Aunque parezca increíble en este movimiento del Nasdaq solo han transcurrido seis años. La tecnología ha tenido que hacer rico a muchos inversores, aunque me temo que la frustración también será una constante de estos exitosos accionistas. Lo lógico es huir con una ganancia del 50% o del 100%, o del 200%, si el sujeto en cuestión es algo más despistadillo con el paso del tiempo. Pues todos los que marcharon con tan gigantesco tesoro estarán enfadados porque la tajada podría haber sido mucho mayor.
Esa es una de las clásicas trampas de la Bolsa que solo superan gurús como Warren Buffett, con toda la vida dedicada a la inversión y aquellos que sabiamente disfrutan lo obtenido y no echan en falta lo que nunca tuvieron o lo que pudiera haber sido.
Este Nasdaq cercano a los 30.000 puntos se encuentra en máximos históricos y las escasas caídas en el recorrido de estos 6 años servían para coger más fuerza. Dicen los analistas avezados que la frase “esta vez es diferente” suena a señal de alerta porque siempre ha precedido a importantes derrumbes en el precio de las acciones. No me atrevo a pronunciar esta frase de mal agüero, pero ¿qué haría usted si tuviera un fondo de valores tecnológicos?
La tecnología se ha ido retroalimentando a sí misma. En la pandemia las siete magníficas tuvieron importantes recortes en los precios que sirvieron para comprar barato y desde entonces no se han bajado de la escalera, aunque recientemente las 7 grandes han bajado un peldañito. Además, soportados por beneficios ciclópeos que se reflejaban en unas capitalizaciones billonarias. Nada, pues, de burbuja. Tampoco Nvidia ha padecido este mal. Su salto en valor se ha justificado con sus ganancias hasta el momento. Lo que pase en el futuro nadie lo sabe.
Y ahora estamos en una tercera ola con la llegada de la Inteligencia Artificial que vuelve a comprometer a los gigantes tecnológicos de Wall Street y a otras muchas compañías fuera del ámbito puramente tecnológico como constructoras, infraestructuras y eléctricas. No tiene pinta de que la IA sea una moda pasajera. Por supuesto que se desconocen muchas cosas, como ocurre con todo lo nuevo, pero ¿eso es suficiente motivo para vender el fondo de tecnológicas de nuestro hipotético inversor? Más bien parece todo lo contrario. Una megatendencia que afectará al conjunto de la economía. Y que ya está generando crecimiento del PIB en Estados Unidos por las fuertes inversiones de las tecnológicas “más viejas”.
La decisión no es sencilla. Estamos entrando en un mundo que es pura tecnología, que salpicará de una forma u otra a todas las actividades, desde el comercio, a la agricultura, el transporte, la salud, etcétera. Queda avisado. Si en 2032 el Nasdaq se mueve en los 120.000 puntos podremos pronunciar tranquilamente la frase “aquella vez fue diferente”.