privacidad a los derechos del consumidor pasando por la lucha contra el blanqueo de dinero, como ha señalado recientemente el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.

De momento ya se ha puesto en marcha, el pasado mes de julio, aunque seguimos en modo consultas, un periodo que durará dos años, hasta octubre de 2023 para discutir sus características. Aunque es posible que la transformación digital iniciada por la realidad y las criptomonedas acelere sus trabajos a futuro. De hecho 20 años no es nada como cantaba Carlos Gardel.

Si quiere conocer los valores más alcistas de la bolsa, regístrese gratuitamente en Estrategias de Inversión.