Pero… ¿y si la fiesta cambia de ritmo? ¿Y si 2026 es año de vuelta a la media? ¿Y si el S&P 500 equal weight acaba siendo el verdadero caballo ganador? Y no es aventurar nada extraño. Desde 1971, el S&P equal weight ha batido al S&P 500 en el 53% de los años. Y, en los últimos 3 años, el S&P ha superado al equal weight en un +34%. Y la última vez que pasó algo similar (+32% en el periodo 1997-99), vimos 7 años posteriores de outperformance del equal weight.
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Cuando uno invierte en el S&P 500 Market Cap Weighted, en realidad está apostando por una docena de empresas. Tienes 500 acciones en cartera, pero el 50% de tu exposición está en las 10 mayores. Por el contrario, el equal weight reparte el peso de forma equitativa, para bien o para mal. Cada empresa tiene el mismo porcentaje, sea Amazon o un fabricante de ascensores que no conocen ni en su casa (bueno, si cotiza en el S&P algo conocido sí será).
Esta diversificación ha demostrado históricamente reducir la volatilidad relativa y, en determinados entornos, mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo. Especialmente en fases de mercado donde no hay un liderazgo claro o se penaliza el exceso de valoración. Es más, lo normal es que las rentabilidades acumuladas caigan a favor de equiponderar la capitalización.
Aunque en los últimos 10 años el S&P 500 ponderado por capitalización ha ganado la partida casi siempre, si ampliamos el foco, el equal weight no solo ha plantado cara, sino que ha superado en rentabilidad anualizada al índice tradicional en periodos largos. Los liderazgos bursátiles no son eternos.
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Ninguna moda bursátil dura para siempre. Y lo que hemos visto entre 2023 y 2025 es una de las mayores divergencias históricas entre el índice equiponderado y el tradicional. Esta brecha de rentabilidad sugiere que, más pronto que tarde, podríamos ver una vuelta a la media, un fenómeno tan inevitable como que los pantalones pitillo vuelvan a ser tendencia cada cierto tiempo.
No se trata de elegir entre uno u otro como si fuesen antagónicos. Pero sí son distintos… El equiponderado es más equilibrado y diversificado. Y con un potencial especialmente interesante cuando las grandes dejan de ser tan magníficas.
Para los próximos años, con la posible normalización de valoraciones, una mayor dispersión en los resultados empresariales y un ciclo de tipos aún incierto, el equal weight puede ser una buena alternativa o, al menos, un complemento.