El fondo lleva más de veinte años con las mismas ideas: empresas de calidad, balances sólidos, compañías que pagan dividendos crecientes y que tienen ventajas competitivas duraderas. La rentabilidad acumulada de su estrategia desde 2016 hasta junio de 2026 supera el 276%, frente al 198% del índice de referencia y el 165% de la media de fondos de su categoría. Los datos son los datos. Creo que el gráfico que verás a continuación habla por sí mismo. Poco puedo añadir.
Fuente: Morningstar Direct
Pero lo que diferencia a este fondo de la mayoría es lo que no tiene. No tiene China. No tiene derivados, ni coberturas, ni apalancamiento. Tiene 26 valores de alta convicción distribuidos en cinco geografías que el gestor considera los mercados asiáticos de mayor calidad: Taiwán, Australia, Corea del Sur, Singapur e India. Cada posición tiene un motivo claro y el tracking error frente al benchmark confirma que este fondo no es más de lo mismo.
Aunque he mencionado las espectaculares rentabilidades, el binomio rentabilidad-riesgo es casi mejor y no me resisto a contarlo. A 3 años, la rentabilidad anualizada es del 24,4%, frente al 20,4% del MSCI AC Asia Pacific ex Japan (y del 18,5% de su categoría). A 1 año, un 60% de rentabilidad, batiendo de nuevo al índice que se quedó en el 49,2% (y la categoría no llegó al 45%). Y todo esto con una volatilidad similar a la del benchmark.
El peso de la tecnología en cartera —aproximadamente un 38% de la cartera— puede sorprender viniendo de un fondo de income, pero tiene todo el sentido. Aunque su distinción más clara pueda ser una sobreponderación en materiales básicos, me quiero centrar en esa tecnología. Sus principales posiciones tecnológicas son los grandes habilitadores de la inteligencia artificial: TSMC, el mayor fabricante de chips avanzados del mundo con un 9,3% de la cartera; MediaTek, cuyo salto en bolsa en los últimos doce meses ha sido espectacular; Samsung Electronics, también con semiconductores de memoria, IA y robótica; SK Hynix, principal proveedor de memoria HBM para chips de IA; y Hon Hai —Foxconn— que fabrica para todos y ahora construye sus propias líneas de robótica industrial.
Hablando de income, el dividend yield actual del fondo ronda el 2,7%, ofreciendo siempre un 20% más de rentabilidad por dividendo que el índice de referencia. Es un fondo que te paga mientras crece. Y en Asia, los dividendos no son algo residual —en el índice FTSE All World Asia Pacific ex Japan, el 56% del retorno total acumulado desde 2005 ha venido de dividendos, no de la apreciación del precio. Quienes ignoraron los dividendos en Asia dejaron encima de la mesa más de la mitad de la rentabilidad disponible. Me parece un dato para tener muy en cuenta.
El posicionamiento geográfico del fondo es también una apuesta diferenciada. Taiwán y Australia representan más del 50% de la cartera, con empresas como BHP, Macquarie, ANZ, Northern Star Resources, TSMC, MediaTek, Hon Hai, o Quanta Computer. Singapur suma alrededor del 15%, con DBS, Singapore Telecom o ST Engineering. India está presente con un 9,5%, a través de HDFC Bank, HCL Technologies o Power Grid. Y Corea del Sur completa la cartera asiática con Samsung y SK Hynix. Cero exposición a China —mercado con gobernanza corporativa cuestionable, riesgo regulatorio político y muchas dudas sobre la confianza del consumidor.
Por supuesto que hay riesgos. Las divisas, por ejemplo, o la concentración en 26 valores implica que si una posición sale mal, se nota. Aun con todo, el máximo drawdown en 5 años fue del -21,77%, frente al -24% del índice —un dato que ilustra bien esa menor captura de caídas que persigue el gestor.
El Jupiter Asia Pacific Income es un fondo para quien quiera estar en Asia sin estar en cualquier cosa. Calidad, convicción, dividendos y un gestor que lleva décadas haciendo lo mismo con resultados consistentes. Que cada uno saque sus propias conclusiones. Pero el dato es el dato.