En tiempos de crisis, ‘si no puedes con el enemigo, únete a él’. Ésta es una máxima que resuena con fuerza en los mercados internacionales. Los expertos mantienen que podríamos asistir a una ola de fusiones y adquisiciones en estos meses. Sector financiero en España o tecnológicas en EE.UU. son las ramas que cuentan con más bazas para ganar el juego de las M&A pero, ¿quién son las víctimas y quién puede salir beneficiado de estos movimientos corporativos?
Los dos grandes bancos retoman las subidas tras varias jornadas de descensos en las que han puesto en juego sus principales soportes. Hoy Santander y BBVA rebotan y ayudan al Ibex 35 a luchar por los 8.400 puntos.
Los cimientos del mercado de materias primas tiemblan ante lo que podría suponer la cuarta crisis del petróleo. Irán, país que promovió la segunda en 1979, ahora lanza una ofensiva contra las presiones por parte de Occidente, promovidas especialmente por EE.UU., para que detenga su programa nuclear. El gobierno de Ahmadineyad pretende cerrar el grifo y el miedo al desabastecimiento de petróleo mundial cotiza al alza en el mercado. ¿Hasta dónde puede llegar el precio del oro negro?
Comienza el nuevo año y toca revisar la cartera de inversión en función del panorama que nos ha dejado 2011. Por delante, 12 meses en los que se intentarán cerrar los grandes frentes que ha dejado el ejercicio pasado y que reconfirman el mapa económico mundial en el clásico ‘mundo a 3 velocidades: Europa, EE.UU. y Emergentes’. En este escenario, la renta fija española, la bolsa americana y los mercados emergentes se configuran como las recomendaciones de inversión elegidas por los expertos.
La divisa americana vive su personal rally de final de año. En pocas sesiones el par euro-dólar ha caído a mínimos de más de un año. Los expertos afirman que es el claro reflejo de la ventaja económica que le lleva EE.UU. a Europa, pero también del resurgimiento de su carácter de inversión refugio, carácter que roba al oro y al petróleo pero, ¿Hasta dónde puede llegar ahora el dólar?
Las nuevas exigencias de la CNMV obligan ahora a las financieras españolas a declarar las pérdidas acaecidas por las participaciones preferentes. Los tenedores se llevan el puño al mentón y se preguntan qué hacer: cambiar o aguantar. Ambas opciones están cargadas de riesgo, si bien, los expertos opinan que puede no ser una mala idea mudarse a la renta variable. Eso sí, los grandes beneficiados de este canje serán las propias entidades, las cuales, con este ardid aprovechan para ampliar capital de forma acelerada.
El selectivo español cierra una semana cargada de volatilidad, la cual, ha tenido su momento de máximo apogeo este mismo viernes con la cuádruple hora bruja. El Ibex 35 acaba la sesión con un descenso del 0,57% en los 8.203 puntos y acumulando una caída semanal del 5,34%. Sin embargo, podría haber sido mucho peor, después de que la agencia de calificación S&P rebajara el rating de varias entidades financieras españolas. El euro, por su parte, mantiene los 1,30 dólares.
Tapiz de gala sobre el parqué español para recibir hoy los resultados de Inditex. La textil promete no defraudar y el mercado, convencido, descuenta una mejora de los beneficios y un posible aumento del dividendo, lo que daría alas al valor. Sin embargo, a futuro la debilidad del consumo europeo y el decreciente consumo emergente no dejan al valor exento de incertidumbre.
La renta variable española todavía sigue levantando suspicacias, a pesar del respiro que las inyecciones de liquidez prometen dar a la bolsa. Sin embargo, las gestoras han sabido seleccionar aquellos valores dentro del Ibex 35 que sí pueden darnos buenas rentabilidades y aunarlos en los fondos que los expertos consultados recomiendan.
Urge una cura para las carteras inmobiliarias de las financieras españolas. El tratamiento paliativo que se perfila como ganador es la creación de un ‘banco malo’. Aunque este nombre no suene muy bien, podría no ser tan protervo. Depende del cristal con el que lo miremos pues, para los bancos supondría quitarse un lastre de encima, aunque para el Estado conllevaría echárselo sobre su espalda, eso sí, con miras de rentabilizarlo y reabrir el obstruido mercado de crédito.