Repsol es el único valor en negativo del IBEX 35 en la mañana de este viernes, poniendo freno a su espectacular racha de las últimas semanas. La petrolera ha sido la gran protagonista del parqué español ante el shock energético por la guerra de Irán, pero los analistas empiezan a valorar que quizás ha ido demasiado lejos en su rally.
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Hoy los analistas de HSBC suben el precio objetivo de Repsol a 22 euros por acción, desde los 17,5 euros anteriores. Sin embargo, la valoración está nada menos que un 11,25% por debajo del cierre de ayer, y un 9,8% si se toma de referencia la cotización de esta mañana. Algo más optimistas son los analistas de Goldman Sachs, que fijaron ayer en 25 euros (+2,45%) su valoración, aunque recortaron el consejo hasta ‘neutral’.
De media, según los datos recopilados por Reuters, las casas de análisis que sufren a Repsol otorgan a la acción un precio objetivo de 20,28 euros, lo que implica un potencial negativo de un 16,8%. El consejo mayoritario es de mantener.
La petrolera acumula una espectacular subida del 53% en lo que va de año, un comportamiento que la ha encaramado a zona de máximos históricos al calor de la fortísima subida en los precios del petróleo debido a la guerra de Irán. La acción llegó a tocar ayer un cruce de 24,90 euros, aunque cotiza actualmente un 2% por debajo de esta cota. Si se pone el foco en sus mínimos de las últimas 52 semanas, situados en los 9,414 euros del 9 de abril del año pasado, la subida acumulada es de un 159,2%.
Junto a las noticias llegadas desde Oriente Medio, Repsol ha sido protagonista en las últimas semanas tras presentar también su nuevo Plan Estratégico hasta 2028, que pasa por una fuerte generación del flujo de caja de las operaciones (CFFO, por sus siglas en inglés) como base para seguir creciendo. En concreto, prevé alcanzar un CFFO de 6.500 millones de euros en 2028, un 20% más que en 2025, impulsado principalmente por los negocios de Exploración y Producción, Industrial y Cliente.
Esta hoja de ruta se asienta sobre un marco de asignación del capital que consolida una “atractiva retribución a los accionistas”. En ese periodo, Repsol destinará entre el 30% y el 40% del flujo de caja de las operaciones a retribuir a sus accionistas, incluyendo dividendos y recompra de acciones. En concreto, prevé distribuir alrededor de 3.600 millones de euros en dividendo en efectivo hasta 2028, cifra que se completará con recompras de acciones para alcanzar el rango de retribución comprometido.