Las acciones estadounidenses ya no se mueven al unísono. La dispersión del S&P 500 ha alcanzado los 25 puntos, el nivel más alto jamás registrado. Esta cifra mide la diferencia entre la evolución de las acciones individuales y la del índice general.
Se produce en un momento en el que la acción media está superando ampliamente a las grandes tecnológicas, incluidas a las 7 Magníficas.
Y si hay algún sector especialmente afectado en este inicio de año son las acciones tecnológicas. Las acciones tecnológicas mundiales tienen un rendimiento inferior al de otros sectores en unos 7 puntos porcentuales, uno de los peores comienzos anuales en la historia. El rendimiento relativo de las acciones tecnológicas se sitúa ahora en el 10% más bajo desde 1973.
Históricamente, el resultado medio al final del año ha sido de +4 puntos porcentuales para el sector tecnológico.
Las empresas, eso sí, intentan reaccionar. El gasto de capital relacionado con tecnología se ha disparado hasta representar la mitad de todo el capex entre las compañías del S&P 500.
Por lo pronto, los fondos de cobertura apuestan por otras temáticas y han estado comprando agresivamente acciones del sector salud, ahora al nivel de mayor sobreponderación frente al Russell 3000 en más de cinco años.
Lo que no decae es el apetito de los minoristas por comprar en las caídas, que ha seguido siendo una fuerza dominante en los flujos de principios de 2026.
En lo que va de año, el valor nocional medio negociado en nuestra plataforma ha sido 2,5 veces mayor en los días de caída del S&P 500 que en los días de subida, según Citadel.