El Instituto Español de Analistas celebró este lunes un  encuentro bajo el título De la Bolsa a la Gloria, que reunió a algunas de las voces más  influyentes del mercado de capitales en España para reflexionar sobre la evolución de la Bolsa española y sobre los desafíos que condicionan su presente y futuro. La cita se convirtió en un  espacio de análisis sobre los grandes cambios que ha experimentado el mercado en las  últimas décadas y sobre las palancas necesarias para reforzar su papel en la economía española.

La apertura del acto corrió a cargo de Manuel López Torrents, autor del libro De la Bolsa a la Gloria, quien, en su intervención inicial, destacó “la gran talla académica e intelectual, su  capacidad de trabajo, refrendada por su éxito, pero además la gran voluntad e ilusión de  ayudar a España” de los “tres de los siete magníficos”, refiriéndose a los ponentes de la tarde. 

“Los mercados de capitales son la mejor palanca para que Europa y España recuperen la senda  del crecimiento, la competitividad, el empleo y los salarios”, añadió López Torrents, poniendo en valor la necesidad de impulsar el papel de la Bolsa en la economía. 

El reto de recuperar atractivo inversor y reforzar el papel de la Bolsa en la economía 

En la mesa redonda, moderada por Lola Solana, presidenta del Instituto Español de Analistas, participaron Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4 Banco y miembro del Consejo de Administración de la Sociedad Rectora de la Bolsa de Madrid entre 1989 y 2019; Ignacio Garralda, presidente de Mutua Madrileña y vicepresidente primero de Bolsas y Mercados Españoles (BME) entre 2014 y 2020; y Pedro Guerrero, jurista y empresario español, expresidente de Bankinter entre 2007 y 2024 y primer presidente de la Sociedad Rectora de  la Bolsa de Madrid entre 1989 y 1991. 

Durante el coloquio, los participantes pusieron el foco en cómo había cambiado el mercado  bursátil español desde los años ochenta y noventa, una etapa decisiva en la modernización  financiera del país. El debate repasó tanto los avances logrados como los elementos que, con  el paso del tiempo, pudieron haber restado dinamismo y atractivo al mercado español. En ese  análisis, cobraron protagonismo cuestiones como la transformación del inversor minorista e  institucional, la evolución de las compañías cotizadas y el papel desempeñado por el  regulador en este nuevo entorno. En este contexto, Juan Carlos Ureta destacó que “lo que  más ha cambiado es la atmósfera general del mercado” y recordó que, en aquella época,  “cotizar para las empresas era muy atractivo, era una especie de manifestación de ser una  empresa de calidad”: “El mercado creo que es mejor que era en aquel momento, en el sentido que es más grande, más accesible, más complicado, pero también con más alternativas”,  insistió. 

Otro de los grandes ejes de la conversación fue la menor presencia relativa de la Bolsa española frente a otras épocas en las que el mercado nacional concentró una mayor atención  inversora y empresarial. Los ponentes abordaron por qué, pese a contar hoy con compañías  más diversificadas y con referentes empresariales de primer nivel, persiste una percepción de  mayor riesgo sobre España y una menor capacidad de atracción comparativa del mercado  bursátil. El debate apuntó a factores como la regulación, la fiscalidad y el cambio en las  preferencias del ahorro hacia otros activos y geografías. Asimismo, Ignacio Garralda subrayó  la oportunidad que abre la Unión de Ahorros e Inversiones europea, al señalar que “están  buscando un activo que invite a tomar posiciones de equity, de acciones en el mercado  europeo”, y defendió que este instrumento debería contar con ventajas fiscales y simplicidad. 

La mesa también analizó la relación entre volatilidad, flujos de inversión y cultura financiera, en un contexto en el que los mercados pueden registrar máximos históricos sin que eso se  traduzca necesariamente en una mayor confianza sostenida por parte del inversor. Los  intervinientes reflexionaron sobre la dificultad de consolidar una visión de largo plazo y sobre  cómo los episodios de incertidumbre continúan condicionando el comportamiento de ahorro  e inversión, especialmente en renta variable. 

Asimismo, el encuentro abordó el auge de los activos alternativos, como el private equity o la deuda privada, y su impacto sobre el atractivo tradicional de la Bolsa como vía de financiación,  crecimiento y creación de valor. En este punto, los participantes compartieron su visión sobre  la competencia creciente que afrontan los mercados cotizados y sobre la necesidad de  recuperar capacidad de inspiración y de movilización en torno al mercado de capitales,  especialmente entre las nuevas generaciones de inversores y profesionales. En este sentido,  Juan Carlos Ureta destacó que “los jóvenes son inversores nativos”, en referencia a una  generación con mayor acceso a información y productos de inversión.  

Además, el coloquio dedicó parte de la conversación a las compañías y sectores llamados a liderar el crecimiento en los próximos años, así como al posible efecto de la inteligencia  artificial sobre la función del analista y sobre la forma en que se construye conocimiento en los  mercados. Los ponentes coincidieron en la importancia de repensar el futuro del análisis financiero en un entorno cada vez más tecnológico, más competitivo y exigente. Por último, Pedro Guerrero señaló que “el mundo financiero será mucho más potente porque en el  mundo va a haber más ahorro”, y defendió que esa acumulación de capital necesitará de los  mercados para transformarse en inversión.