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El sector salud se ha quedado un poco rezagado durante los últimos tiempos. ¿Cuáles crees que son los motivos por los que se ha quedado atrás? ¿Es un buen momento para empezar a mirarlo con mejores ojos?
Victoria Torre: Sí, efectivamente, es un sector que se había quedado un poco rezagado. Ya sabemos que ha habido otros sectores que han tomado totalmente la delantera, como el tecnológico. Sin embargo, durante los últimos tiempos se está empezando a observar una pequeña rotación hacia otros sectores, como el financiero y, precisamente, el sector salud.
Hay varios motivos que pueden explicar que el sector salud se haya quedado rezagado. Por ejemplo, algunas incertidumbres regulatorias relacionadas con la fijación del precio de los medicamentos, determinados cambios regulatorios de la FDA en Estados Unidos y algunas patentes importantes que estaban pendientes de expirar. Todo esto generaba una serie de dudas y provocó que se revisaran a la baja las expectativas de crecimiento de algunas compañías del sector.
La pregunta que nos hacemos ahora es si estamos en un momento en el que vamos a ver precisamente esa inflexión. Nosotros consideramos que sí. Nuestros expertos creen que algunos de estos factores podrían revertirse próximamente.
Se espera que haya más aprobaciones regulatorias y que algunos ensayos clínicos lleguen a buen puerto. Además, hay un asunto muy importante relacionado con las fusiones y adquisiciones, que posiblemente se aceleren. Aquí puede existir un caldo de cultivo muy interesante para el sector.
Todo esto podría provocar que sucediera precisamente lo contrario de lo que hemos visto hasta ahora y que comenzaran a revisarse al alza las valoraciones y las expectativas de las compañías.
Por otro lado, si analizamos las valoraciones del sector salud, que es otro aspecto que siempre tenemos en cuenta, podríamos decir que el sector no está especialmente barato, pero tampoco está caro.
Además, existe un dato muy curioso. Si tomamos los últimos cuatro trimestres y analizamos la presentación de resultados, observamos que aproximadamente el 76 % de las compañías del sector salud han superado las previsiones. Es el porcentaje más alto entre todos los sectores.
Esto contrasta con el hecho de que el sector salud cotiza con un descuento importante respecto a otros sectores. La combinación de ese descuento, las previsiones de que los beneficios comiencen a crecer y la solidez mostrada en los resultados nos lleva a preguntarnos: ¿por qué no invertir en el sector salud?
Nosotros mantenemos una visión positiva sobre el sector salud y creemos que puede aportar mucho valor a las carteras en el momento actual.
El sector salud es muy amplio. Dentro de él, ¿dónde estáis viendo actualmente las mayores oportunidades?
Victoria Torre: Este es un punto muy importante, porque muchas veces cometemos el error de considerar que todo el sector salud es defensivo. El sector salud es amplísimo. Es cierto que otros sectores, como el tecnológico, también abarcan numerosas áreas, pero dentro del sector salud existen muchos subsectores que se comportan de manera diferente dependiendo de las circunstancias del mercado.
Por eso, en muchas ocasiones es importante saber elegir qué subsector puede funcionar mejor en cada momento.
Desde un punto de vista estructural, el sector salud nos parece muy interesante porque está vinculado a numerosas megatendencias y pensamos que puede tener un potencial muy importante.
Existen factores demográficos que lo respaldan, como el envejecimiento de la población y el incremento de las clases medias. Cada vez se van a necesitar más servicios médicos.
También es importante todo lo relacionado con la calidad de vida. Vivimos durante más años, pero, además, queremos vivir mejor. Por tanto, no se trata únicamente de aumentar la esperanza de vida, sino también de disfrutar de una vida más saludable y con una mayor calidad.
En estos momentos, dentro de nuestra lista destacada, tenemos diferentes tipos de fondos. Para el inversor que quiera exponerse al sector salud de una manera general, sin seleccionar un subsector concreto, tenemos un fondo más diversificado.
También tenemos fondos más centrados en biotecnología y otros más orientados hacia los servicios médicos.
En concreto, nuestros expertos mantienen actualmente una visión algo más positiva sobre el subsector de la biotecnología. Consideran que todos los factores que hemos señalado anteriormente se aplican especialmente a este subsector.
Por ejemplo, el asunto de las fusiones y adquisiciones puede hacer que este sea un momento muy interesante para determinadas compañías biotecnológicas. También se esperan posibles acuerdos con grandes compañías farmacéuticas.
