Desde Invesco, presentan un panorama para 2026 basado en la resiliencia en las carteras y el reequilibrio de las mismas, con flojos de los ETFs que vienen de un 2025 excepcional y con la vista puesta en entradas netas de 98.000 millones de dólares en el último trimestre del año, con un perfil de inversión similar: 75% invertido en renta variable, 20% en fija y un 5% en materias primas.
Respecto de la renta variable, destacan una preferencia por invertir en emergentes, porque consideran que que los estímulos de políticas fiscales van a seguir en China y el país crecerá por encima del 5%, tal y como han indicado Laure Peyranne, directora de ETFs para Iberia, Latinoamérica y US Offshore y Fernando Fernández Bravo, director de Distribución de Fondos para Iberia.
Además consideran que las valoraciones en Estados Unidos son muy elevadas, por lo que se producirá un reequilibrio, de forma que se puede dar un reequilibrio a la hora de invertir, debido al peso de las siete magníficas: tecnología sí, con las '7Mag' pero sin sobreponderar como hasta ahora, más neutrales.
A la hora de invertir, con un entorno de crecimiento elevado pero con inflación cercana a un 3%, los activos que mejor se han comportado mejor son el value, los cíclicos y las small caps y mid caps, que lo pueden hacer mejor. con un caldo de cultivo importante, auspiciado por Trump que ya en este febrero pondrá en marcha estímulos fiscales a través de la rebaja de impuestos de The Big Beautiful Bill.
No hay que olvidar que, a pesar de que el S&P 500 ofreció una rentabilidad del 19% bajó al 5% para los europeos sin cobertura de divisa, ante la caída del dólar, que desde Invesco, consideran que puede ser estructural, para los próximos años, frente al euro y las monedas emergentes. Solo frente a la moneda única europea prevén un escenario en el que el billete verde llegue a las 1,25 unidades.
Respecto de Europa, destacan en el caso del IBEX 35 que tanto bancos como utilities lo seguirán haciendo bien. De forma general, en el modo de inversión, apuestan por el efecto de los fondos Next Generation, agenda 2030, 2050 y la implementación de inversiones del fondo alemán, tanto en infraestructuras como en defensa con lo que eso conlleva. Hablamos del sector energético, pero con empresas de servicios públicos, defensa y también en la expansión del 5G, con las compañías de telecomunicaciones.
En el caso concreto español, destacan que, durante el último año y a pesar de la bajada de rentabilidad, los fondos monetarios se han impuesto ante el carácter conservador de los inversores. Ahora se decantan por un trasvase hacia fondos mixtos y de renta variable, con un paso más hacia el riesgo.
Otro punto importante es la diversificación, ante la cada vez mayor correlación entre la renta fija y la variable, con la mirada puesta en el crédito privado, senior loans o CLOs, que se han comportado en rentabilidad mejor que el high yield y además, presenta un cobro preferente frente a él, en el orden de prelación.
También de la mano de unas materias primas, que, en el caso del oro se sobreponen al dólar como alternativa de inversión, al igual que la plata, aunque este es un mercado más pequeño.
En general, más apetito por el riesgo, pero, con riesgos sobre la mesa que pueden cambiar el panorama. Con inflación sobre el papel, debilidad en el crecimiento, con despidos y no contrataciones y la falta de independencia de la Fed, de la que, en principio se esperan de 2 a 4 recortes, hasta niveles de tipos en Estados Unidos del 3%. Un año, además, en el que la política fiscal le ganará terreno a la política monetaria.