Le he pedido a la IA que me escriba una reflexión sobre esto. Y, sinceramente, el texto es bastante horrible. Suena a IA que espanta.
Como telón de fondo, creo que estamos llenando todo de contenido clónico, superficial —cuando no falso—, o sesgado. Y eso deriva en la pregunta que me surge, ¿quién va a pensar ahora?
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Podemos encontrarnos con una producción masiva de artículos, informes, etc., que no hace que sepamos más, sino que haya más ruido. Punto. Superficialidad que va en consonancia con ser hijos de nuestro tiempo. Todo rápido e inmediato. Nada de pensar. Aparentar. No hay más que ver las publicaciones en LinkedIn. Terribles, con IA y sin cambiar una coma.
Ya no estamos ante escasez de contenido, sino ante escasez de criterio. Antes el reto era encontrar la información; ahora es filtrar la basura. Tan o más complicado que lo anterior.
El mal contenido de antes olía a distancia con faltas de ortografía, estructura caótica, argumentos pobres. El mal contenido generado por IA puede venir bastante bien disfrazado para quienes sean superficiales, pero rezuman IA con mucha frecuencia.
La solución a esto, desde mi punto de vista, es la lectura. Muchas veces noto que mis textos se parecen a la IA. Claro, todo el día leyendo cosas escritas por IA, es normal que por ósmosis se pegue. Para mí, la solución pasa por leer muchísimo más que antes —novelas, ensayos, historia, literatura buena en general—, pero cosas que sabemos que no están escritas con IA. No me refiero solo a Quevedo, que también.
Quien lee se inmuniza bastante. Eso sí, seguirán pensando que escribe con IA porque pone guiones largos, o punto y coma. Pero no, eso es porque sabe, no porque copie de la IA. Aunque esto es lo de menos. Lo que importa realmente es que uno deja de ser esclavo o, al menos, tan esclavo.
La IA abarata el coste de producir contenido casi hasta cero. Y cuando algo cuesta casi cero, se produce muchísimo. Si producir un informe, una entrada, post, o un comentario de mercado pasa de requerir horas de análisis a unos pocos segundos de generación automática, el incentivo es evidente. Pero, que algo sea barato de producir no significa que sea valioso para quien lo consume.
Sería absurdo demonizar la IA. Es como criticar la calculadora porque algunos alumnos pierden capacidad mental matemática. La herramienta no es el problema. El problema es delegar el juicio.
Yo noto que se me ha atrofiado algo la mente. Y tampoco abuso de la IA, además de saber exactamente para qué la utilizo: como herramienta, no como nada más. Y me da miedo pensar en una persona de 15 años con la cabeza aun por desarrollar. Yo no estoy inmunizado, pero un chaval de 15 años lo tienen mucho más complicado. Lo veo en mis alumnos de la universidad cada año.
Paradójicamente, que haya más contenido generado por IA puede hacer más valioso el contenido verdaderamente humano. Pero no cualquier contenido humano. No basta con que lo escriba una persona. También hay humanos que escriben tonterías con una confianza admirable; algunos incluso tienen tertulias.
El sorpasso de la IA en la creación de contenidos no debe llevarnos al pánico, pero sí a la prudencia (frase que parece de IA, por cierto). La IA es buena, pero, si no la utilizamos bien y abusamos, se convierte en problema. Ahora el pensamiento crítico se convierte en escaso y, por ende, más valioso.