El resultado neto atribuible de Vidrala en el primer trimestre del año ascendió a 53,7 millones de euros. Equivale a un beneficio por acción de 1,53 euros, lo que refleja un incremento de un 13,3% sobre el año anterior.

El resultado operativo bruto -EBITDA- acumulado durante los primeros tres meses de 2026 ascendió a 104,0 millones de euros. Supone una variación en términos reportados del -0,6% sobre el año anterior, reflejando una variación orgánica del -2,1%, a divisa constante y perímetro comparable. 

El EBITDA obtenido representa un margen sobre las ventas del 28,3%. Refleja una expansión de 22 puntos básicos en términos reportados sobre el año anterior 

En términos de ventas, Vidrala alcanzó una facturación de 367,5 millones de euros hasta marzo, lo que supone un ligero descenso del 1,3% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. A divisa constante y perímetro comparable, incluyendo la contribución proforma de Chile en 2025, las ventas registraron una variación del -4,7%. 

A nivel de balance, la deuda a 31 de marzo se situaba en 273,1 millones de euros. Esta cifra, que incluye la adquisición de Chile por un valor de empresa de 75 millones de euros, representa un ratio de apalancamiento equivalente a 0,6x veces el EBITDA proforma de los últimos doce meses. 

Para el conjunto de 2026, Vidrala prevé alcanzar un EBITDA superior a 450 millones de euros, por encima del año anterior, “compensando con nuestra gestión los grandes desafíos que presenta el contexto actual”. La compañía también espera reportar un crecimiento de más del 5% en el beneficio anual, “gracias al resultado de las acciones operativas, la contribución del nuevo perímetro y el control del coste financiero”. Asimismo, augura que generará en torno a 200 millones de euros de caja libre, “consolidando un perfil de rentabilidad diferencial, tras completar una nueva etapa de ambiciosa apuesta inversora industrial”.