La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha logrado aprobar un presupuesto valorado en 1,01 billones de dólares (734.000 millones de euros) y se espera que también reciba la aprobación del Senado la semana que viene, lo que pondrá fin a tres años de guerra política sobre gastos que llevó al Gobierno estadounidense a paralizarse. La aprobación en la cámara baja ha llegado con una votación bipartita entre republicanos y demócratas, con 332 votos a favor y 94 en contra. El acuerdo prepara el camino de dos años libres de crisis de financiación que llevó en octubre al cierre del Gobierno durante 16 días y fue una de las principales razones por las que la Reserva Federal optó por no embarcarse en la reducción de su programa de compra de activos.

En realidad, el presupuesto aprobado hace poco por reducir el déficit a corto plazo, con un recorte de tan sólo 3.100 millones en 2014. Además, los 1,01 billones superan los 967.000 millones que formaban parte del presupuesto de 2011. El portavoz republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, ha admitido que el presupuesto se queda corto. “¿Es perfecto? ¿Hace lo suficiente? No, en absoluto”, ha declarado durante el debate sobre el presupuesto. Sin embargo, el político conservador ha insistido en que es un “paso positivo en la dirección de reducir nuestra deuda y nuestro déficit”.

Para los mercados, el acuerdo reduce la incertidumbre. Beth Ann Bovino, economista jefe de Estados Unidos de Standard & Poor's (S&P), escribió antes de esta aprobación que “el presupuesto debe reducir un riesgo clave: la incertidumbre política. El sector privado probablemente tendrá más confianza cuando planee sus inversiones y gastos para el próximo año, algo que debería aumentar el crecimiento de forma directa”.

Aunque aún no se ha elegido fecha, se espera que el Senado dé "luz verde" al presupuesto la semana que viene en Washington.

J.M.