Tras meses marcados por la guerra entre Irán e Israel, la incertidumbre comercial y los vaivenes políticos de Estados Unidos, los mercados han aprendido a convivir con el ruido y vuelven a poner el foco en los fundamentales. Ese es el mensaje que Swisscanto Asset Management ha trasladado este miércoles durante la presentación de sus perspectivas para el segundo semestre de 2026, de la mano de Gonzalo Ramón-Borja Álvarez de Toledo, director de la gestora para España, y Antonio Feito, vicepresidente de ventas, en las que mantienen una apuesta por un posicionamiento activo, un enfoque centrado en la calidad y un mayor protagonismo de los mercados emergentes tanto en renta fija como en renta variable.

Uno de los mensajes centrales ha sido que la geopolítica sigue generando episodios de volatilidad, pero cada vez tiene un efecto más limitado sobre las bolsas. En este sentido, desde la gestora consideran que el riesgo asociado al estrecho de Ormuz ha disminuido notablemente y recuerdan que, históricamente, los conflictos en Oriente Próximo han provocado correcciones temporales en los mercados, seguidas de rápidas recuperaciones. A ello se suma que los inversores están "cada vez más acostumbrados" a la incertidumbre política procedente de Estados Unidos y al impacto de los mensajes del presidente Donald Trump, cuya capacidad para alterar de forma duradera el comportamiento de los mercados consideran hoy menor que en el pasado.

Ese contexto explica el actual posicionamiento de las carteras multiactivo de Swisscanto. La gestora mantiene un enfoque activo, ha elevado ligeramente los niveles de liquidez para preservar flexibilidad y mantiene una sobreponderación de los mercados emergentes tanto en renta variable como en renta fija, junto con posiciones tácticas en deuda pública estadounidense de largo plazo, bonos emergentes y renta variable británica.

Renta fija: el cupón vuelve a ser el protagonista

Aunque los diferenciales de crédito se encuentran en niveles ajustados, Swisscanto considera que la renta fija continúa ofreciendo una oportunidad atractiva. La explicación es sencilla: hoy la mayor parte de la rentabilidad procede del cupón y no tanto de la evolución de los spreads. Desde la gestora recuerdan que los rendimientos actuales son suficientemente elevados como para absorber un eventual repunte de los tipos de interés, por lo que haría falta un movimiento muy intenso de las curvas para generar rentabilidades negativas.

También ven atractivo el crédito corporativo. En su opinión, las empresas llegan a esta fase del ciclo con balances más sólidos, mayor disciplina financiera y menor riesgo que en etapas anteriores. En el segmento de high yield, además, recuerdan que aproximadamente el 85% de la rentabilidad histórica procede precisamente del cupón, lo que aporta estabilidad incluso cuando aumenta la volatilidad de mercado.

En política monetaria, Swisscanto prevé una ligera divergencia entre los principales bancos centrales. Mientras no espera nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal, sí contempla una nueva actuación del Banco Central Europeo que situaría el tipo de depósito en el 2,50% al cierre de 2026. En cualquier caso, subrayan que la situación dista mucho de la vivida tras el estallido de la guerra de Ucrania: la inflación es hoy significativamente inferior, no existen los mismos cuellos de botella ni la escasez de mano de obra de entonces, por lo que la necesidad de intervención del BCE es mucho menor.

Electrificación e inteligencia artificial, las dos grandes tendencias en renta variable

Swisscanto identifica dos grandes motores estructurales para la renta variable global. El primero es la electrificación. La demanda de electricidad está creciendo mucho más deprisa que el resto de fuentes de energía y responde simultáneamente a tres grandes necesidades: reforzar la seguridad energética, impulsar la reindustrialización necesaria para la inteligencia artificial y avanzar en la descarbonización de la economía. La gestora destaca que esta tendencia abarca toda la cadena de valor, desde la generación eléctrica y las redes de transporte hasta el almacenamiento y los grandes consumidores industriales, y recuerda que la transición energética ha generado rentabilidades superiores a la media durante la última década.

La segunda gran temática sigue siendo la inteligencia artificial, aunque con un matiz importante: "la IA ya no es una moda; comienza la fase de monetización". Según las estimaciones presentadas por Swisscanto, las inversiones ligadas a esta tecnología ya aportan alrededor del 2% al crecimiento del PIB estadounidense y empiezan a trasladarse de forma visible a la economía real.

La gestora considera que la siguiente fase del ciclo distinguirá claramente entre ganadores y perdedores. Por ello, tras las recientes correcciones en el sector de semiconductores, ha reducido parcialmente su exposición tecnológica para reforzar posiciones en salud y en compañías capaces de beneficiarse de la adopción de la inteligencia artificial, manteniendo como hilo conductor un enfoque de inversión basado en la calidad.

Emergentes: una oportunidad cada vez más difícil de ignorar

Pero sin duda una de las grandes apuestas estratégica de Swisscanto para los próximos años son los mercados emergentes. La firma recuerda que el universo invertible ha cambiado radicalmente. Si en 1993 el principal índice de deuda emergente apenas incluía 14 países, hoy reúne alrededor de 75, ampliando de forma significativa las posibilidades de diversificación. Paralelamente, el peso de los bonos emergentes dentro del índice Bloomberg Global Aggregate ha pasado del entorno del 5% hace una década al 16,6% actual.

La tesis de inversión se apoya en varios factores. Los mercados emergentes ofrecen rendimientos reales superiores a los de las economías desarrolladas, mantienen la inflación en mínimos históricos y, además, se benefician del nuevo papel de China como exportador de tecnología, maquinaria y vehículos eléctricos, un fenómeno que Swisscanto considera claramente desinflacionista para buena parte de estas economías.

En renta variable, el argumento resulta igualmente contundente. Las bolsas emergentes cotizan con un descuento superior al 30% frente a los mercados desarrollados y las expectativas de crecimiento de los beneficios empresariales continúan revisándose al alza, lo que, a juicio de la gestora, ofrece una combinación especialmente atractiva entre valoración y crecimiento.