Vamos a comenzar con la situación actual de la guerra en Oriente Medio y cómo está afectando a la economía global, y en particular a la de Estados Unidos, por ahora con la subida del precio del petróleo.

Ha sido una auténtica montaña rusa de noticias, con subidas y bajadas. Como viste, el mercado llegó a corregir casi un 9% o 10% desde los máximos; veníamos arrancando bien el año. Después, en las últimas dos semanas, cuando el mercado empezó a descontar que podríamos llegar a algún tipo de acuerdo —no necesariamente paz, pero sí un cese de hostilidades— vimos una subida del 10% en apenas diez días, algo bastante excepcional. Creemos que el punto clave es que ahora hay diálogo. Antes cada parte decía lo suyo y no había claridad; hoy al menos están conversando, y el mercado interpreta que podría haber una resolución favorable.

En cuanto a la economía, por ahora no se observa un impacto significativo. Aunque el precio del petróleo ha subido —y lo vemos en el combustible en EE. UU., con más de 4 dólares en Nueva York y entre 6 y 7 en California—, los datos de crecimiento real aún no reflejan una caída relevante.

Esta semana conoceremos datos como el PMI manufacturero, el de servicios o las ventas minoristas. ¿Es pronto para ver el impacto de la guerra en estas cifras?

Creo que sí. La mayoría de los economistas coinciden en que aún es temprano. En Estados Unidos, el precio del combustible es clave, tanto para la inflación como para el consumidor. Es un país con muy poco transporte público: más del 80% de la población se desplaza en coche. Cuando sube la gasolina, ese gasto reduce la capacidad de consumo en otras áreas.

Aun así, los datos “duros” de la economía todavía no reflejan un deterioro significativo. En cuanto a tipos de interés, se han movido poco: el bono a 10 años está en torno al 4,27% y el de 2 años cerca del 3,73%. Los bonos reaccionaron antes que las acciones, anticipando una posible resolución del conflicto.

¿Qué consecuencias está teniendo la guerra en Wall Street?

Estamos viendo una reconfiguración sectorial. El sector energético lidera, impulsado por el precio del petróleo. Ya en febrero el mercado anticipaba tensiones, con subidas en el petróleo y estancamiento en las acciones. El sector financiero ha estado más débil. Y, aunque había dudas sobre la inteligencia artificial y las valoraciones, en las últimas semanas ha mejorado algo. Sin embargo, la clave serán los resultados empresariales. Estamos empezando con los bancos, y las próximas semanas serán decisivas. El mercado estará muy pendiente tanto de beneficios como de previsiones.

Hablabas antes de la inteligencia artificial. ¿Es un buen momento para invertir?

Nuestra recomendación ha sido cautela. Por ejemplo, no estamos posicionados en semiconductores como NVIDIA o AMD, porque es un sector muy competitivo. Muchas veces tus propios clientes terminan siendo tus competidores: empresas como Apple o Google desarrollan sus propios chips. En cambio, vemos oportunidades en grandes tecnológicas como Meta (Facebook), Amazon o Google, que tienen capital y están liderando la inversión. De hecho, Meta y Google ya han indicado que la inteligencia artificial está mejorando su facturación, especialmente en publicidad, aumentando la eficiencia del gasto.

¿Recomiendas otros sectores o regiones en este contexto?

Sí, hemos diversificado fuera de Estados Unidos. Estamos invirtiendo en Japón, que muestra una recuperación sostenida, y también en Europa, donde hay empresas líderes en lujo, фарma e industria, con valoraciones más atractivas. Estados Unidos ha dado grandes retornos, pero también presenta valoraciones elevadas, lo que lo hace más vulnerable. Además, hemos incrementado exposición a Latinoamérica, anticipando un ciclo favorable en materias primas: cobre, petróleo, minerales y alimentos.

¿Qué opinas del futuro del dólar frente a otras monedas?

Soy bastante escéptico respecto a un cambio. Nuestra recomendación este año fue comprar dólares, precisamente porque el sentimiento era muy negativo. En momentos de crisis, el dólar sigue fortaleciéndose. Ni el euro ha logrado consolidarse como alternativa, ni el yuan chino es completamente convertible. Por tanto, creemos que el dólar seguirá dominando el comercio mundial durante mucho tiempo.

De cara a mayo, con el fin del mandato de Powell, ¿qué se espera del próximo presidente?

Se está generando cierta incertidumbre. Hace unas semanas se pensaba que el nuevo presidente impulsaría una bajada de tipos, pero los datos recientes —empleo fuerte e inflación persistente— complican esa decisión. Si reduce los tipos demasiado pronto, el mercado podría percibir una pérdida de independencia de la FED, lo que afectaría negativamente a los bonos. Además, su patrimonio personal elevado ha generado críticas en el Senado, donde deberá ser confirmado.