J.P. Morgan Asset Management ha publicado su informe 2027 Long-Term Capital Market Assumptions (LTCMAs) donde ofrece una perspectiva integral, en un horizonte de 10-15 años, de la futura rentabilidad y los riesgos de las distintas clases de activos de inversión, en un contexto en el que la incertidumbre sobre la inflación y la volatilidad de los mercados siguen siendo elevadas.
En esta 31ª edición del informe, la rentabilidad anual proyectada para una cartera en dólares de acciones y bonos 60/40 en los próximos 10-15 años se eleva al 7,0 %, aunque unas correlaciones más altas entre acciones y bonos requieren de diversificación adicional.
Aunque los retos laborales y demográficos pueden limitar el potencial de crecimiento a largo plazo, el informe considera que una mayor inversión y adopción de la inteligencia artificial en todos los sectores impulsará los beneficios a corto plazo y aumentará la productividad a largo plazo.
El informe destaca el potencial de la diversificación regional de la renta variable y de la incorporación de activos alternativos, en particular hedge funds y activos reales. Una cartera 60/40+ con una asignación del 30 % a alternativos diversificados podría elevar la rentabilidad hasta el 7,5 % y mejorar el ratio de Sharpe en un 21 % respecto a una cartera 60/40 convencional.
«Nuestras hipótesis a largo plazo sobre los mercados de capitales ayudan a los inversores a orientarse en unos mercados transformados por el nacionalismo económico, la aceleración tecnológica y la redefinición de los flujos de capital», afirma John Bilton, director global de Investigación Estratégica para Soluciones Multiactivos de J.P. Morgan Asset Management. «Las perspectivas para este año apuntan a un crecimiento a largo plazo más sólido y a nuevas oportunidades para construir carteras más robustas a través de la diversificación, combinando unos mayores rendimientos de la renta fija global con activos alternativos y reales que aporten fuentes de rentabilidad diferenciadas y una mayor protección frente a la inflación».
David Kelly, estratega jefe global de J.P. Morgan Asset Management, añade que «La economía mundial está entrando en un ciclo de inversión de gran dinamismo, en el que la adopción de la inteligencia artificial y las mejoras de productividad refuerzan las perspectivas de crecimiento. Al mismo tiempo, los retos demográficos, los elevados déficits públicos y un contexto geopolítico más complejo sugieren que la inflación seguirá siendo más volátil a lo largo de nuestro horizonte de previsión».
«Cada año, los supuestos de nuestro informe LTCMA nos dan la base para construir carteras de clientes, y eso nunca ha sido más importante que en estos momentos. La rentabilidad importa, pero ya no es el único factor a tener en cuenta", señala Grace Peters, Cohead Global de Estrategia de Inversión para J.P. Morgan Banca Privada». «En el entorno actual, lograr un equilibrio óptimo entre riesgo y rentabilidad resulta esencial. La elevada dispersión de los mercados abre oportunidades para los inversores que adopten un enfoque disciplinado en su asignación estratégica de activos, más allá de lo que puedan sugerir los titulares».
Principales conclusiones del informe:
- Tres fuerzas configuran el futuro e impulsarán la rentabilidad. El nacionalismo económico impulsa la inversión nacional, pero persisten los riesgos asociados a la volatilidad de la inflación. La adopción de la tecnología respalda la economía mundial al impulsar la inversión y la productividad. El aumento de la inversión nacional está favoreciendo una reasignación del capital y modificando la dinámica de los flujos públicos y privados.
- Las mejores perspectivas de crecimiento del mundo desarrollado en 15 años. El informe señala que un auge de la inversión mundial, centrada en la inteligencia artificial y que se prolongará hasta 2040, impulsará la productividad total de los factores en un 50 %, hasta los 120 puntos básicos, lo que eleva la previsión de crecimiento del PIB real de EE. UU. hasta el 2,1 % y el crecimiento nominal del mundo desarrollado hasta el 4,2 %. La combinación de PIB e inflación es la más favorable desde la pandemia.
- Revisiones al alza de la renta variable estadounidense, una renovación de los bonos a nivel mundial y un primer análisis del bitcoin. El informe explica cómo los márgenes de beneficio superiores al 15 % elevan la previsión para la renta variable de gran capitalización de EE. UU. en 80 puntos básicos hasta el 7,5 %, lo que lleva a que las previsiones de la renta variable de los mercados desarrollados superen a las de los mercados emergentes por primera vez en la historia de este informe. A su vez, destaca que el aumento de las tires reales impulsa las previsiones globales para los bonos aggregate desde un mínimo del 2,1 % en 2021 hasta el 5,3 % actual, el nivel más alto en dos décadas. El informe incluye también un rango de rentabilidad para el bitcoin, pero este activo no se incluye como asignación en cartera.
