Qué duda cabe que el sector fintech vive un momento de redefinición absoluta. Las grandes plataformas tecnológicas que nacieron como intermediarios de pagos llevan años ampliando su perímetro de actuación, acercándose cada vez más a funciones tradicionalmente reservadas a la banca.
En este contexto, el último movimiento de PayPal Holdings marca un punto de inflexión relevante para el ecosistema financiero estadounidense.
La compañía ha iniciado el proceso para constituir una entidad bancaria propia en Estados Unidos, una decisión que no solo refleja su ambición estratégica, sino también un cambio en el entorno regulatorio.
La iniciativa se produce en un contexto en el que las autoridades del país muestran una actitud más favorable hacia la innovación financiera, lo que está animando a numerosas firmas fintech a dar pasos similares.
Una solicitud con implicaciones estratégicas
La empresa con sede en San José ha presentado formalmente una solicitud ante el Departamento de Instituciones Financieras de Utah y ante la Corporación Federal de Seguro de Depósitos para crear una entidad bajo el modelo de empresa de préstamos industriales.
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Este tipo de licencia permite ofrecer determinados servicios bancarios sin convertirse en un banco tradicional a todos los efectos.
Si el regulador da luz verde, la nueva entidad operaría como PayPal Bank y permitiría a la compañía controlar de forma directa actividades que hasta ahora dependían de socios externos.
Este cambio supone un avance significativo en su integración vertical y una mayor autonomía operativa dentro del sistema financiero estadounidense.
El impulso del crédito a pequeñas empresas
Uno de los objetivos principales de este movimiento es reforzar la oferta de financiación a pequeñas y medianas empresas. Desde 2013, la compañía ha canalizado más de 30.000 millones de dólares en préstamos y soluciones de capital para este segmento, apoyándose en su base de datos transaccional y en su capacidad de análisis de riesgo.
Con una entidad bancaria propia, el grupo podría optimizar estos procesos, mejorar la eficiencia operativa y ampliar el alcance de sus productos crediticios. La dirección ha subrayado que el acceso a financiación sigue siendo una de las principales barreras para el crecimiento de los pequeños negocios en Estados Unidos, especialmente en fases de expansión.
Nuevos productos financieros en el horizonte
Además del crédito, la creación del banco abriría la puerta a nuevas líneas de negocio. Entre ellas destaca la posibilidad de ofrecer cuentas de ahorro remuneradas a clientes particulares, un servicio que reforzaría la relación directa con los usuarios y aumentaría la retención dentro del ecosistema de la plataforma.
Este tipo de productos permitiría a la compañía competir de forma más directa con entidades financieras tradicionales y con neobancos que ya operan con estructuras similares.
El movimiento también facilitaría una gestión más eficiente de los depósitos y de la liquidez, reduciendo la dependencia de terceros para funciones clave.
Un contexto regulatorio más favorable
La solicitud no se produce de forma aislada. Desde comienzos de este año, se ha observado un incremento notable en las peticiones de licencias bancarias por parte de empresas fintech y del ámbito cripto.
El regreso de Trump a la Casa Blanca ha coincidido con un enfoque regulatorio más orientado al crecimiento y a la reducción de barreras para la innovación.
Recientemente, la Oficina del Contralor de la Moneda ha concedido aprobaciones preliminares a grandes actores del sector de activos digitales para establecer bancos nacionales de fideicomiso. Este tipo de decisiones apunta a una mayor integración de nuevas tecnologías financieras dentro del sistema bancario formal.
La tendencia hacia la banca integrada
El paso dado por PayPal encaja en una tendencia más amplia de convergencia entre tecnología y banca. Las plataformas de pagos ya gestionan volúmenes de transacciones comparables a los de grandes entidades financieras, cuentan con millones de usuarios activos y disponen de información detallada sobre patrones de consumo y negocio.
Convertirse en banco permite aprovechar estas ventajas de forma más directa, aunque también implica asumir mayores exigencias regulatorias, de supervisión y de capital. Aun así, muchas compañías consideran que el equilibrio entre control, eficiencia y escalabilidad compensa estos retos.
Para encabezar el nuevo proyecto, la compañía ha designado a Mara McNeill como presidenta de la futura entidad.