Después de un año marcado por ventas de activos, ajustes estratégicos y una profunda reordenación de su presencia en Hispanoamérica, Telefónica encara sus resultados del primer trimestre de 2026 con el objetivo de demostrar al mercado que el nuevo perímetro del grupo puede sostener el crecimiento y mejorar la rentabilidad.
El próximo 14 de mayo, antes de la apertura bursátil, la compañía presidida por Marc Murtra presentará unas cuentas que estarán inevitablemente condicionadas por la desconsolidación de Colombia y Chile, así como por la consideración de México como operación discontinuada. En ese escenario, los analistas esperan unas cifras de transición: más sobrias, pero también más limpias.
Según el informe previo elaborado por Iván San Félix Carbajo, de Renta 4, Telefónica registrará una evolución prácticamente estable en ingresos durante el primer trimestre (8.097 millones de euros), mientras que el EBITDA subyacente sumará 2.807 millones de euros, lo que supondrán un ligero retroceso del 1% respecto al mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, la nota más positiva llegará de la mano del beneficio neto procedente de operaciones continuadas, que rondaría los 478 millones de euros, una cifra que contrasta de forma notable con las pérdidas registradas en el primer trimestre de 2025. Telefónica perdió entonces 1.304 millones de euros, lastrada principalmente por el impacto contable derivado de la venta de sus negocios en Argentina y Perú, en el marco de su estrategia para reducir su exposición en Hispanoamérica. Estas desinversiones tuvieron un efecto extraordinario negativo de 1.734 millones de euros —alrededor de 1.200 millones por Argentina y cerca de 500 millones por Perú—, lo que llevó al grupo a cerrar el periodo en números rojos. Sin ese impacto extraordinario, la compañía habría obtenido un beneficio de 427 millones de euros y habría elevado sus ingresos un 1,3%, hasta los 9.221 millones.
A nivel de países, España volverá a convertirse en el principal sostén operativo del grupo. Renta 4 anticipa una ligera mejora tanto en ingresos como en EBITDA gracias a una evolución comercial positiva y a una mayor estabilidad competitiva. Brasil, considerado desde hace años una de las joyas del grupo, mantendría un crecimiento de un dígito medio-alto, ya sin el impacto negativo derivado de la depreciación del real brasileño. Alemania, en cambio, seguirá atravesando un periodo complejo por el efecto comparativo del traspaso de clientes a 1&1, circunstancia que continuará penalizando las cuentas al menos hasta el segundo trimestre.
En cuanto al resto de parámetros financieros, el mercado seguirá especialmente de cerca la evolución de la deuda. Los analistas de Renta 4 prevén que Telefónica reduzca su deuda neta antes de alquileres en alrededor de 750 millones de euros vs 4T25 hasta situarla en 25.137 millones. La mejora estaría apoyada por las desinversiones ejecutadas en Colombia y Chile y por la venta parcial de Fiberpass.
También se espera una sólida generación de caja operativa. Con un capex ex espectro estimado en 846 millones de euros, la compañía podría alcanzar una generación de caja cercana a 1.695 millones, equivalente al 20,9% de los ingresos trimestrales.
Junto con las cifras, la atención también estará puesta en el mensaje estratégico que traslade la dirección durante la conferencia con analistas. El mercado espera que Telefónica mantenga sus objetivos para 2026 y ofrezca pistas sobre posibles nuevas ventas de activos o futuras operaciones de monetización, en un momento en el que la compañía parece decidida a priorizar balance y rentabilidad frente al tamaño.
Intento de resurrección en el Ibex
Pero el verdadero resultado a este examen en forma de cifras trimestrales volverá a estar en la reacción del mercado. Telefónica necesita convencer a los inversores de que el giro estratégico y las cuentas financieras empiezan a traducirse en valor bursátil tras varios años de castigo en bolsa.
Y es que, hace apenas unos meses, Telefónica caminaba por el parqué con el peso de los viejos gigantes. Así, en 2025, la teleco cerró uno de sus ejercicios bursátiles más difíciles: sus acciones recortaron un 4,43% y el valor terminó como el cuarto peor del Ibex 35, solo por detrás de Puig, Cellnex y Amadeus. Y todo ello mientras el selectivo español vivía una de sus mejores etapas recientes, con una subida cercana al 49%. Una fotografía cuanto menos incómoda para una empresa histórica del mercado español: mientras bancos, energéticas y compañías industriales se beneficiaban del rally bursátil, Telefónica quedaba atrapada entre las dudas sobre su crecimiento, la presión competitiva y el escepticismo de los inversores.
Pero 2026 ha comenzado con otro tono. Más silencioso, menos eufórico, aunque claramente distinto. La acción ha recuperado terreno hasta moverse entre los 3,87 y 3,90 euros este mes mayo, lo que deja una revalorización acumulada cercana al 11% en lo que va de año.
Con ello, parece que el mercado empieza a premiar la reducción de deuda, las ventas de activos y la simplificación del grupo.
Aun así, el consenso sigue moviéndose entre la prudencia y la cautela: Reuters recoge una recomendación mayoritaria de “mantener”, con un precio objetivo de 4 euros por acción, apenas un 3,5% por encima de los niveles actuales, la misma recomendación que le otorga Renta 4.