En París, en 2015, los firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático acordaron aunar esfuerzos para tratar de limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales de aquí a 2050

Uno de los puntos clave para lograr este objetivo es la transición energética, entendida como el proceso de transformación del sector energético mundial desde su dependencia de las fuentes fósiles hacia un modelo de fuentes de carbono cero para la segunda mitad de este siglo, reduciendo de este modo las emisiones de CO2 relacionadas con la energía.

Sin embargo, “la descarbonización del sector energético requiere medidas urgentes a escala mundial para acelerar la transición energética global y cumplir los compromisos nacionales y regionales”, según avisa la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA por sus siglas en inglés).

IRENA traza una hoja de ruta para acelerar la transición energética mundial situando la electrificación y la eficiencia como motores clave del cambio, respaldados por las energías renovables, el hidrógeno y la biomasa sostenible.

A su juicio “una estrategia agresiva de eficiencia energética, combinada con el aumento de las energías renovables para sustituir a los combustibles fósiles, es la vía más realista para reducir a la mitad las emisiones de aquí a 2030”. Sin embargo, la eliminación progresiva de los combustibles fósiles es “una tarea compleja para los países que dependen en gran medida del carbón, especialmente si se tienen en cuenta los imperativos de una transición justa y equitativa para los trabajadores y las comunidades”, recuerda el organismo intergubernamental. 

El escenario de 1,5 °C requerirá inversiones por valor de 5,7 billones de dólares al año hasta 2030, y de esa cifra se estima que 0,7 billones de dólares de inversiones anuales en combustibles fósiles deberían reorientarse hacia tecnologías de transición energética. Y el sector privado deberá poner una mayor parte.

Repsol

En España, una de las empresas que más esfuerzos están realizando en esta transición es Repsol, que “lleva años poniendo en marcha distintas acciones que le acercan a la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y a la agenda 2030”, señalan fuentes de la compañía. En su sector, Repsol fue la primera compañía que apoyó el Protocolo de Kioto; la primera en emitir un bono verde; la primera, en diciembre de 2019, en anunciar su objetivo de ser una compañía con cero emisiones netas en 2050; y la primera en presentar un marco integral de financiación sostenible para acompañar a su proceso de transición.

La compañía considera que además de la generación eléctrica renovable, en la que Repsol tiene uno de sus pilares, van a ser imprescindibles otras vías que faciliten la transición energética, como el hidrógeno renovable, la aplicación de herramientas de economía circular para fabricar productos esenciales para la sociedad, como los combustibles renovables, o la captura y almacenamiento de CO2. Desde la neutralidad tecnológica, la combinación de todas estas tecnologías será necesaria para superar los desafíos de la descarbonización.

En materia de generación eléctrica renovable, durante este primer trimestre de 2023 Repsol finalizó la adquisición de la plataforma de energías renovables Asterion Energies, que gestiona una cartera de 7.700 MW, 2.500 de ellos en avanzado estado de desarrollo. Los activos se encuentran, principalmente, en España e Italia. La operación es un importante hito en la ambición de Repsol de convertirse en un actor global en energía renovable.

En la actualidad, Repsol cuenta con 1,9 GW de capacidad renovable en funcionamiento y 1,3 GW en construcción. A finales de 2023, Repsol alcanzará los 2,75 GW de capacidad renovable instalada. El Plan Estratégico 2021-2025 contempla alcanzar 6 GW de capacidad instalada en 2025 y 20 GW en 2030.

En junio de 2022, Repsol incorporó a EIP y Crédit Agricole Assurances como socios en Repsol Renovables, una operación que valoraba esa unidad en 4.383 millones de euros. La incorporación de Crédit Agricole Assurances y EIP como socios lleva aparejado un compromiso de inversión que refuerza el crecimiento de Repsol Renovables en línea con los ambiciosos objetivos de su Plan Estratégico y nuevos planes entre los que se incluyen la entrada en nuevos mercados y la incorporación de tecnologías complementarias, como la eólica marina.

Asimismo, el hidrógeno renovable es otro de los pilares fundamentales de la transformación de la compañía, que quiere liderar el mercado en la Península Ibérica y jugar un papel protagonista en Europa. Así, la compañía se marca el objetivo de alcanzar los 552 MW de capacidad instalada en 2025 y 1.900 MW en 2030, casi el 50% de lo comprometido por el Gobierno español. Repsol utilizará todas las tecnologías disponibles para alcanzar sus objetivos: la electrólisis, la producción a partir de biogás y la fotoelectrocatálisis, tecnología que está desarrollando junto a su socio Enagás.

