A comienzos de año planteabas qué había que retocar en las carteras después de un 2025 muy positivo, y la visión de Santander Asset Management sigue siendo constructiva pero bastante selectiva. Con todo lo que ha ocurrido desde entonces, ¿qué es lo que más ha cambiado en tu forma de construir una cartera? Si hoy tuvieras que hacer un solo movimiento, ¿cuál sería?
A finales de 2025 y de cara a 2026, nuestro escenario económico base contemplaba la extensión del ciclo económico, esperando un crecimiento robusto, aunque normalizándose lentamente hacia su promedio histórico, y una inflación convergiendo también hacia su media. Todo ello en un contexto de condiciones financieras y fiscales favorables para la inversión en activos de riesgo.
Bajo ese marco, la cartera propuesta mantenía un sesgo hacia la renta variable, preferencia por estrategias de carry en renta fija y exposición al oro como principal diversificador.
Actualmente, el escenario base sigue siendo de continuidad del ciclo económico. Si bien la inflación se encuentra algo presionada por el componente energético y la geopolítica, y las condiciones financieras podrían endurecerse por la acción de los bancos centrales, no prevemos que esta actuación descarrile el crecimiento.
Las directrices para las carteras se mantienen con matices tácticos:
- Renta variable: Mantenemos la preferencia inclinada hacia el riesgo, respaldada por la expansión de los beneficios empresariales y el crecimiento económico, favoreciendo el sesgo cíclico frente al defensivo.
- Renta fija: Conservamos una postura positiva en estrategias de carry, orientándonos con mayor énfasis hacia emisiones de alta calidad (investment grade).
- Diversificación: Mantenemos al oro como instrumento clave de diversificación, pudiendo incorporar de forma complementaria otras materias primas.
En el entorno actual, la gestión no requiere realizar giros estructurales drásticos respecto a las premisas de inicio de año, sino ir adaptando de forma gradual la asignación a las condiciones del mercado.
¿Dónde crees que está ahora mismo la oportunidad que el mercado todavía no está valorando suficientemente y dónde empieza ya a haber demasiado consenso?
Existe un fenómeno al que el mercado podría no estar prestando suficiente atención: la amplitud (broadening) del crecimiento de los beneficios empresariales. Esto implica que una mayor diversidad de empresas, sectores y regiones está participando de este incremento, más allá del sector tecnológico.
Para los próximos 12 meses, las estimaciones de consenso para el S&P 500 reflejan crecimiento positivo en la totalidad de sus sectores:
- 6 sectores proyectan incrementos de doble dígito o superiores.
- 4 de esos sectores prevén crecimientos cercanos o superiores al 20%.
A pesar de esta mayor participación sectorial, el mercado aún no la premia de forma homogénea. Excluyendo a las grandes compañías tecnológicas o las "Siete Magníficas", las posiciones cortas (interés vendedor) en el resto de los componentes se sitúan en niveles elevados respecto a su histórico, mientras que en las tecnológicas permanecen por debajo de su media. Asimismo, el porcentaje de cotizadas del S&P 500 por encima de sus medias móviles de 50 o 200 sesiones se mantiene en cotas reducidas.
Aunque la tecnología continuará liderando las ganancias, la incorporación progresiva de otros sectores sostendrá la dinámica de crecimiento global de los beneficios.
En Santander Asset Management mantenéis el dólar como una de las coberturas dentro de sus carteras. Para un inversor en euros, ¿cómo debería gestionar hoy el riesgo divisa? ¿Hay que cubrir buena parte de la exposición internacional o crees que monedas como el dólar pueden seguir aportando diversificación y rentabilidad a la cartera?
El análisis de divisas se divide en dos enfoques:
- Estratégico (largo plazo): La exposición a divisas como el dólar aporta diversificación y amplía el universo de inversión, aunque puede incrementar la volatilidad general de la cartera. La decisión depende del perfil de riesgo y objetivos de cada inversor.
- Táctico (corto plazo): Consiste en la modulación activa de coberturas. Salvo casos puntuales, la baja volatilidad actual en los mercados de divisas dificulta la toma de posiciones con elevada convicción.
En el caso del tipo de cambio Euro/Dólar, el cruce ha cotizado en un rango más estrecho del previsto a principios de año (fluctuando mayoritariamente entre 1,14 y 1,18, frente a la horquilla estimada de 1,12 a 1,20). La estrategia táctica consiste en favorecer posiciones en euros al acercarse al límite inferior del rango y en dólares al aproximarse al límite superior, manteniendo un posicionamiento neutral mientras no se materialicen riesgos relevantes que alteren estos niveles.
Llevas tiempo siguiendo especialmente Japón y este año habéis hablado de una economía que avanza hacia una fase más equilibrada, con inflación, salarios y política monetaria muy diferentes a los de las últimas décadas. ¿Ha dejado Japón de ser una apuesta táctica para convertirse en una posición estructural dentro de una cartera global? ¿Qué tendría que ocurrir para que aumentaras o redujeras claramente su peso?
En la construcción de una cartera global de renta variable, Japón exige presencia por su representatividad en los índices de referencia. Desde una perspectiva táctica, se identifican catalizadores claros:
- Fundamentales económicos: Tras un prolongado periodo de reducido crecimiento nominal, la economía japonesa muestra un ciclo positivo donde una modesta inflación impulsa subidas salariales, lo que fortalece el consumo, la demanda interna y la inversión corporativa.
- Reforma corporativa: Las iniciativas para mejorar el gobierno corporativo y la eficiencia en el uso del capital impactan positivamente en la rentabilidad para el accionista.
Por estas razones, mantenemos una moderada sobreponderación en la región. Su estructura sectorial, con fuerte presencia en industria, tecnología, consumo discrecional y servicios financieros, resulta adecuada para aportar sesgo cíclico a las estrategias.
Vuestro proceso de inversión combina modelos cuantitativos, análisis macro y distintos escenarios de riesgo. Para el inversor resulta fácil dejarse llevar por el ruido cuando los mercados corrigen o aparecen nuevos riesgos. ¿Qué indicador o conjunto de señales estás vigilando ahora mismo que te haría cambiar de verdad el nivel de riesgo de las carteras? ¿Y cuál crees que es el error que más debería evitar un inversor en el entorno actual?
El análisis macroeconómico busca la coherencia entre tres bloques clave: crecimiento, inflación y condiciones financieras. El escenario base cambiaría en caso de observarse:
- Una desaceleración o freno significativo en las ganancias corporativas.
- Un repunte descontrolado de la inflación más allá del impacto energético de origen geopolítico.
- Un endurecimiento severo de las condiciones financieras por parte de los bancos centrales que llegue a descarrilar la tendencia del ciclo.
Error habitual de los inversores: Un fallo recurrente es concentrarse en el ruido de corto plazo (como eventos geopolíticos de impacto limitado) y perder de vista la tendencia económica de fondo. Cuando los fundamentales y el crecimiento de los beneficios se mantienen sólidos, reaccionar de forma impulsiva al ruido del mercado suele privar al inversor de la rentabilidad que generan los activos de riesgo.