Mirko Mescía, fundador y CEO de mirkomescia.com, relata su trayectoria personal y profesional, marcada por el movimiento entre países. Nació y se crió en Italia hasta los 19/20 años, vivió en Francia, Dinamarca, ocho años en Andalucía, trece años en Buenos Aires y, desde hace tres años y medio, reside en Madrid. Explica que desde joven intuyó que “el mundo era más grande que tu barrio, que tu ciudad” y que la vida fue “muy generosa” con él en ese sentido. Profesionalmente, procede del mundo de las artes escénicas, el teatro, la dramaturgia y el trabajo con sonidos aplicados a la dramaturgia, con unas cincuenta obras realizadas. Define ese ámbito como “el mundo de las conductas, el mundo de las historias”, hoy conocido como storytelling.

Su entrada en la escritura persuasiva y el marketing no fue planificada. Cuenta que enviaba correos desde 2010 o 2011 sin saber que eso era email marketing, escribiendo a listas de contactos de distintos países y culturas para invitar a estrenos. Reconoce que esos correos eran “peor que malos” porque no tenía técnica ni herramientas. El encuentro con el método de Isra Bravo supuso un punto de inflexión: “fue como una especie de chispa”, un “catalizador” que le permitió ordenar y canalizar lo que venía haciendo de forma desordenada. Afirma con claridad: “yo me formé solo con Isra” y señala que los resultados obtenidos fueron suficientes para no necesitar otras formaciones.

A partir de ahí funda su empresa de servicios de escritura persuasiva. Explica que su estrategia fue diferenciarse deliberadamente: mientras todos vendían formaciones, él decidió vender solo servicios. “¿Quién es el referente de formaciones? Isra. Bien, yo voy a ser referente de servicios”. En menos de tres años montó la empresa. Defiende su posicionamiento de precios, distinguiendo entre ser caro y que alguien no tenga el dinero o el momento adecuado. 

Describe sus servicios como altamente personalizados, con exclusividad y acompañamiento durante tres, cuatro o cinco meses, renunciando a otros clientes. “No es caro porque sí. Caro porque yo voy a ser tu aliado número uno”. Trabajan en escritura web, email marketing, presentaciones de proyectos y cartas comerciales, siempre desde la escritura persuasiva.

Sobre los problemas recurrentes de los clientes, señala que, aunque cada empresa es un mundo, detectaron que tras implantar nuevas estrategias la intensidad se diluía con el tiempo. De ahí surge la necesidad de acompañar y formar al cliente para sostener la conversión. Reitera que “la comunicación es un proceso, no es un objeto”.

Uno de los ejes centrales de la entrevista es su concepción de la investigación. Aclara que investigar “no es googlear sobre la competencia” ni limitarse a datos y métricas. Relata el caso de Nash Motors, que dejó de fabricar un modelo deportivo porque no se vendía, sin entender que ese modelo sostenía el deseo de quienes compraban el familiar. “Al quitarlo del mercado se desplomó un sueño”. Concluye que “la investigación no es solo datos, métricas, gráficos… son conductas humanas. Y es ahí donde trabajamos”.

Mirko explica que muchas veces son vistos como “extraterrestres” dentro de las empresas, pero los resultados en métricas y conversión avalan el enfoque. No ve diferencias entre hombres y mujeres, sino entre quienes escuchan y quienes no. Señala diferencias culturales entre Europa y Latinoamérica y afirma que en Europa “todo el mundo hace casi lo mismo todo el tiempo”, lo que hace más fácil destacar.
Defiende que el cambio depende de la capa directiva: “depende de arriba”. Su auditoría se estructura en cuatro fases: diagnóstico, investigación, estrategia y copy, siendo esta última solo una pequeña parte del proceso. Afirma haber logrado mejoras de conversión “sin escribir una palabra”, solo cambiando la estrategia.

Define a su cliente ideal como alguien con curiosidad, ganas de hacer y aceptar el error. Señala que trabajan solo con clientes referidos, sin publicidad, SEO ni eventos, y que la agenda se llena con meses de antelación. Concluye insistiendo en que comunicar bien exige profundidad, riesgo y entender que “el único verdadero riesgo es no tomar riesgos”.