En cuanto a la electrólisis, la tecnología de producción que se encuentra disponible ahora, Repsol ha anunciado varias plantas:

Próximamente se pondrá en marcha el primer electrolizador en su refinería de Petronor, en Bilbao. Con una capacidad de 2,5 MW abastecerá tanto a la refinería como a algunas instalaciones del Parque Tecnológico de la Margen Izquierda, situado en el cercano municipio de Abanto y Zierbena.

Otros proyectos ya anunciados son las plantas que se instalarán en las inmediaciones de sus centros industriales, de gran tamaño, entre las que destacan los electrolizadores de 100 MW que se situarán en las refinerías de Petronor y Cartagena (ambos proyectos han recibido la denominación de proyectos de interés común europeo (IPCEI) por parte de la Comisión Europea y recibirán financiación) y de 150 MW en la de Tarragona. Serán electrolizadores de gran capacidad para abaratar los costes de producción por economía de escala, algo fundamental.

Repsol también construirá un electrolizador de 10 MW junto a Enagás y el Ente Vasco de la Energía (EVE) para abastecer a la planta de combustibles sintéticos que se instalará en el puerto de Bilbao.

Junto a Naturgy y Reganosa, Repsol proyecta un hub de hidrógeno en Meirama, Galicia. La planta de hidrógeno renovable tendrá una capacidad inicial de 30 MW, escalable en distintas fases hasta un potencial total de 200 MW. Producirá más de 4.000 toneladas de hidrógeno renovable al año en una primera fase y alcanzará una producción total de 30.000 toneladas anuales. El hidrógeno renovable generado se destinará a uso industrial para sustituir el hidrógeno convencional que actualmente utiliza la refinería de Repsol en A Coruña. También se utilizará en otras industrias, en la inyección en la red gasista para ser mezclado con gas natural y en movilidad. 

En cuanto a la producción a partir de biogás, todos los centros industriales de Repsol están dando los pasos para realizar las adaptaciones necesarias en las instalaciones de reformado de gas de los complejos industriales, que hoy procesan gas natural, pero que pasarán a alimentarse con biogás para producir el hidrógeno renovable. Ese biogás se obtiene empleando distintas tecnologías vinculadas con la economía circular, por ejemplo, a partir de residuos orgánicos como los residuos urbanos o distintos subproductos de industrias agrícolas y ganaderas.

Además, Repsol colabora con Talgo para impulsar el tren de hidrógeno en la Península Ibérica, aportando tanto el hidrógeno renovable como la red logística.

Inversión de 5.000 millones solo en 2023

Para impulsar su perfil multienergético, Repsol tiene previsto realizar una inversión orgánica histórica, de más de 5.000 millones de euros, en 2023. El 35% de estas inversiones se asignarán a proyectos bajos en carbono, lo que refuerza su carácter transformador. En línea con su objetivo de ser cero emisiones netas, el 35% de las inversiones totales contempladas en el Plan Estratégico 2021-2025 se dedicarán también a proyectos bajos en carbono, cifra que aumentará hasta el 45% en 2030.

La transformación de sus grandes centros industriales, seis de ellos en la Península Ibérica, concentra una parte relevante de las inversiones. Estos polos generan una importante actividad económica y, gracias a la histórica solidez del proyecto industrial de Repsol, siguen siendo pieza indispensable para la generación de empleo, en claro contraste con el escenario europeo, donde se han cerrado 24 refinerías en los últimos 15 años.

En 2023, Repsol seguirá dando pasos para asegurar el futuro de sus centros industriales, con hitos como, dentro de su apuesta por los combustibles renovables, la puesta en marcha en Cartagena de la primera planta de biocombustibles avanzados de España, a la que destinará un total de 200 millones de euros.

En este ámbito, Repsol construirá una de las mayores plantas del mundo de combustibles sintéticos en Bilbao, con una inversión inicial de 103 millones de euros. El Consejero Delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, participó en mayo del 2022 en el acto de primera piedra de este proyecto, reafirmando el compromiso de la compañía por proyectos industriales que aporten soluciones a la descarbonización real. 

Valoración fundamental y cotización

“Repsol es un Grupo solvente, con capacidad de inversión y de crecimiento, con un buen planteado Plan Estratégico, y previsión de fuerte crecimiento en ingresos, EBITDA y márgenes”, apunta la analista fundamental de EI, María Mira. “Los objetivos no solo se están cumpliendo, sino que se superan por lo que el Grupo ha decidido premiar al accionista con un mayor dividendo, +11%, y nuevos paquetes de recompra de acciones propias. El riesgo viene por la presión e inestabilidad regulatoria”.

