De momento no parece que haya acercamiento alguno sobre el fin del conflicto entre Irán y Estados Unidos, y las bolsas, sin embargo, siguen muy pegaditas a máximos, ¿no?
Creo que hay algunas razones que nos ayudan a explicar el comportamiento de los índices.
Hay una diferencia clara en lo que venimos viendo —y que estabas describiendo ahora— entre Wall Street y el resto de índices, sobre todo en Europa o incluso en algunos de Asia, que es básicamente esa dependencia energética que estamos viendo.
Esto hace que algunas aerolíneas incluso estén cancelando o modificando rutas en los últimos días, como ha pasado con Lufthansa o KLM, y que esto esté generando también cierta desconfianza e incertidumbre, sobre todo en el Viejo Continente.
En este sentido, sin embargo, vemos cómo Wall Street, Estados Unidos, el S&P 500 y el Nasdaq siguen avanzando, siguen marcando nuevos máximos históricos en cada sesión.
Básicamente, podemos achacarlo a algunos motivos:
- Por un lado, los resultados empresariales, que es el principal factor. Yo creo que los mercados han empezado ya desde hace tiempo a mirar a los fundamentales más que a la situación de la guerra en Irán, que han dejado de lado. El mercado necesitaba una dirección, la dirección ha sido la desescalada y, en ese sentido, los resultados están siendo formidables. El 82% de las empresas que han presentado sus cifras en el S&P 500 han batido las expectativas de los analistas. Hablamos de los bancos, hablamos de las tecnológicas, hablamos de amplios sectores de la economía que hemos conocido en los últimos días y que están mostrando a un consumidor estadounidense en un estado formidable.
- Hablamos también de la inteligencia artificial. Sigue en auge. Hemos vuelto a ver que ya hemos pasado de la disrupción de principio de año —de saber qué empresas iban a sobrevivir o no— a incrementos otra vez y explosiones de valor. Lo vemos, por ejemplo, con las cifras de Taiwan Semiconductor; lo hemos visto también con los datos de ASML; lo vemos en los últimos días otra vez con empresas como SK Hynix o Samsung, que han vuelto a resurgir después de caídas desde el inicio del conflicto. En general, la productividad generada con la inteligencia artificial está siendo uno de los principales focos de atención en esos resultados que, como digo, han sorprendido por su fortaleza.
- Además, creemos que los inversores han descontado que el peor de los escenarios ya no va a estar. Los mercados confían plenamente en que, antes o después, se firme una tregua, una paz duradera.
- Y que, por tanto, el inversor no quiere perderse el rally. Muchos inversores se perdieron el año pasado el auge de los mercados tras el día de la liberación, con las fuertes subidas posteriores que hubo en las bolsas, y no quieren que les vuelva a ocurrir. De hecho, el comportamiento desde días anteriores a los actuales del conflicto en Irán y del día de la liberación es muy similar a la situación actual, con las subidas que estamos viendo en el S&P 500, y que después llevaron al índice americano a subidas mucho más altas. Y eso no se lo quiere perder nadie.
- Y, por último, el petróleo. Es verdad que está ahora otra vez por encima de los 100 dólares por barril, pero los mercados en algún momento estimaron que iba a haber un colapso mundial. Sin embargo, las entregas de las reservas estratégicas de grandes países y de la Agencia Internacional, junto con alternativas como los oleoductos de Arabia Saudí y el crecimiento en cuanto a la relevancia de Estados Unidos en la producción mundial, están haciendo que no sea tanta esa dependencia del petróleo y del gas procedente de Oriente Medio.
Yo creo que estos son los cinco factores que nos ayudan a explicar por qué los índices americanos principalmente están cotizando en sus máximos históricos. Y, a pesar de ello, a pesar de que todavía sigue el conflicto, creemos —como hemos defendido en otros vídeos y contenidos que hemos ido realizando en las últimas semanas— que el inversor tiene que seguir, en el largo plazo, confiando.
Como hemos dicho, los mercados alcistas mueren por dos cosas: uno, por una entrada en recesión; dos, por un cambio brusco de política monetaria de los bancos centrales dominantes, en este caso principalmente de la Reserva Federal.
La recesión la descartamos de momento y, en el caso de la Reserva Federal, vamos a ver cómo surgen las próximas reuniones con ese nuevo liderazgo de Kevin Warsh, pero no creemos que vayan a subirse los tipos de interés entrando ahora de nuevo, designado por Donald Trump, en un año muy relevante porque refinancia Estados Unidos 8 billones de dólares.
Petróleo por encima de los 100 dólares y ayer, precisamente en vuestro informe, hablabais de que la relación inversa que había entre petróleo y acciones estadounidenses había terminado hace dos semanas, cuando se anunció esa pausa en las hostilidades. Ni siquiera el bloqueo continuo del estrecho de Ormuz ni el fracaso de las conversaciones sobre la paz en la región han conseguido devolver esa relación. ¿Qué implicaciones tiene todo esto?
Totalmente. Pero es verdad que, si lo comparamos incluso con 2022, vimos un precio del petróleo mucho más alto, y en otras crisis como en 2008 vimos precios de 140 dólares. Si lo hablamos en términos nominales, si descontásemos la inflación, tendríamos que ver ahora mismo niveles cercanos a 150 dólares para equipararlos, algo que no hemos visto ni mucho menos en este inicio del conflicto.
Evidentemente tiene implicaciones: estamos viendo incrementos en el petróleo marítimo, en el petróleo para aviones… Hemos visto también fertilizantes como el nitrógeno subir un 40%, la urea otro 40%. Esto no ha ido a más porque se cree que es algo transitorio, pero cuidado: cuanto más dure el conflicto y el cierre del estrecho de Ormuz, más tiempo estarán los precios al alza. Y cuanto más tiempo estén al alza, mayores serán las implicaciones macroeconómicas y en política monetaria, pudiendo llevar al escenario de ruptura del ciclo alcista. Ese es el principal riesgo: un cambio de política monetaria con subidas de tipos por inflación.
Sin embargo, el mercado descuenta que habrá un acuerdo y que el petróleo volverá a niveles de 80–85 dólares. Además, hay una caída en la demanda, lo que también limita el precio.
Curiosamente, el aumento del petróleo ha impulsado las expectativas de beneficios del S&P 500, especialmente en el sector energético, lo que explica parte del buen comportamiento del mercado.
El mercado ha decidido ignorar la guerra y volver a los fundamentales. Tesla presentó resultados: ingresos un 16% superiores, pero por debajo de expectativas. ¿Qué te parecen? ¿En qué nos fijamos en estos momentos?
Tesla ha pasado de ser una empresa de vehículos eléctricos a una compañía de inteligencia artificial y tecnología global. Lo importante ya no son tanto los coches, sino la visión futura: conducción autónoma, robotaxis y el robot humanoide Optimus, con producción prevista a gran escala hacia 2027. El mercado está centrado en ese cambio de narrativa.
¿Dónde debemos fijarnos ahora? En la diversificación y en activos como
- Estados Unidos (S&P 500 equilibrado)
- Emergentes como Brasil
- Europa (cambio estructural)
- Oro y plata, especialmente la plata, por la demanda de China y su papel en energías renovables.