BUENA INVERSIÓN … PERO NO EN TODOS LOS CASOS

Si miramos a largo plazo, las Big Tech se muestran como las grandes inversiones de confianza para los inversores. Quien invirtió hace 10 años en Apple- que se lo digan al medio retirado Warren Buffet- ha ganado un 1.004% en sus acciones y quien lo hizo en Tesla, su rentabilidad en una década ha dado sus frutos: 2.170% de ganancia. 

Ese es solo un ejemplo de este volátil mundo en el que no todo es ni mucho menos perfecto. Es más, el nivel de cambio e innovación es de tal calibre, con tantas empresas en liza, y cada vez más, que resulta francamente difícil separar la estrella de los valores estrellados. Y en especial, la capacidad de adaptación al medio y de reconversión que puedan tener estas empresas. 

Nada como mirar a Meta (Facebook), que lleva en su nombre el metaverso para la antigua Facebook de Marck Zuckerberg de la que ha tenido que renegar de un plumazo por quedarse desfasada ante la IA. 
Y si hasta ahora todo se había centrado en los ‘7 Magníficos’, lo cierto es que, como indican en Columbia Threadneedle “la próxima fase de oportunidad puede residir en las capas fundamentales del stack tecnológico: equipos de semiconductores, memoria, almacenamiento y componentes de hardware, así como energía. Estos segmentos sustentan megatendencias estructurales a largo plazo como la IA, el cloud computing, la electrificación y la transformación digital”. Un mundo relativamente nuevo por descubrir para los inversores. 
Así que la búsqueda de ‘pequeñas joyas’ con valor por sus fundamentales, el centro neurálgico del value vuelve a primer plano para los inversores y gestores. 

TECNOLOGÍA SÍ, SEMICONDUCTORES, MEJOR

Los semiconductores se han mostrado como el ‘patito feo’ a cuenta de la geoestrategia y el conflicto de Oriente Medio. Y esto, por su capacidad de progresión y potencialidad en el mercado, se convierte en una oportunidad. 
En su informe de abril, el equipo de estrategia de Lombard Odier destaca lo excesivo que le parece la fuerte caída de las valoraciones tecnológicas “dado el sólido impulso de las ganancias tanto en semiconductores como en software. Las preocupaciones sobre el pico de crecimiento del gasto de capital en IA y el fin del software como servicio también son exageradas”.
Señalan que “el ciclo alcista en semiconductores continúa, ya que la oferta de chips avanzados es insuficiente. La rápida adopción de la IA impulsa una mayor demanda de computación, nube y centros de datos”.

Desde Columbia Threadneedle Investments, su client portfolio manager, Matt LeBlanc, considera que dentro de la tecnología hay varios sectores con interesantes y atractivas oportunidades e inversión en los próximos años. 

Entre ellas identifican a fabricantes de equipos para semiconductores, fabricantes de memoria, almacenamiento y hardware, y compañías energéticas. Cada uno de estos sectores actúa como facilitador de un acceso más amplio a la inteligencia artificial.

Pero sobre todo destacan a los semiconductores. Y lo hacen además de la mano de dos tendencias estructurales. La primera es que la fabricación de chips cada vez es más compleja y requiere herramientas progresivamente más avanzadas. 

La segunda pasa por el gasto en capital que sigue en aumento, impulsado por las fuertes inversiones de los fabricantes para respaldar la IA y la producción de vanguardia. 
La Inteligencia Artificial es el centro neurálgico de todo que lo que suene a presente con rango futuro, sea del sector que sea, pero en tecnología, con elevado gasto de capital incluido, a pesar de las dudas sobre su retorno, es necesario e imprescindible. 

Para Bank of America “los mercados se centran cada vez más en identificar empresas expuestas a la disrupción de la IA. Priorizamos la infraestructura física y los equipos que respaldan el desarrollo de la IA, como semiconductores, energía y centros de datos, ya que creemos que nos beneficiaremos independientemente de quiénes ganen o pierdan”.
Un factor fundamental para no tener que discernir- ni apostar directamente- a caballo ganador, porque los expertos nos indican que muchas compañías se quedarán por el camino. 

Desde la entidad, sin embargo, se encuentran algo más duales respecto del sector. Su analista, Vivek Arya, destaca que “la demanda es mixta, con un crecimiento relativo en los centros de datos y la inteligencia artificial, junto con los sectores aeroespacial y de defensa”. 

