Las bolsas europeas abren con caídas y el IBEX 35 no es una excepción, presionado por el nuevo frente político-comercial abierto este fin de semana desde Estados Unidos, tras las amenazas del presidente Donald Trump de imponer un arancel adicional del 10% a los países europeos que no respalden su posición sobre Groenlandia. El selectivo español vive restas cercanas al 1% pero, desde un punto de vista técnico, el mensaje sigue siendo claro: la tendencia alcista de fondo no se ha roto. Mientras el índice se mantenga por encima de la zona de los 16.350 puntos —nivel donde pasa la media de 30 semanas que utilizo como referencia— no hay señales de deterioro estructural. El margen de seguridad sigue siendo amplio. Lo que estamos viendo es, sencillamente, un ajuste necesario. El mercado venía pidiendo una corrección y el discurso arancelario vuelve a actuar como excusa perfecta. Ya lo hemos comprobado en episodios anteriores: en una guerra comercial todos pierden, y el uso del arancel como herramienta de presión genera volatilidad a corto plazo, pero no cambia las tendencias de fondo. No descarto que la corrección se prolongue durante los próximos días o incluso hasta comienzos de la semana que viene, pero, por ahora, hablamos de movimientos normales dentro de una estructura alcista. En este escenario, las coberturas pueden tener sentido, aunque de forma muy moderada; no estamos ante un momento para deshacer posiciones de medio plazo, sino para gestionar el ruido del corto plazo con cautela.
Si bajamos al análisis por valores, destaca el comportamiento puntual de Cellnex, uno de los pocos títulos que consigue avanzar en una jornada negativa para el mercado. Sin embargo, conviene no confundir el movimiento diario con la tendencia real. Cellnex sigue inmersa en una estructura claramente bajista desde que perdió la zona de los 32 euros y, sobre todo, tras romper los mínimos anuales en torno a los 29. Cotiza por debajo de su media de 30 semanas, muestra debilidad relativa y, lo que es más preocupante, un descenso progresivo en el volumen negociado. La falta de interés comprador en caídas no es una buena señal. Es cierto que, en sesiones de mercado débil, este tipo de valores como Cellnex se utilizan como refugio, pero eso no cambia el diagnóstico técnico. En mi opinión, cualquier rebote debería aprovecharse para reducir exposición. Existen alternativas dentro del mismo sector con estructuras mucho más sólidas, en máximos y con fortaleza relativa clara, que ofrecen un perfil riesgo-rentabilidad muy superior: Orange es una de ellas.
Mirando a Estados Unidos, el mensaje que deja el mercado en las últimas semanas es especialmente relevante. Las compañías de pequeña y mediana capitalización están tomando el relevo. El Russell 2000 encadena once sesiones consecutivas haciéndolo mejor que el S&P 500 y acumula subidas cercanas al 7% en el año, frente al modesto avance del índice general. Esta rotación es clave. Venimos de un ciclo dominado por las grandes tecnológicas y las llamadas “Siete Magníficas”, pero ahora el mercado está ampliando su base. La subida ya no depende de unos pocos valores, sino que se apoya en una mayor amplitud: más acciones suben que bajan, los índices industriales acompañan y el sector transporte confirma el movimiento. Todo ello refuerza la credibilidad del rally.
Es cierto que tanto el Russell 2000 como el NYSE cotizan en subida libre, sin referencias claras de resistencia, lo que dificulta estimar hasta dónde puede llegar el movimiento. Pero precisamente por eso el mensaje estratégico cobra más importancia que el táctico. Mi visión es clara: las grandes oportunidades de 2026 no estarán de nuevo en los gigantes tecnológicos, sino en las compañías medianas y pequeñas que ya están marcando nuevos máximos y mostrando una fortaleza relativa superior al S&P 500. Por este motivo, sobrepondero ese segmento del mercado, especialmente en valores industriales y de transporte.