La tendencia actual del calentamiento de nuestro planeta es de particular importancia porque la mayor parte (más del 95% de probabilidad) es el resultado de la actividad humana desde mediados del siglo XX y avanza a una velocidad sin precedentes en el siguiente milenio.

Hablar de este tema no es sólo una tendencia, sino una realidad y Schroders cuenta con un fondo pionero (desde el año 2007) que invierte en compañías de todo el mundo que se beneficiarán de los esfuerzos realizados para reducir los efectos del cambio climático mundial: el fondo Schroder ISF Global Climate Change Equity, que a cierre de marzo tenía un patrimonio de 461,5 millones de dólares (divisa del fondo).

El objetivo del fondo es ofrecer crecimiento del capital mediante la inversión en valores de renta variable de empresas de todo el mundo que, a juicio del gestor, se beneficiarán de los esfuerzos realizados para reducir los efectos del cambio climático mundial o adaptarse a ellos. 

El fondo es gestionado por Simon Webber y su equipo, con rating Citywire. El fondo tiene 4 estrellas Morningstar. El gestor defiende que optar por este tipo de inversiones responsables no solo no implica renunciar a rentabilidad, sino que además aportar valor a la cartera a largo plazo.

Su proceso de inversión consiste en identificar el universo de compañías ligadas a la temática del cambio climático. El universo consta de casi unas 750 compañías, pero vía varios filtros, terminan invirtiendo en cerca de 60-70. Hay industrias en las que es muy obvia su involucración con el cambio climático como energía y manufacturas, pero hay otros sectores en los que es más complicado identificar ese compromiso, como por ejemplo el sector del automóvil que ahora está en plena transición hacia un modelo de coches eléctricos. Esa transición creará ganadores y perdedores, ya que implica un proceso muy disruptivo. El fondo se gestiona con referencia a factores de materia medioambiental, social y de gobierno.

El gestor comenta que seguramente hay posiciones que no son fáciles de entender para algunas personas, pero él es capaz de dar argumentos para cada una ellas que respaldan su inversión, y que no abordaremos en esta nota para no extenderla. Es un fondo de empresas de alta capitalización (superior a 5000 millones de dólares), concentrando el 87,7% de la cartera. Por regiones, casi el 70% está invertido en EE.UU. y Europa (excluyendo Rusia y Medio Oriente), 12% en Japón, 8% en mercados emergentes (al cierre de marzo 2019).

Simon considera que aquellas empresas que reconocen y aceptan las amenazas y los retos tempranamente, o que forman parte de la solución a los problemas relacionados con el cambio climático, se beneficiarán del crecimiento estructural a largo plazo que el mercado infravalora. Espera que estas empresas logren una rentabilidad superior una vez que el mercado reconozca esta dinámica de mayor crecimiento de los beneficios.  

En este sentido el fondo se ubica tanto a 3 como a 5 años en el primer cuartil por rentabilidad (de 77 fondos temáticos según Citywire). Consideramos que es una alternativa de inversión interesante dentro de los fondos temáticos. Tiene un tracking error razonable, pero en el que el inversor deberá tener un perfil menos conservador y tener una filosofía de inversión de largo plazo (3-5 años).

 

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