ArcelorMittal cerró 2025 con un beneficio neto atribuido de 3.152 millones de dólares, más del doble que el registrado el año anterior, en un ejercicio marcado por la volatilidad geopolítica, la presión sobre los precios del acero y el avance de sus inversiones estratégicas. El grupo siderúrgico, líder mundial del sector, logró así consolidar una mejora estructural de sus márgenes y reforzar su política de remuneración al accionista.
El resultado contrasta con el obtenido en 2024, cuando la compañía ganó 1.339 millones de dólares, y se apoya en una combinación de disciplina operativa, mayor diversificación geográfica y el impacto positivo de proyectos clave. El beneficio por acción alcanzó los 4,13 dólares, mientras que el resultado ajustado se situó en 2.938 millones, con un BPA ajustado de 3,85 dólares.
A nivel operativo, ArcelorMittal generó en 2025 un EBITDA de 6.541 millones de dólares, un 7,3% inferior al del ejercicio anterior, afectado por la debilidad de Norteamérica, India y Brasil. Este descenso fue compensado parcialmente por la mejora en Europa y por la aportación de proyectos estratégicos, entre ellos el fuerte crecimiento del negocio minero en Liberia y la expansión de renovables en India. El EBITDA por tonelada se situó en 121 dólares, más del doble de los mínimos de ciclos anteriores, reflejo de una rentabilidad más resistente.
Pese a la caída del EBITDA, la compañía mantuvo una sólida generación de caja. El flujo de caja libre fue positivo, con 400 millones de dólares, tras inversiones totales de 4.300 millones, de los que 1.100 millones se destinaron a proyectos de crecimiento. Esta capacidad financiera permitió a ArcelorMittal retornar 700 millones de dólares a los accionistas en 2025, principalmente mediante recompras de acciones.
Vista puesta en un aumento del 9% del dividendo
De cara al accionista, el consejo de administración propondrá en la próxima junta general un aumento del dividendo anual hasta 0,60 dólares por acción, frente a los 0,55 dólares del ejercicio anterior, lo que supone un incremento del 9,09%. El dividendo se abonará de forma trimestral, en cuatro pagos iguales a partir de marzo de 2026, reforzando una política de remuneración que contempla además la recompra de al menos el 50% del flujo de caja libre tras dividendos. Desde 2020, la compañía ha reducido su número de acciones en circulación en un 38%.
En el plano financiero, ArcelorMittal cerró el ejercicio con una deuda neta de 7.900 millones de dólares y una liquidez total de 11.000 millones, manteniendo un balance de grado de inversión. Durante 2025, tanto Moody’s como S&P mejoraron el rating crediticio del grupo, subrayando su mayor resiliencia y estabilidad.
De cara a 2026, la siderúrgica prevé un aumento de la demanda mundial de acero (excluida China) del 2%, apoyado en la recuperación de Europa, el efecto de las medidas comerciales y el impulso de sectores como la transición energética, las infraestructuras y la defensa. Un escenario que, junto con su cartera de inversiones en marcha, refuerza la expectativa de seguir mejorando resultados y retornos para el accionista.