“La previsible contracción económica pesará sobre el precio del crudo en próximos trimestres que tendrá como soporte las decisiones de los grandes productores y su adaptación de oferta”. La previsión para 2023 ronda un crudo en torno a 70$ y para 2024 65$. “Si se mantiene sobre esos niveles será positivo para Repsol, mientras que si las presiones a la baja en el precio ganan terreno el Grupo tendrá que revisar objetivos. Por el momento, apostamos por esos niveles y que Repsol no se vea afectado por la volatilidad en el petróleo, sino que siga adelante con la buena marcha de su plan estratégico, la elevada generación de caja y la generosa retribución al accionista”.

En una valoración por ratios y bajo previsión de BPA de 3,24€/acción para el cierre de 2023, Repsol “tiene un importante margen entre valor y precio”, cree Mira. El mercado descuenta un PER de 4v, muy barata frente a la media del selectivo Ibex 35 y frente a sus competidores (TotalEnergies 5,7v, Eni 5,13v, Shell 6,4v y BP 6,22v). Descuento también por múltiplo PCF (2,33v para Repsol, frente a 3,9v para TotalEnergies, 2,37v de ENI, 3,6v de Shell y 3,2v de BP) y el mercado paga únicamente 0,62 veces el valor en libros de la energética española, frente a más de 1,2v para Total, o 1,38v que paga el mercado por el valor en libros de BP. Rentabilidad sobre dividendos (Yield) superior al 5% y balance saneado.

Lo cierto es que tras un espectacular 2022, en lo que va de 2023 la cotización de Repsol está sufriendo. El valor acumula una caída de casi un 10% en lo que va de año que ha reducido su capitalización bursátil a unos 119.120 millones de euros. No obstante, los analistas confían en un rebote a 12 meses vista. Según el consenso de analistas recogido por la agencia Reuters, de media los expertos dan al valor una recomendación de comprar, con un precio objetivo de 17,57 euros que está más de un 30% por encima de su cotización actual.

Acciona

Pero si Repsol está acelerando en los últimos años sus inversiones en la transición ecológica, puede decirse que Acciona ya se encuentra ahí, habiendo alcanzado la neutralidad de carbono ya en 2016. La compañía “invierte, desarrolla y opera activos de infraestructuras que hacen más sostenible el planeta”, y desde 2010, su estrategia de sostenibilidad se articula a través de Planes Directores de Sostenibilidad (PDS) a cinco años, que sirven de hoja de ruta para sus actuaciones en cada momento. 

En ese sentido, el último Plan Director de Sostenibilidad 2025, todavía en vigor, tiene como objetivo convertir a Acciona en “un líder reconocido en desarrollar activos de infraestructuras básicas con un valor adicional pensando en las personas y el planeta, en definitiva, infraestructuras regenerativas”. Este plan director, que es el tercero que implementa la compañía, contiene 80 iniciativas que la convierten en un referente corporativo global en la descarbonización y en el desarrollo de infraestructuras sostenibles. Además, implica un nuevo modelo de gestión.

La compañía ha llegado a la conclusión de que –para transformar radicalmente su modelo de negocio y seguir avanzando en su papel como agente para la descarbonización de la economía–  es necesario que los indicadores sobre las políticas de sostenibilidad por los que se rige la compañía se controlen y ejecuten con la misma disciplina y el mismo rigor con el que se controlan y ejecutan los indicadores económico-financieros. 

Por ese motivo, la gestión de las políticas de sostenibilidad se ha integrado en la Dirección Económico-Financiera de Acciona, que ha pasado a denominarse Dirección Económico-Financiera y de Sostenibilidad, con José Ángel Tejero al frente con el cargo de Chief Financial & Sustainability Officer (CFSO). Se trata, sin duda, de una medida pionera en el mundo corporativo que refleja la importancia que le da Acciona a la ejecución de sus políticas de sostenibilidad.

Por otro lado, el PDS2025 aspira a ir más allá de la neutralidad en carbono, alcanzada ya por la compañía en 2016, y a tener “un impacto positivo”. Para ello, está desarrollando cuatro líneas de trabajo relacionadas con el clima, la biodiversidad, la circularidad de las actividades económicas y la gestión del agua. 

En línea con esta estrategia, Acciona desarrollará nuevos modelos de negocio “cero residuos” e incrementará sus capacidades para la provisión de agua de calidad.

Además, se ha comprometido a que el 90% de sus inversiones anuales se incluyan dentro de la taxonomía de la Comisión Europea, que identifica las actividades que contribuyen significativamente a la descarbonización de la economía.

Asimismo, dentro de este plan, Acciona verificará el uso de energía 100% renovable en todos sus proyectos mediante tecnología blockchain, y, en particular, mediante el uso de la herramienta greenchain, desarrollada internamente por la compañía. También reducirá hasta un 60% sus emisiones, acelerando la electrificación de los procesos de negocio y gestión, y aplicará “soluciones basadas en la naturaleza” allá donde sea necesario (equivalentes a la plantación y mantenimiento de un millón de árboles) para neutralizar la huella de carbono de la compañía.

