La fase alcista de la que se beneficia el mercado mundial en los últimos años está envejeciendo al tiempo que lo hace el periodo de recuperación y expansión económica y esto es algo que asusta a los inversores.  En BofA Merrill Lynch lo tienen claro, la bolsa americana se mueve con menos alegría de lo que lo hacía hasta hace unos meses y existen razones para este caminar errático de las bolsas. En la firma señalan que existen varias razones: "estamos en la parte final del ciclo, los beneficios están tocando techo y, por último, la FED está endureciendo su política económica", señalan.

Un momento que coincide con el envejecimiento del actual mercado alcista del S&P 500, que el próximo 22 de agosto se convertirá en el más largo de la historia.  Un periodo que ha podido disfrutarse, entre otras cosas, por los programas de expansión cuantitativa y las políticas monetarias no convencionales de los bancos centrales de los países desarrollados. Unas políticas que han iniciado el camino de salida. “A finales de 2018, la FED habrá subido los tipos de interés ocho veces durante este ciclo y el balance del banco central, el catalizador de los mercados alcistas de bolsa y crédito, comenzará a contrarse”, indican en la firma de inversión.

En un reciente informe, los expertos apuntaban que a pesar de estas circunstancias no es muy probable que este año los mercados entre en una base bajista, pero hay que empezar a posicionarse para cuando las bolsas alcancen el techo.

Posicionamiento

En Bank of America Merrill Lynch aconsejan iniciar la rotación y salir de los sectores que han resultados beneficiados por la política de los QE en favor de todos aquellos que salieron perfjudicados. Además, indican que “hay que salir de sectores cíclicos endeudados a otras compañías más  defensivas.”

En la firma recuerdan que los resultados de la encuesta de gestores de fondos que se realiza cada mes muestra que el mercado cree que existe un nivel en la rentabilidad del bono americano a diez años que puede iniciar la rotación desde la renta variable a la renta fija y ese no es otro que el 3,5%. Un nivel no muy alejado del 3% actual. En su opinión “si se alcanza el rango del 3-3,5% sin que se produzca una mejora en los datos económicos, la situación puede ser dolorosa.  Señalan la debilidad que ya se ha experimentado en bancos, constructoras, dólar y en mercados emergentes.

De hecho, explican que los bancos americanos han obtenido una subida 1.250 puntos básicos inferior que la de las utilities desde mediados de marzo. Las constructoras también sufren ante la posibilidad de nuevas subidas por el negativo efecto de los altos tipos de interés en los costes de financiación.

La situación de Argentina, que ha tenido que pedir ayuda al FMI para hacer frente a la subida del dólar, es un claro ejemplo de cómo los tipos de interés en EEUU afectan a muchos países emergentes. Por eso en la entidad apuestan por estar largos en dólar frente a monedas como el euro o el peso mexicano. También aconsejan reducir la exposición a divisas emergentes y ponerse cortos en deuda emergente en divisa local. Entre los sectores ante los que sugieren posiciones cortas también destacan las FAANG

En general el estratega de la firma apuesta por sobreponderar entidades financieras, materiales y tecnología. Por el contrario, aconseja infraponderar inmobiliarias, consumo discrecional y utilities. En Europa apuestan por ser selectivos en cíclicas (constructoras y químicas) y posicionarse para una subida de la rentabilidad de los bonos. Para ello sobreponderan sistema financiero e infraponderan alimentación y utilities.