Lo que está ocurriendo en Corea del Sur no es habitual ni siquiera en una potencia tecnológica.
El auge de la inteligencia artificial ha disparado los beneficios de los fabricantes de memoria, pero también ha abierto un nuevo frente para el Banco de Corea: el impacto de las primas millonarias que están cobrando los empleados del sector del chip.
El banco central ha advertido de que esos pagos extraordinarios, concentrados sobre todo en gigantes como SK Hynix y Samsung Electronics, podrían acabar alimentando la inflación si terminan trasladándose a salarios más altos, mayor consumo y nuevas demandas retributivas en otros sectores.
Corea del Sur ya se mueve con una inflación por encima del objetivo del 2% y el Banco de Corea prevé que el IPC cierre 2026 en torno al 2,7%.
Hasta ahora, buena parte de la presión sobre los precios se ha atribuido al encarecimiento de la energía y al impacto geopolítico en Oriente Medio. Sin embargo, la autoridad monetaria ha empezado a mirar también al mercado laboral, y especialmente a un sector del que depende buena parte del crecimiento del país: el de los semiconductores.
El boom de la IA dispara las primas en Samsung y SK Hynix
La carrera global por la inteligencia artificial ha disparado la demanda de chips de memoria avanzada, especialmente HBM, esenciales para entrenar y operar modelos de IA.
Esa ola ha llenado de ingresos a fabricantes como SK Hynix y ha reactivado la rentabilidad de Samsung en su negocio de semiconductores. El resultado no solo se ha visto en bolsa o en resultados récord, sino también en los bolsillos de miles de empleados.
SK Hynix pactó reservar el 10% de su beneficio operativo para bonificaciones a la plantilla, mientras que Samsung acordó destinar el 10,5% del beneficio operativo de su división de semiconductores a pagos especiales para sus trabajadores del chip.
En el caso de Samsung, el acuerdo llegó tras meses de tensión sindical y la amenaza de una huelga de 18 días que habría afectado a decenas de miles de empleados.
Según cálculos del Banco de Corea publicados en Corea del Sur y estimaciones difundidas por Reuters, un empleado de memoria de Samsung con un salario base de 80 millones de wones, unos 52.000 dólares, podría recibir este año una bonificación total cercana a 626 millones de wones, alrededor de 410.000 dólares.
En SK Hynix, el listón es aún mayor: si la compañía alcanza un beneficio anual de 250 billones de wones, las primas podrían superar los 700 millones de wones por trabajador, cerca de 455.000 dólares.
En otras palabras, en algunos casos el bonus multiplica por varias veces el sueldo anual.
Por qué preocupa al Banco de Corea
En circunstancias normales, una paga extraordinaria no debería tener un efecto estructural sobre la inflación.
El problema, según el Banco de Corea, aparece cuando esas bonificaciones son de una magnitud tan excepcional que empiezan a modificar las expectativas salariales y el comportamiento del consumo.
Si el fenómeno se extiende, puede generar un efecto contagio: más presión de los trabajadores de otros sectores para exigir mejoras, subidas salariales más generalizadas y un incremento del gasto privado.
El banco central ha puesto negro sobre blanco esa inquietud. Considera que las grandes bonificaciones vistas recientemente en algunas tecnológicas podrían acabar trasladándose a aumentos salariales más amplios y, con ello, añadir presión sobre los precios tanto por el lado de la demanda como por el de los costes.
La advertencia tiene sentido en un país donde Samsung y SK Hynix no son dos empresas más, sino auténticos motores de la economía y referentes para el mercado laboral.
Corea del Sur lleva tiempo lidiando con una economía cada vez más desigual entre los sectores que se benefician del boom tecnológico y aquellos que no participan de esa fiesta. Las primas del chip amplían todavía más esa brecha entre trabajadores de grandes grupos exportadores y el resto del tejido empresarial.
El dinero ya se nota en las tiendas de lujo
La mejor prueba de que parte de ese dinero está llegando al consumo la ha dado el propio mercado minorista.
El vicegobernador del Banco de Corea, Lee Jiho, reconoció que las ventas han aumentado con fuerza en zonas vinculadas al ecosistema de semiconductores, especialmente en Suwon y en secciones de lujo de grandes almacenes.
La provincia de Gyeonggi, donde se concentran instalaciones de Samsung y SK Hynix, ha registrado un crecimiento del gasto con tarjeta superior al de otras regiones en áreas cercanas a las plantas y a los barrios residenciales de sus empleados.
La prensa surcoreana ha documentado un repunte del consumo de artículos premium, desde bolsos y joyas hasta relojes de alta gama. En una tienda de Shinsegae en Gyeonggi, las ventas de lujo crecieron un 53,6% interanual, con saltos del 146,3% en joyería de alta gama y del 85,3% en relojería de lujo.
El efecto también ha llegado a la bolsa: Lotte Shopping se dispara más de un 148% en el año, Hyundai Department Store sube un 120% y Shinsegae lidera el rally con un avance cercano al 190% desde enero.