En 2018, WisdomTree lanzó una estrategia basada en la inteligencia artificial (IA) cuando la IA aún era un tema que aparecía principalmente en revistas científicas. Nadie predijo que, cuatro años después, se produciría un “momento ChatGPT”, pero su llegada lo cambió todo. Eso es precisamente lo que entusiasma a los inversores temáticos, y creemos que está ocurriendo en muchos ámbitos a la vez. Desde 2018, los activos temáticos europeos bajo gestión han pasado de unos 83.000 millones de dólares a aproximadamente 422.000 millones, y la cuota de los ETFs ha aumentado del 8,2 % al 27,9 %. Además, las temáticas más destacadas también van cambiando.
Los semiconductores y los metales estratégicos lideraron las entradas de capital en el primer semestre de 2026, a diferencia de lo ocurrido un año antes, cuando el aumento de las tensiones fue prácticamente el único factor determinante. Nuestras últimas perspectivas para la renta variable temática presentan nuestras ideas más sólidas en torno a tres narrativas: la autonomía estratégica, la próxima etapa de la inteligencia artificial y las tecnologías de vanguardia.
Autonomía estratégica
El Departamento de Defensa de EE. UU. invirtió unos 400 millones de dólares en acciones preferentes y concedió un préstamo de 150 millones de dólares a MP Materials, la mayor empresa minera de tierras raras de EE. UU., una operación que podría convertir al Pentágono en su mayor accionista. Sin embargo, China sigue refinando alrededor del 90 % de las tierras raras del mundo, y se prevé que esta cifra se mantenga en torno al 76 % para 2030. La demanda de metales estratégicos, como las tierras raras, no proviene únicamente del sector energético, sino también de tecnologías emergentes como los robots humanoides. Tal y como explicó Ryan Corbett, director financiero de MP Materials, en nuestro podcast The Next Big Thing, los imanes de tierras raras proporcionan a la mano de un humanoide el control necesario para coger objetos sin aplastarlos ni dejarlos caer, uno de los problemas más difíciles de la robótica. A medida que los gobiernos se apresuran a garantizar el suministro, prevemos que el impulso favorable que experimentan los metales estratégicos se amplíe y se mantenga en el tiempo.
La autonomía estratégica también se extiende a otros ámbitos. Durante dos años, la autonomía estratégica en Europa ha girado en torno a la defensa. Ese tema no va a desaparecer, pero la infraestructura también está entrando en el debate. Se estima que Europa necesita una inversión en infraestructuras de 12 billones de euros para 2040, lo que supone un déficit de 5,7 billones de euros al ritmo actual, mientras que su déficit comercial con China asciende a aproximadamente 1.000 millones de euros al día. La soberanía en materia de IA añade una nueva dimensión a la demanda. A finales de 2025, Europa solo contaba con unos 8 gigavatios de capacidad en centros de datos, muy por detrás de los 48 de EE. UU. y los 27[7] de China, razón por la cual la propuesta de Ley de Desarrollo de la Nube y la IA (CADA, por sus siglas en inglés) tiene como objetivo triplicar la capacidad de la UE en un plazo de cinco a siete años.
La infraestructura ya representa casi un tercio del coste de un centro de datos de IA. Por lo tanto, esperamos que las infraestructuras sean un factor importante a tener en cuenta para Europa a medida que desarrolla su autonomía estratégica.
Gráfico 1: La capacidad de los centros de datos europeos y su ritmo de crecimiento están por detrás tanto de los de EE. UU. como de los de China
El próximo capítulo de la AI
Los ingresos anualizados de Anthropic se dispararon de 9.000 millones de dólares a finales de 2025 a 60.000 millones de dólares en julio de 2026, y van camino de superar los 1.000 millones de dólares de beneficio operativo en un solo trimestre. Tras años de debate sobre si la inversión en IA llegaría a dar sus frutos, esto indica que están empezando a aparecer los beneficios comerciales derivados de dicha inversión. Bank of America prevé ahora que Alphabet, Meta y Amazon Web Services realicen inversiones de capital por valor de más de 500.000 millones de dólares solo en 2026, lo que supondrá un aumento conjunto de 30 gigavatios de capacidad de los centros de datos entre 2026 y 2027. El cuello de botella de toda esta escalabilidad reside en los semiconductores. El suministro de chips tiene dificultades para satisfacer la demanda generada por la IA, lo que está obligando a fabricantes como Samsung y SK Hynix a invertir decenas de miles de millones más en ampliar su capacidad de producción. Las pruebas de que la inversión en IA está generando mejores rentabilidades comerciales podrían respaldar el continuo gasto de capital de los hiperescaladores.
