Si algo nos ha recordado, de nuevo, la primera mitad de 2026 es que los mercados tienen una capacidad asombrosa para convivir con las malas noticias. El cierre del estrecho de Ormuz, la escalada del petróleo, una inflación que vuelve a preocupar y unos bancos centrales que han pasado de hablar de recortes a insinuar subidas de tipos —o hacerlas efectivas como el BCE— formaban el cóctel perfecto para un año aciago en bolsa. Y, sin embargo, aquí estamos: con los principales índices encadenando una racha alcista desde abril y con los beneficios empresariales aguantando el tipo mejor de lo que casi nadie se atrevía a pronosticar en enero.

Los mercados han aprendido a mirar más allá del ruido geopolítico y a fijarse en lo que de verdad sostiene las cotizaciones a medio plazo: los fundamentales. Y estos, con todos los matices que iremos desgranando, siguen siendo razonablemente sólidos. El ciclo de inversión en inteligencia artificial continúa actuando como el gran motor de los beneficios a escala mundial, la economía estadounidense resiste y buena parte de los mercados emergentes llega a esta crisis energética con las cuentas macroeconómicas saneadas. Aunque, cuidado, que el mercado vuelva siempre a los fundamentales no quiere decir que siempre nos fijemos en ellos. En cualquier momento o en cualquier sector, pasamos de estos fundamentales a las expectativas irracionales en menos de lo que te da tiempo a traspasar tu cartera a otros activos. 

Ante un panorama así, el ahorrador se enfrenta a dos tentaciones igual de peligrosas. La primera, refugiarse en la liquidez: la sensación de seguridad que da el dinero en la cuenta es un espejismo caro cuando la inflación supera ampliamente el 3% y amenaza con enquistarse, porque cada mes que pasa tu dinero compra menos. La segunda, redoblar la apuesta por los activos de moda con la esperanza de rentabilidades rápidas, justo cuando algunas  valoraciones invitan a la prudencia. Nuestra convicción para este verano es que el camino sensato pasa por mantenerse invertidos, pero mantener el riesgo bien repartido, con amortiguadores que absorban los golpes que, no te quepa duda, llegarán.

Nuestro responsable de fondos de inversión y doctor en economía, Carlos Arenas Laorga, ha publicado sus perspectivas de inversión para el verano de 2026.

Accede aquí las perspectivas para este verano de Carlos Arenas Laorga.