José Luis Cava sostiene que el verdadero control de la política monetaria en Estados Unidos ya no está en manos del presidente de la Reserva Federal, sino del secretario del Tesoro, Scott Bessent. Critica que los medios se centren en el nombramiento de Kevin Warsh y en sus declaraciones sobre tipos de interés, porque, en su opinión, “el que verdaderamente determina las condiciones financieras del mercado financiero estadounidense es Bessent”.
Según explica, el control real está en la cuenta que el Tesoro mantiene en la Fed: cuando aumenta su saldo, se retira liquidez y se endurecen las condiciones financieras; cuando se reduce, entra liquidez y las bolsas suben.
A partir de ahí, Cava plantea si 2027 podría convertirse en “uno de los mejores años de nuestra vida a nivel bursátil”. Para sostener esta idea compara la situación actual con los años 90, cuando la expansión de internet y del software disparó la productividad. Recuerda que entonces Alan Greenspan permitió que la economía creciera sin endurecer demasiado la política monetaria, lo que facilitó que el S&P 500 “se multiplicó por cinco” entre 1990 y 2000.
La diferencia, afirma, es que hoy las mejoras de productividad derivadas de la inteligencia artificial todavía no se ven claramente “ni en la economía real ni en las estadísticas”. Lo que sí existe es una enorme inversión en capacidad, especialmente en centros de datos y semiconductores. Por eso cree que el mercado aún no ha descontado plenamente las ganancias de productividad a largo plazo que podría generar la IA.
El experto defiende que la combinación de abundante liquidez, una política monetaria expansiva y la expectativa de mejoras futuras de productividad podría seguir impulsando al S&P 500. Incluso apunta que, si se reprodujera un movimiento similar al de los años 90, el índice podría aspirar a niveles cercanos a los 15.000 puntos en los próximos años.