Otra temática nueva y emocionante dentro de esta megatendencia es la IA física. En mayo de 2026, tres robots humanoides de Figure AI se presentaron en un almacén para lo que debía ser una prueba de ocho horas, en la que tenían que clasificar paquetes según su código de barras. No se detuvieron. Cuando Figure AI dio por terminada la retransmisión en directo, los robots (a los que los espectadores habían apodado Bob, Frank y Gary) habían clasificado más de 28.000 paquetes durante 24 horas seguidas sin ayuda humana. La destreza de los robots humanoides es realmente impresionante. La mano robótica NEO de 1X cuenta ahora con 25 grados de libertad (de movimiento) totalmente articulados, una cifra cercana a los aproximadamente 27 que tiene la mano humana. El volumen está creciendo más rápidamente en China, donde Goldman Sachs prevé que las ventas totales de humanoides superen las 50.000 unidades en 2026, y el robot U1 de UBTech, lanzado a un precio de unos 17.600 dólares, recibió más de 13.000 pedidos el primer día. Estos avances apuntan a que podría estar comenzando una expansión a escala industrial. Por lo tanto, los robots humanoides ya no son cosa de la ciencia ficción ni de las películas de Hollywood. Ya están aquí y su uso se está expandiendo, lo cual está generando oportunidades de inversión.
Gráfico 2: Se prevé que los envíos de robots humanoides y cuadrúpedos se multipliquen por 15 hasta 2030
Tecnologías de vanguardia
El 22 de junio de 2026, el presidente Trump firmó dos decretos ejecutivos sobre computación cuántica, flanqueado por los CEOs de Google e IBM, pocos días después de que el Departamento de Comercio anunciara una financiación de 2.000 millones de dólares en virtud de la Ley CHIPS y la adquisición de participaciones en nueve empresas del sector cuántico. Estos decretos ponen de manifiesto cómo el Gobierno de EE. UU. está reconociendo la importancia estratégica de impulsar la computación cuántica. En el ámbito tecnológico, la competencia se está intensificando. PsiQuantum quiere disponer de una máquina a escala industrial para 2027, e IBM, IonQ, Quantinuum e Infleqtion se han fijado como objetivo alcanzar cientos o miles de qubits lógicos en un plazo de tres a cuatro años. En resumen, la tecnología de la computación cuántica está avanzando, se están destinando grandes sumas de dinero a este ámbito debido a su potencial para transformar numerosos sectores, y es posible que los grandes puntos de inflexión estén a la vuelta de la esquina. Por eso, en estos momentos, prepararse para un mundo cuántico se ha convertido en un objetivo prioritario tanto para los desarrolladores como para los usuarios de esta tecnología. Consideramos que la mejor forma de abordar la inversión en computación cuántica es como un ecosistema, y no como una apuesta aislada.
Gráfico 3: Los hitos clave de la computación cuántica están a la vuelta de la esquina
Otra tecnología de vanguardia que está llamando la atención de los inversores es la espacial. El 12 de junio de 2026, SpaceX hizo sonar la campana de apertura del Nasdaq y comenzó a cotizar a 161 dólares por acción, tras recaudar 75.000 millones de dólares en la mayor oferta pública inicial de la historia. La salida a bolsa otorgó a la empresa una capitalización bursátil de más de 2 billones de dólares, lo que la situó de inmediato entre las empresas más valiosas del mundo. El Falcon 9 ya ha reducido el coste de llegar a la órbita terrestre baja en torno a un 90 %, pasando de más de 50.000 dólares por kilogramo en la era del transbordador espacial a menos de 3.000 dólares en la actualidad. Y ahora tiene competencia, ya que Blue Origin también reutilizó un propulsor New Glenn en abril de 2026, y China recuperó la primera etapa de su cohete Long March 10B en julio de 2026. Starship se ha fijado como objetivo un precio inferior a 200 dólares por kilogramo, lo que haría viables las constelaciones satelitales de pequeño tamaño. Creemos que los “picks-and-shovels” (los proveedores esenciales) de la economía orbital, y no un cohete concreto, son la forma más limpia de adentrarse en la temática espacial.
Conclusión
Es un momento apasionante para ser un inversor temático. Hemos identificado seis temáticas repartidas en tres líneas narrativas: la autonomía estratégica, el próximo capítulo de la IA y las tecnologías de vanguardia y, aun así, este mapa no es exhaustivo. Aún no hemos abordado la energía nuclear, las energías renovables y el almacenamiento en baterías, la ciberseguridad ni la defensa, todos ellos auténticos candidatos a convertirse en el próximo “momento ChatGPT”. Lo que hace que este momento sea diferente es la cantidad de temáticas que compiten por el protagonismo al mismo tiempo, cada una impulsada por su propio conjunto de catalizadores, en lugar de por una narrativa dominante. Ya hemos entrado de lleno en la era de la inversión temática.
Las inversiones temáticas pueden estar más concentradas que las exposiciones al mercado en general y, por lo tanto, pueden presentar una mayor volatilidad. Las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, la robótica, la computación cuántica y las tecnologías espaciales, se enfrentan a una importante incertidumbre tecnológica, comercial y normativa, y es posible que los hitos previstos en materia de adopción o desarrollo no lleguen a materializarse. Las empresas expuestas a estas temáticas también pueden cotizar con valoraciones elevadas, lo que las hace especialmente sensibles a los cambios en las expectativas de crecimiento, los tipos de interés y la confianza de los inversores.
Las temáticas relacionadas con los metales estratégicos y las infraestructuras también pueden verse afectadas por las fluctuaciones de los precios de las materias primas, los acontecimientos geopolíticos, las políticas gubernamentales y los cambios en la oferta y la demanda.