Para entender la magnitud del momento, vale la pena mirar atrás. Las OPVs más grandes de la historia han recaudado entre 7.300 millones de dólares —France Telecom, 1997— y los 25.600 millones de Saudi Aramco en 2019. SpaceX apunta a 75.000 millones. Tres veces el récord anterior. Y con una valoración objetivo que triplica a la de Aramco en términos absolutos. Fíjate en el gráfico: SpaceX está tan por encima del resto que la barra casi sale del papel.
Mayores OPVs de la historia
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Ahora bien, una OPV grande no es automáticamente una OPV rentable. La historia tiene sus mártires. Meta salió a bolsa en mayo de 2012 a 38 dólares la acción. Doce meses después cotizaba un 35% por debajo de ese precio. Los que compraron en el debut perdieron dinero durante más de un año mientras el S&P 500 subía un 26%. El cuñado que presumió de haber entrado en Meta desde el primer día probablemente olvidó mencionar cómo sudó.
Salida a bolsa de Meta vs S&P 500
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Pero Meta, con el tiempo, se convirtió en una de las OPVs más rentables de la última década: +1.460% acumulado desde aquella salida en 2012. El que aguantó, ganó.
Otro ejemplo es Apple. En aquella época nadie imaginaba lo que vendría. Treinta años después, la rentabilidad acumulada rozaba el +6.000%. Una inversión de 1.000 dólares en el debut de Apple se habría convertido en más de 3 millones hoy. Con dividendos incluidos, más todavía. Eso es lo que puede dar una buena empresa comprada en el momento adecuado y con paciencia. Ahora bien, estamos hablando de 25 años por detrás del S&P 500…
Salida a bolsa de Apple vs S&P 500
Fuente: Carlos Arenas Laorga
¿Es SpaceX la próxima Apple? Nadie lo sabe. Pero lo que sí sabemos es lo que hay detrás de la valoración. Los números son llamativos: 18.700 millones de dólares en ingresos en 2025, un 33% más que el año anterior. Starlink, el servicio de internet por satélite aportó 11.400 millones de esos ingresos —más del 61% del total— con 10,3 millones de suscriptores en 164 países. Y 165 misiones Falcon 9 completadas en 2025, el 52% de todos los lanzamientos orbitales del mundo. El número es astronómico. No podía evitar el juego de palabras…
No hablamos de una compañía cualquiera. SpaceX ha cambiado la industria espacial, ha convertido la reutilización de cohetes en una ventaja competitiva formidable y Starlink es una de las infraestructuras privadas más ambiciosas del mundo. La documentación registrada ante la SEC recoge una oferta de 75.000 millones de dólares a 135 dólares por acción, con una opción adicional de sobreasignación de hasta 83,3 millones de acciones.
Puede ser una empresa extraordinaria y, al mismo tiempo, salir exigente. Una valoración de 1,75 billones implicaría unas 93,7 veces ventas.
De hecho, SpaceX cerró 2025 con pérdidas netas de 4.900 millones de dólares. La valoración no descansa tanto en lo que SpaceX ya gana hoy, sino en lo que el mercado cree que puede llegar a dominar: conectividad global, lanzamientos, defensa, datos, inteligencia artificial orbital y negocios que aún están en construcción.
SpaceX puede ser la próxima gran OPV de la historia. O puede seguir el camino de tantas otras que debutaron con fanfarria y decepcionaron durante años, o siguen siendo mediocres…
Por cierto, grande y rentable son cosas muy distintas… La más rentable de la historia ha sido Monster Beverage, con un +895.000%. Quien invirtió 1.000€ en 1995 en ella, hoy tendría casi 10 millones. Visa o Mastercard también se sitúan entre las más rentables.
Comprar una OPV por miedo a quedarse fuera suele ser una mala brújula. El FOMO actual no siempre es bueno. El inversor particular tiende a pensar que, si no entra ahora, perderá la oportunidad de su vida. Pero la bolsa casi nunca funciona así. Amazon, Apple, Nvidia, Meta o Mastercard dieron muchas oportunidades después de salir a cotizar. No hacía falta comprar al primer minuto. Hacía falta entender el negocio y dejar trabajar al tiempo.