Para algunos inversores es un chollo poder entrar en el mundo de la inversión de una manera tan sencilla como un par de indexados. Pero también es una pasada para los que saben más poder encontrar valor en la gestión activa. Y dentro de estos últimos, los hay que tienen un porcentaje de su cartera indexada. Y fenomenal todo. Eso es lo bueno.

De hecho, el S&P 500 hace unas rentabilidades tan espectaculares que asustan. Cuando nos vamos a la gestión activa es otro asunto. Apoco que sepas, generalmente lo vas a hacer mejor que los índices. Que gran parte de la gestión activa no bate a sus índices lo sabemos. De hecho, hace poco puse los datos… Pero es que se trata precisamente de encontrar esos buenos fondos e ir cambiando cada tanto.

El ejemplo que pongo es malo, porque todos conocemos lo buen inversor que es Warren Buffet. Pero es que no me resistía. Mira el gráfico que pongo de lo que habrías obtenido desde 1965 con 100 dólares en el S&P o con Buffett. El S&P 500 está muy bien, una rentabilidad de +45.369% o un 10,74% anualizado. Casi todos firmarían.

Pero es que Buffett alcanza el +6.088.796%. Anualizado es, atención, un +20,16%. Mira bien los ejes porque puede llevar a confusión…

Fuente: Carlos Arenas Laorga. Nota: si nos ceñimos a los meses que he recogido, la rentabilidad ajustada es del 19,8% anual compuesto para Berkshire, frente al 10,6% aproximado del S&P 500.

Lo del S&P es una barbaridad, insisto. Cualquiera que desprecie este dato debería revisar su relación con las matemáticas, con la humildad o con ambas.

Ahora bien, esos mismos 100 dólares invertidos en Berkshire Hathaway, la compañía dirigida por Warren Buffett, se habrían convertido en 6.088.896 dólares. Sí, más de seis millones. Una rentabilidad acumulada del +6.088.796%.

Ahora haz este caso con 1.000 o 10.000 dólares. Sí, te vas a más de 600 millones de dólares. Parece mentira, pero no lo es. Que con el S&P tendrías 4,5 millones, nada mal. Pero es la diferencia entre ganar mucho y ganar muchísimo.

El S&P 500 ha multiplicado por unas 455 veces el capital inicial. Esto ya debería estar enmarcado en todas las habitaciones de nuestra casa para recordarnos la importancia de la inversión en el largo plazo. Pero Berkshire Hathaway ha multiplicado el capital por unas 60.889 veces. Por cada dólar final que habrías tenido en el S&P 500, Buffett habría generado casi 134 dólares.

A veces un ejemplo simplón sirve. Si quieres ir andando con un amigo hasta Pekín, debéis andar exactamente al mismo ritmo. Si uno va un poquito más deprisa, el primer día iréis juntos. Al tercero le verás de lejos. Pero después de varias semanas te mandará una postal desde Afganistán a tu paso por París.

La indexación funciona. Y funciona muy bien para muchísimos inversores. Comprar el S&P 500 y mantenerlo durante décadas ha sido una de las decisiones más sencillas y rentables de la historia financiera. Además, con bajos costes, diversificación automática y una disciplina que evita que el inversor promedio se ponga creativo justo cuando no debe.

Pero decir que la gestión pasiva es siempre superior es absurdo. La gestión pasiva te da beta: la rentabilidad del mercado. Fantástico. Pero la buena gestión activa busca alpha: rentabilidad adicional por selección, análisis, valoración y control del riesgo.

Ojo, y estamos hablando de momentos duros también. En 1974, Buffet cayó un -48,7%. En 2008, un -31,8%. En 1990, un -23,1%. En 1999, mientras el S&P 500 subía un +21%, Berkshire caía casi un -20%. Imagínate aguantar eso en plena burbuja tecnológica, con el cuñado explicándote en la cena de Nochebuena que no entiendes que eso de indexarte es lo mejor.

La gestión activa tiene sentido cuando aporta e indexarse también es una decisión activa. Elegir el S&P 500 y no Europa, Japón, emergentes, small caps o renta fija global es una decisión. Elegir cuándo aportar, cuánto aportar y con qué horizonte también. La pasividad pura no existe del todo. Siempre hay una decisión detrás.

La diferencia es que la indexación simplifica la vida. Es una gran herramienta para quien no sabe, no quiere o no puede dedicar tiempo.

El S&P 500 y la bolsa, en general, es una máquina extraordinaria de creación de riqueza. No hace falta despreciar la gestión pasiva para defender la activa.

Y existen cientos de gestores excepcionales capaces de batir al mercado durante largos periodos. Son difíciles de identificar antes de tiempo y más difíciles todavía de mantener en cartera cuando atraviesan años malos. Pero existen.