Los analistas apuntan a que el dólar seguirá fuerte en el corto plazo frente al euro, aunque en un horizonte de medio y largo plazo, siguen apostando por la debilitación del billete verde. Pero para sorpresa frente a los análisis de finales del año pasado, el dólar no solo ha resistido frente a la divisa europea, sino que además, se ha revalorizado algo más del 1% y ahora por cada euro se consiguen 1,16 dólares.
Un recientísimo informe del banco estadounidense Goldman Sachs sitúa la relación euro/dólar en 1,14 para tres meses; en 1,18 dólares en un horizonte semestral y a 1,20 dólares en 12 meses. Fortaleza a corto y debilidad después.
Los analistas de Goldman estiman que hay dos cambios importantes que afectan simultáneamente al dólar: un auge de la IA y una crisis de suministro de energía. “Ambos factores son positivos para el dólar y ayudan a explicar por qué se ha fortalecido entre un 1 % y un 1,5 % desde principios de marzo. El auge de la IA ha contribuido a reactivar la demanda de activos en dólares por parte de inversores extranjeros, lo que consideramos un factor clave en la depreciación de la moneda estadounidense a lo largo del año pasado” Y añaden: “un mejor crecimiento y una inflación más firme han impulsado los diferenciales de tipos de interés a corto plazo a favor del dólar en las últimas semanas”. Aunque estos expertos siguen viendo margen para que el dólar se deprecie ante noticias más positivas, consideran que el panorama general debería conducir a un comportamiento más desigual del dólar en el futuro.
Un estudio del banco japonés MUFG van primero al dato: el dólar estadounidense se fortaleció frente al euro, pasando de 1,1728 a 1,1683, y también frente al yer de de 156,66 a 159,15. “El petróleo crudo Brent y el riesgo perdieron influencia en la evolución del dólar estadounidense, y se produjo un retorno al factor más tradicional: los diferenciales de tipos de interés. Esto se debió al repunte de los rendimientos estadounidenses, ya que los inversores reevaluaron la postura de la Reserva Federal y consideraron la necesidad de un ajuste monetario, dado el continuo aumento de las presiones inflacionarias. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a dos años subió 13 puntos básicos en mayo, mientras que en Europa cayó 11 puntos básicos y en el Reino Unido la caída fue mayor, de 24 puntos básicos. Los rendimientos estadounidenses se recuperaron de los riesgos de subida de tipos, que estaban infravalorados, mientras que en Europa los inversores consideraban que las subidas estaban sobrevaloradas”, explican.
Considera que esta tendencia alcista del dólar puede revertirse si se confirma el acuerdo entre Estados Unidos e Irán y los precios de la energía siguen bajando. “Es evidente que el debate sobre la política de la Reserva Federal ha pasado de no realizar cambios o recortar los tipos a no realizar cambios o subirlos, y la mayoría de los comentarios de los funcionarios de la Reserva Federal ahora evalúan los riesgos de una subida o de no subir los tipos”, indican.
Nuevamente los analistas del banco japonés dibujan dos panoramas muy distintos para el dólar en el corto y el largo plazo. “La combinación de precios bajos del petróleo en el segundo semestre, la debilidad del mercado laboral y las perspectivas de desaceleración del crecimiento estadounidense provocarán que los mercados retomen los recortes de tipos y que la Reserva Federal los implemente a finales de 2026”, concluyen.
Por su parte, los analistas de Bankinter pronostican un rango de euro/dólar 1,16 dólares ahora y esperan rangos de 1,15 y 1,20 a finales de 2026 y 1,17/1,22 en 2027. “A principios de año esperábamos hasta un total de tres recortes de tipos de -25p.b. en 2026 por parte de la FED y ahora , como mucho, vemos uno y hacia finales de año. Mientras, el BCE seguiría sin moverlos desde los niveles actuales”, explican. Y añaden: “mientras el riesgo geopolitico y energético siga presente, el sesgo será favorable para el dólar, que se está mostrando como activo refugio durante el conflicto en Oriente Medio. La combinación de estos factores hará que la tendencia de depreciación esperada para 2026 del dólar se frene. Situamos el rango del eurodólar en 1,15/1,20 para 2026 frente 1,17/1,22 que estimábamos antes”, concluyen.
Thomas Hempell, responsable de análisis macroeconómico y de mercados en Generali AM considera que la evolución a corto plazo del dólar estadounidense sigue estando estrechamente ligada a cómo se desarrolle el conflicto. “No se trata tanto de que el dólar haya recuperado su papel de valor refugio, sino más bien el efecto del precio del petróleo: cuando el petróleo sube, el dólar tiende ahora a beneficiarse, ya que Estados Unidos se ha convertido en un exportador neto de energía”, dice. En sus previsiones, siguen esperando que el dólar vuelva a debilitarse si la guerra se calma pronto y los precios del petróleo retroceden. “Es probable que los inversores globales sigan diversificando sus carteras alejándose del dólar, y la guerra con Irán podría incluso erosionar la dependencia del sistema del petrodólar. Esto mantiene la tendencia alcista a medio plazo del par euro/dólar, aunque en menor medida de lo que habríamos esperado antes de la guerra”, concluye el experto.