Araceli de Frutos, consejera de Araceli de Frutos EAFI y del fondo Alhaja Inversiones, analiza una semana especialmente intensa en los mercados financieros, marcada por las decisiones de los principales bancos centrales, la evolución de los tipos de interés, las dudas en torno al desarrollo de la inteligencia artificial y el comportamiento del precio del petróleo.

La semana comenzaba con caídas en las bolsas ante las incertidumbres generadas alrededor de la inteligencia artificial y la posibilidad de que se ralentice su implantación. Estas dudas provocan ventas importantes no solo en las compañías puramente tecnológicas, sino también en empresas vinculadas a las infraestructuras y al desarrollo tecnológico. En España se observan descensos relevantes en valores como ACS y Merlin Properties, mientras que en Europa sufren compañías industriales como Schneider Electric o Legrand, junto con diversas tecnológicas estadounidenses.

La atención se desplaza posteriormente hacia la Reserva Federal y su decisión sobre los tipos de interés. El mercado afronta la reunión con incertidumbre y con las rentabilidades de la deuda estadounidense repuntando, especialmente el bono a diez años, que se sitúa en niveles elevados. Finalmente, la Reserva Federal cumple en buena medida con lo esperado por los inversores y justifica su actuación, entre otros factores, por la presión que ejerce el encarecimiento del petróleo sobre la inflación. El crudo supera los 100 dólares por barril y llega a alcanzar niveles cercanos a los 108 dólares, aunque posteriormente modera su cotización. Una vez conocida la decisión de la Fed, el mercado reacciona con cierta complacencia y recupera el apetito por el riesgo, al desaparecer parte de la incertidumbre previa.

De Frutos considera que, pese a esta reacción positiva, los inversores continúan en una situación de calma tensa y cautela. La evolución de la renta fija adquiere especial importancia, sobre todo el comportamiento del bono estadounidense a diez años. Al mismo tiempo, entiende que el castigo sufrido por las empresas relacionadas con la inteligencia artificial, las infraestructuras y la tecnología resulta excesivo y mantiene una visión positiva sobre este ámbito a largo plazo, ya que considera difícil que las compañías estadounidenses y europeas renuncien a seguir invirtiendo en estas tecnologías ante la fuerte competencia internacional.

De cara a los próximos meses, señala que el foco debe trasladarse desde los acontecimientos geopolíticos y el sentimiento de mercado hacia los fundamentales. Los principales catalizadores pasan a ser los resultados empresariales y la evolución de la economía estadounidense. Más que los propios resultados trimestrales, cobra especial relevancia la orientación que ofrecen las compañías para los próximos doce meses, especialmente en un entorno de petróleo caro, tipos de interés elevados y mayores costes de financiación. La clave está en comprobar cómo estas variables afectan a los márgenes y si las empresas mantienen el crecimiento de sus beneficios.

En cuanto a sectores, mantiene una visión favorable sobre tecnología e infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial, adopta una posición más neutral respecto a los bancos europeos ante el riesgo de menor actividad crediticia y sigue valorando positivamente determinadas compañías eléctricas. En renta fija, recomienda prudencia con los vencimientos largos y, en caso de entrar, hacerlo progresivamente, ya que considera que las rentabilidades todavía pueden no haber alcanzado su nivel definitivo.