En la misma línea, se ha planteado el objetivo de duplicar el uso de productos reciclados y reducir a la mitad la cantidad de residuos destinados al vertedero, al tiempo que aspira a reducir en un 50% el consumo interno de agua, especialmente en lugares con estrés hídrico.

Los esfuerzos de Acciona por la sostenibilidad no se entenderían sin Acciona Energías Renovables, la filial de energías renovables que está a punto de cumplir dos años como cotizada en Bolsa -y un año dentro del Ibex 35-. Se trata de la mayor utility del mundo sin legado fósil que opera exclusivamente en tecnologías renovables, con más de 30 años de trayectoria del sector y uno de los equipos humanos más expertos del mundo.

Valoración fundamental y cotización

En su última comunicación al mercado, Acciona mantuvo sin cambios sus previsiones para el conjunto del año de cerrar el ejercicio con un resultado bruto de explotación (Ebitda) de entre 1.500 y 1.600 millones de euros en su filial de Energía, a pesar de la caída de los precios energéticos. Respecto a la inversión, la compañía espera invertir entre 1.800 y 1.900 millones de euros en Acciona Energía este año y entre 800 y 900 millones en el resto del grupo.

Acciona es una de las pocas compañías del IBEX 35 que no reporta información completa de resultados trimestrales. Sí publica un informe de tendencias, si bien no especifica cifras de ingresos, EBITDA, ni beneficios registrados en el trimestre y, por tanto, no tenemos información sobre la evolución y tendencia de estas partidas de enero a marzo de 2023 frente al trimestre anterior o frente al mismo periodo de 2022. “No es un punto a favor para Acciona, más bien, en mi opinión, todo lo contrario”, señala María Mira. “Siendo una de las compañías del índice selectivo español y viendo que sí dedica tiempo y recursos a publicar un informe de tendencias no veo justificación para que no complete la información con las grandes partidas de la cuenta de resultados y evolución de deuda”. 

Dicho esto, y a la vista del informe de tendencias, “el negocio de Acciona viene marcado prácticamente por el de su filial de Energía (que aporta el 79% del EBITDA al Grupo). Precios de electricidad que dice siguen altos, pero la realidad es que con fuerte tendencia a la baja. Acciona Energía camina hacia el cumplimiento de guías, construcción de capacidad en línea con objetivos, caída del 29,5% en el precio medio capturado en generación, flujo de caja neto de inversión que será previsiblemente para 2023 de 1.800 millones de euros y mantiene una solvencia controlada, con DF/EBITDA en torno a 2v”.

“Los problemas siguen siendo los mismos”, señala la experta, “retrasos en tramitación de permisos que, si bien parece que hay más concienciación sobre la necesidad de acelerar los tiempos, la realidad va lenta. Mayores costes de financiación que hacen que la rentabilidad de los proyectos sea aceptable, pero requiere de una mayor precisión en la selección. El resto del grupo, destaca Construcción y Concesiones que tiran con más fuerza y poco más. Las guías sin cambios, por lo que pocas sorpresas en lo anunciado en este informe. En síntesis, sus mayores fortalezas, una excelente diversificación internacional del negocio y la moderación en el apalancamiento”. 

En una valoración por múltiplos, con BPA estimado para el cierre de 2023 de 9,84€/acción, Acciona no cotiza barata”, apunta Mira. “El mercado descuenta un PER de 17,3v, frente a una media en los tres últimos ejercicios en torno a 19v para este ratio y frente a las 17v que descuenta el mercado de media para sus comparables. PVC de Acciona en 2v 2023e en línea con la media de sus competidores. EV/EBITDA 8,2v, vs media de 9v en los tres últimos años para la compañía y mismo ratio medio para sus iguales. La rentabilidad sobre dividendo-yield, a precios actuales de Acciona ronda el 2,6%, frente a un dividend-yield medio para sus principales competidores del 5%. Por valoración fundamental mi recomendación es “neutral” para Acciona con un horizonte de inversión de largo plazo”. 

El consenso de analistas, no obstante, le da un potencial al valor a 12 meses de más de un 20% respecto a los niveles actuales. En concreto, los analistas recogidos por Reuters recomiendan de media ‘comprar’ las acciones de Acciona, con un precio objetivo situado en 203,17 euros. 

Acciona no está teniendo un 2023 muy boyante en Bolsa, con una caída acumulada de un 2,5% en lo que va de año y la capitalización de mercado en unos 9.200 millones de euros. Situación algo peor para Acciona Energía, que acumula una caída de algo más de un 9%, con un valor de mercado de 10.750 millones de euros.