Además, existe otro tema muy importante. Siempre hablamos de la inteligencia artificial como una megatendencia que está relacionada con muchas otras tendencias, pero pensamos que la inteligencia artificial tiene mucho que aportar al sector salud y, concretamente, a la biotecnología, aunque también pueda aplicarse a otros subsectores.
La inteligencia artificial ayudará en los procesos de investigación y desarrollo. Permitirá acortar muchos plazos y hará que determinados procesos sean más baratos.
Todo esto puede terminar siendo muy positivo para las cuentas y los resultados de las compañías del sector.
El sector salud es un ecosistema muy amplio, con numerosos subsectores que no se comportan de la misma manera en un determinado contexto de mercado. Vosotros contáis con un fondo que invierte en tecnología médica y servicios. ¿Qué argumentos existen a favor de este subsector?
Asís Maestre: La verdad es que existen muchos argumentos y creo que Victoria ya ha señalado algunos de ellos.
Concretamente, en la parte de tecnología médica, uno de los argumentos más importantes en estos momentos son las valoraciones. Como señalan los gestores, la tecnología médica no había cotizado a precios tan bajos durante los últimos 30 años.
Creo que este dato también hay que ponerlo en perspectiva. Durante los últimos años se ha hablado mucho de la inversión en compañías de calidad, o *quality investment*. Sin embargo, ha sido uno de los peores años para este tipo de inversión desde el año 2000.
Esto se debe, en parte, a que muchos fondos globales comenzaron a infraponderar el sector salud y, dentro del sector salud, las compañías de tecnología médica.
Por tanto, creo que no somos los únicos que llevamos tiempo observando valor en el sector salud y, concretamente, en la tecnología médica.
Sin embargo, desde nuestro punto de vista, el mercado no ha dejado de lado al sector salud porque sus fundamentales hayan cambiado. Como señalaba anteriormente Victoria, los fundamentales del sector salud a largo plazo continúan presentes.
Entre ellos encontramos factores demográficos, como el claro envejecimiento de la población, el desarrollo y el crecimiento de las clases medias en los países emergentes y, por supuesto, toda la innovación que está llegando al mercado a través de estas compañías, que es espectacular.
No obstante, es cierto que el mercado está centrando actualmente su atención en todo lo relacionado con la inteligencia artificial y los semiconductores. Esto está provocando que una parte muy importante de los flujos de inversión se dirija hacia ese tipo de compañías.
No estoy diciendo que esas áreas no tengan potencial. Creo que estamos ante una revolución industrial sin precedentes y que su potencial es gigantesco.
Pero, al mismo tiempo, observamos que el mercado está descontando un escenario prácticamente de perfección absoluta. Como ha sucedido en todas las revoluciones industriales, habrá ganadores y perdedores, y las valoraciones tendrán que ajustarse.
En este contexto, nosotros nos hacíamos una serie de reflexiones que creo que también debería plantearse cualquier inversor.
¿Tiene sentido que una compañía como Nvidia, que nadie duda de que es una magnífica compañía, tenga una capitalización bursátil superior a la de todo el sector salud en su conjunto?
No estamos hablando solamente de las compañías de tecnología médica. Estamos incluyendo también a las farmacéuticas, las biotecnológicas y las aseguradoras. Es un dato sobre el que hay que reflexionar.
¿Tiene sentido que una de las industrias que más podría beneficiarse de la implantación de la inteligencia artificial, como es la industria de la salud, sea uno de los sectores que peor comportamiento ha registrado en bolsa durante los últimos años?
Además, no se trata de algo puntual, sino de una situación que lleva produciéndose durante varios años, en los que el mercado se ha olvidado del sector salud.
¿Tiene sentido, en definitiva, que el sector que más va a necesitar el mundo por una cuestión puramente demográfica sea el que tenga actualmente la menor representación en los índices de los últimos 30 años?
Desde nuestro punto de vista, todo esto no tiene demasiado sentido. Precisamente esta situación es la que ha provocado que las valoraciones de la tecnología médica hayan pasado de ser simplemente atractivas a resultar, en algunos casos, casi ridículas.
Dentro de la tecnología médica encontramos compañías que presentan un crecimiento previsto de los beneficios por acción cercano al 12 % para los próximos años. Este crecimiento puede ser un buen indicador de la rentabilidad media que podríamos esperar de la estrategia.
Además, estas compañías cotizan a unas valoraciones que, como decía anteriormente, no habíamos visto durante los últimos 25 o 30 años.
