En julio de 2.012, justo el momento en el que la sociedad europea estaba totalmente convencida del fin del euro, apareció la figura de un líder; ¡Mario Draghi! quien poco a poco se ha erigido como un referente, que sin duda pasará a la historia del capitalismo como uno de los grandes personajes en la historia económica mundial. En aquel momento, justo cuando los cimientos del capitalismo se tambaleaban por la brutal crisis que azotaba al viejo sueño de la Europa común; Draghi, denominado despectivamente como el “tecnócrata”, desafió a toda la opinión pública, causante del desplome del EUR, con una frase que seguramente pasará a los anales de la historia
, como la famosa “levantemos Europa” de Winston Churchill tras la segunda guerra mundial.

Mario Draghi, afirmó con contundencia aquello de - “Haré lo que haya que hacer, y créanme, ¡será suficiente!". El presidente del BCE, ha sabido siempre cuáles eran sus limitaciones y contentar a los alemanes para tratar de salvar Europa, ha sido su camino más tedioso. Probablemente los frenos y la siempre liosa legislación del parlamento europeo, han exigido a Draghi lo mejor de sí, pero el líder del BCE ha logrado contentar en cada momento al mercado, con decisiones muy condicionadas pero siempre, en mi opinión, inteligentes. Ayer, cuando el mercado esperaba una rebaja de hasta el 0,10%, Mario se ha guardado un as en la manga rebajando el tipo de interés al 0,15%, anunciando a su vez, la noticia verdaderamente esperada; penalización a la facilidad de depósito de los bancos centrales y una sorpresa en forma de nuevas inyecciones de liquidez mediante LTROS.
Mario sabe que queda mucho camino por delante y mantener los tipos al 0,15% le deja margen de actuación en caso de que las medidas, no tengan los efectos previstos
. He sido siempre muy crítica con la incompetencia política y su falta de liderazgo, pero la audacia, así como la convicción, son dos rasgos fundamentales que debe tener un líder y como decía Sun Tzu, en su maravilloso libro “el arte de la guerra” y citaba al inicio de mi artículo; si un comandante es sabio, podrá reconocer los cambios de las circunstancias y actuar de acuerdo a ellas y esto es, ni más ni menos, lo que ha demostrado Mario Draghi durante estos años.




Así pues, lo que he venido defendiendo durante estas últimas semanas sigue vigente y en la valoración previa a la decisión de Draghi, dedujimos lo que ha sucedido; una rebaja menor de lo esperado pero penalización sobre la facilidad de depósito para provocar compra de deuda pública. Y aquí está el quid del asunto, en las rentabilidades del mercado. La rebaja del tipo de interés es una medida convencional claramente simbólica, puesto que los tipos ya son excepcionalmente tan bajos, que por más que los baje, su impacto es nulo en la economía. El problema está en el uso de esta liquidez por parte de los bancos privados. La banca comercial todavía no presta y el proceso de desendeudamiento de familias y empresas sigue su camino, lo que pone en riesgo el fantasma de la deflación. La única medida viable para evitar el colapso de la economía pasa por estimular el consumo y la única manera de hacerlo, es logrando un efecto riqueza en el consumidor, que le anime a gastar. Si el consumidor incrementa la demanda privada, las empresas invertirán más, dinamizarán el mercado laboral, lo que provocará al fin la reactivación del mercado de crédito. De ninguna manera las medidas del BCE estimularán el crédito, puesto que los bancos buscan rentabilidad con poco riesgo, y ésta solamente la pueden lograr en los mercados de capitales. El movimiento de dichos mercados de capitales provoca un reequilibrio de las partidas monetarias y si los bancos privados optan por comprar deuda pública, entonces podríamos asistir a un ajuste entre rentabilidades que podría implicar fuertes subidas en la renta variable.

En este sentido, seguiré atenta al precio del bono español, puesto que como digo, una mejora en este sentido implicaría claramente una notable oportunidad de ver fuertes subidas en la renta variable europea. Las compañías del sector consumo, como por ejemplo; DIA, NH Hoteles o Sol Melià, podrían beneficiarse de las medidas tomadas por parte del Banco Central. De la misma manera, compañías muy endeudadas, como por ejemplo Ferrovial, FCC, Sacyr, Colonial o las eléctricas Iberdrola y Gas Natural verían una minoración en su coste financiero. Otras compañías que lo podrían hacer bien son las empresas que reparten dividendos importantes como Telefónica. Finalmente, el sector que debería ser el gran winner de esta decisión, es el sector financiero, como hace tiempo que mantengo. La cartera de deuda pública que tienen los bancos en sus activos, permitiría una revalorización y una revisión de su valoración contable, que permitirá a su vez mejorar de facto sus colaterales, lo que conllevaría mejorar su core capital, un aspecto muy importante para la valoración de las compañías del sector financiero en España. En este sentido, prefiero SAN y SAB a BBVA o POP, a pesar de que tenemos las 4 compañías en nuestra cartera “Blackbird Spain”, siendo el sector financiero, el que más peso tiene en la actualidad.

Y así actuaré, de la manera que siempre he tratado de hacerlo, ¡con determinación! y tratando de comprender los factores macroeconómicos que mueven los mercados, con la audacia suficiente que nos hizo mantener las acciones de POP, SAB y Bankinter, justo en el momento en que el mercado trató de engañarnos, pero que gracias a la comprensión de la estructura del precio y a la aplicación del concepto “Stop mercado”, nos ha permitido aguantar unas posiciones, que a la postre, nos han vuelto al camino esperado con un esperanzador verano en el que solamente el Tapering, nos hace estar en alerta, puesto que en un mundo ficticio en el que no existiera la bolsa americana, compraría de manera muy agresiva renta variable europea.

Sin lugar a dudas, voy a esperar volatilidad, correcciones, rumores y miedo en el mercado, pero ante este entorno competiremos con otros Traders, convencida más que nunca de hacer aquellas cosas que entiendo con decisión y como decía al comienzo de este artículo, tratando siempre de reconocer los cambios de las circunstancias y actuar de acuerdo a ellas.