- Activos alternativos para mejorar la rentabilidad, la diversificación y reforzar la protección frente a la inflación. La mayor volatilidad de la inflación, el persistente riesgo de depreciación monetaria y las crecientes oportunidades de generación de alfa refuerzan el papel de los activos alternativos como componente esencial de las carteras y fuente de rentabilidad. El informe revisa al alza en 140 puntos básicos las perspectivas para los hedge funds diversificados, apoyándose en la solidez sostenida del alfa y en un entorno de tipos de interés más elevados. Al mismo tiempo, mantiene unas perspectivas favorables para los activos reales, dada su capacidad para ofrecer protección en un contexto de mayor volatilidad de la inflación.
Supuestos de rentabilidades por clase de activo:
Renta fija
• Se espera que los bonos del Tesoro estadounidense a medio plazo ofrezcan una rentabilidad del 4,6 %, respaldada por unas previsiones de tipos de interés más elevados y por la recomposición de las primas por plazo, que mejora las perspectivas de rentabilidad a largo plazo.
• Para la deuda corporativa estadounidense investment grade se prevé una rentabilidad del 6,1 %; este incremento responde principalmente a unos tipos de interés más altos y a un mayor volumen de emisiones por parte de los hiperscaladores.
• Se presume una rentabilidad del 6,7% para la deuda corporativa estadounidense high yield —frente al 6,1% anterior—, con un diferencial de fair value de 440 puntos básicos, gracias a una mejora en la calidad de los activos que componen el índice.
Renta variable
• En el caso de la renta variable estadounidense de gran capitalización el informe estima que ofrecerá una rentabilidad del 7,5% (frente al 6,7% anterior), reflejando la continua adopción de tecnología y las ganancias en productividad; no obstante, las elevadas valoraciones iniciales y el riesgo de concentración siguen siendo factores clave a tener en cuenta.
• Para la renta variable global se proyecta una rentabilidad del 7,5% (en dólares) —frente al 7,0% anterior—, con los mercados fuera de Estados Unidos ofreciendo mayores oportunidades de diversificación y beneficiándose de una depreciación del dólar estadounidense que, aunque continúa, avanza a un ritmo más moderado.
• En cuanto a los mercados emergentes, los supuestos del informe prevén una rentabilidad en renta variable del 7,1% (en dólares), una cifra inferior a la del año anterior, a medida que se normalizan los vientos a favor derivados de la IA y el gasto de capital (capex).
Inversiones alternativas
• Capital privado (Private Equity): La rentabilidad estimada es del 9,8%, lo que supone un ligero descenso. El potencial de rentabilidad sigue vinculado a la capacidad de generar valor de forma recurrente y a la identificación de eficiencias operativas, incluida la implementación de IA en las empresas que integran la cartera.
• Inmobiliario: Se espera una rentabilidad del 8,1% para el sector inmobiliario core en Estados Unidos, lo que representa un ligero descenso en un contexto de tipos de interés más altos. En Europa, se prevé una rentabilidad del 7,1% para el sector inmobiliario core, frente al 6,9% del año anterior.
• Infraestructuras: Para las infraestructuras core a nivel global se proyecta una rentabilidad del 7,1% —frente al 6,5% del año anterior—, reflejando la reconfiguración de las cadenas de suministro; se espera que el retorno de la actividad manufacturera (reshoring) impulse la producción industrial y beneficie a los activos relacionados con el transporte.
• Materias primas: La previsión de rentabilidad para una cesta amplia de materias primas aumenta al 4,8 %; el acceso a minerales críticos sigue siendo limitado y los riesgos geopolíticos influyen en las perspectivas. El oro se mantiene sin cambios, con una rentabilidad del 5,5 %.
• Activos forestales: Se espera que los activos forestales a nivel mundial generen una rentabilidad del 6,2 %, lo que supone un ligero descenso respecto al 6,3 % del año anterior.
• Hedge funds): Se proyecta una rentabilidad del 6,7 % para los hedge funds diversificados, un incremento frente al 5,3 % del año pasado, lo que refleja estimaciones de alfa más elevadas.
El informe Long Term Capital Market Assumptions (LTCMA) es el resultado de un riguroso proceso de investigación que combina aportaciones cuantitativas y cualitativas de más de 90 gestores de economistas y analistas líderes en el sector a nivel mundial. Estas proyecciones, que han demostrado su validez a lo largo del tiempo, abarcan más de 200 activos denominados en más de 20 divisas, estableciendo un referente para la asignación estratégica de activos y la planificación de inversiones a largo plazo en el cambiante panorama financiero actual.