Es cierto que ya estamos observando un determinado cambio de tendencia. Hemos visto cómo el sector salud ha comenzado a recuperarse.
Durante los meses de junio y julio, la rentabilidad del sector, tanto en términos absolutos como relativos, ha sido magnífica.
Quizá un mes o poco más todavía sea un periodo demasiado corto para confirmar que se ha producido un cambio de tendencia definitivo, pero sí podría representar el comienzo de ese cambio.
También es importante lo que se ha comentado anteriormente sobre el carácter defensivo del sector salud. No todos sus subsectores son defensivos, pero creo que la tecnología médica sí presenta ese carácter.
Durante junio y julio observamos que, mientras el mercado caía, el sector salud en su conjunto y, concretamente, la tecnología médica, mostraban un buen comportamiento.
Por tanto, este tipo de compañías puede ayudarnos a proteger las carteras durante los momentos de mayor volatilidad.
En definitiva, creo que disponer de una parte defensiva dentro del sector salud, con unas valoraciones que podríamos considerar de derribo y unos crecimientos atractivos, hace que se reúnan todos los ingredientes necesarios para que pueda ser una buena inversión.
Esperamos que, más pronto que tarde, el mercado termine reconociendo ese valor y que la tendencia positiva que hemos comenzado a observar pueda continuar.
Nos has hablado de la tecnología médica, pero queremos profundizar un poco más en el fondo. ¿Puedes explicarnos cómo se gestiona y cuáles son las previsiones para el sector?
Asís Maestre: La estrategia Bellevue Medtech & Services pertenece a Bellevue, una gestora suiza con más de 30 años de experiencia en el sector salud.
Esta estrategia se lanzó en el año 2009, por lo que cuenta con más de 15 años de trayectoria. El equipo gestor continúa siendo el mismo desde su lanzamiento.
Actualmente, a pesar de que el sector no ha tenido un buen comportamiento durante los últimos años y ha atravesado un entorno difícil, el fondo conserva cerca de 1.000 millones de euros en activos bajo gestión.
En cuanto a nuestra filosofía, somos una gestora que realiza un análisis completamente fundamental de las compañías. Se trata de un enfoque conocido como *bottom-up*, sin restricciones relacionadas con índices o referencias de mercado.
Además, trabajamos con carteras concentradas. Es cierto que las diez principales compañías del fondo representan aproximadamente el 60 % de la cartera.
Por tanto, es una estrategia concentrada y de alta convicción.
Sin embargo, invertimos principalmente en compañías de gran y mediana capitalización, es decir, en *large caps* y *mid caps*.
Son, fundamentalmente, compañías norteamericanas, aunque tienen una presencia global y cuentan con carteras de productos muy diversificadas.
Esto aporta una determinada estabilidad al fondo, ya que no invertimos en pequeñas compañías que puedan presentar niveles de volatilidad muy elevados.
Actualmente, el fondo está dividido principalmente en tres áreas en las que observamos un potencial muy importante.
La primera es todo lo relacionado con el área cardiovascular. Por ejemplo, invertimos en compañías que fabrican válvulas aórticas para el corazón. Una de las empresas representativas de esta área es Edwards Lifesciences.
La segunda área es la robótica aplicada a los procedimientos quirúrgicos. En este ámbito podemos mencionar a Intuitive Surgical y su robot Da Vinci.
La tercera área está relacionada con los sistemas de monitorización de la glucosa en sangre. Aquí encontramos compañías como Abbott y Dexcom, entre otras.
Por tanto, invertimos en prácticamente todo el sector salud, excepto en la parte relacionada con los medicamentos.
Respecto a las perspectivas, evidentemente nosotros somos una gestora muy especializada en el sector salud y, en general, creemos que es un sector ganador a largo plazo que debería estar presente en las carteras de los inversores.
También me gustaría destacar las perspectivas que ofrecen los analistas que siguen a las compañías en las que invertimos.
Como decía anteriormente, invertimos en grandes compañías. De media, existen más de 20 analistas siguiendo cada una de las empresas que forman parte de nuestra cartera.
El potencial medio que estos analistas conceden a las compañías para los próximos doce meses se sitúa cerca del 30 %.
En definitiva, invertimos en un sector que presenta valoraciones muy reducidas, unos crecimientos atractivos, un equipo gestor reconocido y con una gran experiencia, y unas perspectivas magníficas.
Creo que se reúnen todos los ingredientes necesarios para que el sector pueda repuntar y para que esta estrategia se convierta en una inversión que funcione tanto a corto como a medio y largo plazo.