Sin embargo, argumenta que “esto se ve contrarrestado por la escasa demanda en los fabricantes de automóviles tradicionales y los vehículos eléctricos, así como por la debilidad en la electrónica de consumo, que se ve afectada por el aumento de los costes de la memoria”.

RIESGO EN EL AMBIENTE DE LOS SEMICONDUCTORES

El helio ha sido el verdadero quebradero de cabeza en los últimos tiempos. Hasta ahora, como dicen desde JPMorgan “la mayoría de la gente lo asocia con los globos de fiesta”. Pero su uso para enfriar las obleas durante el proceso de grabado y para mantener los entornos controlados necesarios para la litografía avanzada, lo convierten en imprescindible para los semiconductores. 

Y con el conflicto ha evidenciado a Catar, que produce un tercio del helio mundial y con los ataques iraníes se han dañado infraestructuras críticas, que como indica la firma americana, ha reducido su producción en un 14%. Y los expertos consideran que, ante una interrupción de servicio, la recuperación de la cadena de suministro alcanzaría de cuatro a seis meses, como indican desde Quantum Strategy. 

E implementar su sustitución, con las reparaciones pertinentes de lo destruido, podría tardar hasta cinco años. Y, por tanto, no existe forma rápida de compensar la producción de esta materia prima fundamental e insustituible. 

Lo mejor, las reservas de suministro existentes y que el impacto de los costes en la nueva fabricación debería ser, dice JPMorgan, moderado. 

Todo ello sin obviar los elevados gastos de capital en IA de algunas compañías y la imposibilidad de obtener retornos de una cuantía más elevada en sus futuros resultados, que ponen sobre la mesa el tema de la burbuja de la inteligencia artificial y, sobre todo, la confianza de los inversores. 

VALORES COMO OPORTUNIDAD PARA INVERTIR

Más allá de ASML que vuelve a la casilla de salida de máximos anteriores al conflicto de Oriente Medio, desde Goldman Sachs apuestan por varias empresas de semiconductores que consideran con recorrido para ganar valor.

Entre ellas destacan a Applied Digital, para quien señala que hay margen por varios factores. Espera un incremento adicional en las estimaciones, dato su adelanto de capacidad para DRAM, es decir un tipo de memoria volátil de acceso aleatorio usada en ordenadores, servidores y también en móviles, como para fundición. 

También confía en la capacidad de potencial alcista de Teradyne, con cifras por encima de lo esperado para el trimestre, y especialmente en sus guías, ante la fortaleza que espera en la demanda de equipos de prueba en computación, óptica y memoria, así como su oportunidad para ganar cuotas en las pruebas de GPU. 

Otro de los valores que apoya para su revalorización Goldman Sachs es AMD, Advanced Micro Devices, impulsado principalmente por las CPU de servidor con cierta compensación potencial por la debilidad en ordenadores. 

A medio camino entre Estados Unidos y Europa nos encontramos con ASML, la compañía de los países bajos que fabrica las máquinas que producen los chips que dan de comer a la IA, que se ha visto claramente perjudicada, tras un inicio de año glorioso, por la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán y el polvorín en el que se han convertido los también más de 10 países directamente implicados. Nvidia y TSMC necesitan de sus máquinas para entrenar los modelos de nueva generación de la inteligencia artificial. 

Y ante esa dinámica, los problemas con China y de la cadena de suministro para sus productos, junto con, el shock energético derivado ha creado una especie de tormenta perfecta sobre la compañía, que, sin embargo, ha comenzado a reflotar desde comienzos de abril de nuevo, hasta volver a sus máximos del año, los conseguidos antes de que comenzara el conflicto. Una oportunidad de compra que ya visualizan muchos analistas.

Desde JPMorgan apuestan directamente por lo que consideran una gran compañía. Hablamos de LITE, Lumentum Holdings para quien visualiza una mayor visibilidad de lo esperado en áreas clave de crecimiento de la compañía. No olvidemos que sus ingresos han crecido más de un 50% en cada uno de los tres últimos trimestres. 

De ahí que también desde Mizumo consideran que se muestran claramente optimistas para la compañía durante la segunda mitad del año. Recordemos que sus acciones han subido ya más de un 1.500% en el último año.