Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, analiza el panorama actual de los mercados financieros en un contexto marcado por la tensión geopolítica en Oriente Medio, la evolución del precio del petróleo, las decisiones de los bancos centrales y el comportamiento reciente del sector tecnológico.

En su opinión, aunque el conflicto en Oriente Medio sigue generando incertidumbre, su impacto sobre los mercados parece haberse moderado respecto a semanas anteriores. Los inversores estarían asumiendo que la situación acabará resolviéndose, aunque no de forma sencilla ni inmediata.

El principal canal de transmisión de esta crisis sigue siendo el petróleo, cuyo precio permanece en niveles elevados. García advierte de que algunas petroleras estadounidenses han señalado un posible agotamiento de reservas, lo que podría derivar en un escenario de escasez de crudo. A su juicio, esa situación sería incluso más negativa para la industria que un petróleo simplemente caro, especialmente para una economía europea muy dependiente de esta materia prima.

En paralelo, el mercado sigue pendiente de la inflación y de la política monetaria. Aunque reconoce que las cifras no son excesivamente alarmantes dentro del contexto actual, sí considera preocupante que la inflación se esté enquistando. Además, subraya que no se trata de una inflación provocada por un exceso de demanda, sino por un shock externo vinculado a las materias primas, especialmente al petróleo. Por ello, considera que las subidas de tipos tienen una eficacia limitada en este entorno, ya que encarecer el crédito no resuelve directamente una perturbación energética.

Sobre la decisión del Banco Central Europeo, García cree que una subida de 25 puntos básicos sería asumible para el mercado siempre que vaya acompañada de un mensaje prudente por parte de Christine Lagarde. En su opinión, el BCE ha actuado correctamente hasta ahora, avanzando paso a paso y siguiendo una estrategia similar a la de la Reserva Federal. No obstante, insiste en que sería importante evitar un tono demasiado agresivo, ya que el mercado espera dos o tres subidas adicionales, pero más adelante y siempre condicionadas por la evolución del petróleo y de la situación geopolítica.

En cuanto a los mercados bursátiles, García detecta ciertos síntomas de agotamiento, especialmente en tecnología y semiconductores. Señala que el índice de semiconductores de Filadelfia ha caído en torno al 9,1% desde publicaciones recientes del sector, en un movimiento que interpreta como una toma de beneficios relevante tras fuertes subidas. Aun así, mantiene una visión positiva a medio y largo plazo sobre la tecnología, apoyada en una sólida dinámica de beneficios y en el interés estructural por compañías vinculadas a la inteligencia artificial y al crecimiento tecnológico. Cita también posibles salidas a bolsa de grandes compañías como OpenAI y Anthropic como catalizadores futuros.

Desde el punto de vista inversor, García explica que han protegido parcialmente las carteras, realizado algo de caja en valores como Nokia y aumentado posiciones en algunos bancos norteamericanos, como JPMorgan, al considerar que pueden beneficiarse de la actividad en gestión de activos, brókeraje y mercado primario. También ve potencial en sectores rezagados como reaseguros o telecomunicaciones, aunque con cautela. En cambio, evita compañías inmobiliarias y de consumo, más vulnerables en un entorno de tipos al alza. En conjunto, defiende una estrategia prudente, con ajustes menores, pero sin alterar la estructura principal de la cartera.