La última ronda de intimidaciones por parte de la Administración Trump ha tenido como objetivo al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, quien fue elegido para el puesto por el propio Trump en 2017. Ahora, el Departamento de Justicia le investiga por mala gestión y posible fraude tras sus declaraciones el pasado mes de junio en el Congreso. En esta comparecencia, Powell explicó las razones por las cuales superó el presupuesto otorgado para la renovación de las oficinas centrales en Washington. Por su parte, el presidente de la Fed niega las acusaciones y considera esta investigación una consecuencia por no reducir los tipos de interés al nivel deseado por la Casa Blanca.
No es la primera vez que Trump trata de socavar instituciones, agencias y procedimientos de control que garantizan la democracia estadounidense. El asalto al Capitolio, el despido de miles de funcionarios públicos, las limitaciones a la prensa o las presiones a las universidades forman parte de una estrategia que busca silenciar aquellas ideas que se opongan a la perspectiva del presidente. El debilitamiento de la Reserva Federal supone una amenaza directa a la posición del dólar como divisa de referencia y a la estabilidad de la economía global.
La Reserva Federal es la encargada de implantar la política monetaria estadounidense y tomar las decisiones financieras necesarias para lograr sus dos objetivos principales: la estabilidad de los precios, es decir, mantener estable los niveles de inflación —alrededor de un 2%— y asegurar el máximo empleo. Así, cuando la economía sufre una inflación por encima de lo deseado, la medida habitual tomada por los bancos centrales es aumentar los tipos de interés para reducir el consumo y fomentar los ahorros. De esta forma, se ralentiza la economía y se reduce la demanda de dinero, lo que ayuda a reducir la inflación. En el caso opuesto, cuando el objetivo es reactivar la economía, se bajan los tipos de interés. De este modo, la financiación es más barata, promoviendo así un mayor nivel de consumo.
Lo que decide la Fed no solo afecta a la economía estadounidense, la Reserva Federal es el banco central más importante e influyente del mundo y como tal, sus decisiones tienen un alcance global. Países como Panamá, Ecuador o El Salvador han cambiado sus propias monedas por el dólar estadounidense. Otras economías, como la de Arabia Saudí, han vinculado su divisa al dólar. Además, el intercambio de materias primas a nivel global se hace, en su mayoría en dólares, pues es la divisa protagonista del comercio internacional. Por otra parte, las acciones y bonos del Tesoro estadounidense forman parte de las carteras de inversión de muchos países, lo que otorga a las decisiones de la Reserva Federal un gran poder económico.
En los últimos años la economía estadounidense ha sufrido una fuerte inflación, llegando a superar el 9% en 2022, lo que llevó a aumentar los tipos de interés hasta el 5,25% en 2023. Ahora, parece que los precios se han estabilizado y se han reducido los tipos de interés hasta en tres ocasiones durante el 2025, situándose actualmente en un 3,5%. Sin embargo, la Reserva Federal no los ha rebajado ni al nivel ni a la velocidad solicitada por Donald Trump. Por eso, el presidente busca presionar a miembros de la institución financiera, para que establezcan los tipos de interés según lo que el mandatario considere oportuno.
Estas presiones no solo amenazan la independencia del mayor órgano económico del país y la estabilidad de los mercados financieros a nivel global. Si la Fed acatara los deseos de Trump, esta medida se puede volver en su contra. El socavamiento de su independencia puede provocar que aquellos inversores que compran deuda estadounidense aumenten su tasa de riesgo, incrementando la prima de riesgo exigida para comprarlos. A su vez, este incremento en los tipos de interés podría trasladarse a las hipotecas, aumentando así la inflación. Esto ha pasado en Turquía, que la insistencia de su presidente Recep Tayyip Erdogan ha provocado una reducción de las tasas de interés y ahora la economía turca sufre una inflación de más del 30%. Además, atentar contra la Fed puede provocar la inestabilidad del dólar, la divisa de referencia en la economía mundial, dejando así más espacio al euro o al yuan.
Las fuertes consecuencias que puede tener la limitación de la libertad de actuación de la Reserva Federal preocupa tanto dentro como fuera del país. A nivel nacional, hay senadores republicanos que ya han anunciado estar dispuestos a bloquear los nombramientos de futuros miembros de la Fed que le toca hacer a Trump en 2026. El Banco Central Europeo así como el Banco de Pagos Internacionales y los presidentes de diferentes bancos centrales europeos apoyan a Powell y defienden la importancia de la independencia de la Fed para lograr una estabilidad económica y financiera. Una Fed dependiente del poder político permitiría bajar las tasas de interés con objetivos electorales provocando inflación a largo plazo y una gran volatilidad de la economía.
Así, la defensa de la independencia de los bancos centrales será esencial para mantener la estabilidad económica a nivel global. Si el dólar pierde la confianza de gobiernos e inversores podría ser una oportunidad para China de ganar un mayor peso en la economía internacional.